La economía, la mayor esperanza para la paz en Ucrania

Se acumulan las dificultades para implementar los acuerdos de Minsk. El deseo de evitar más problemas económicos es el principal estímulo para mejorar la situación. Fuente: AP

Se acumulan las dificultades para implementar los acuerdos de Minsk. El deseo de evitar más problemas económicos es el principal estímulo para mejorar la situación. Fuente: AP

El pasado doce de febrero los líderes de Alemania, Francia, Rusia y Ucrania llegaron a un acuerdo en Minsk para restablecer la paz en el este del país. Desde entonces no pocas han sido las dificultades para implementarlo. Kiev ha promulgado nuevas leyes que dificultan la federalización y los rebeldes mantienen el control sobre la frontera con Rusia. Los daños económicos que sufren Rusia, la UE, Ucrania y los rebeldes pueden ser el último estímulo para salir del punto muerto.

Los recientes acontecimientos en Ucrania han puesto los acuerdos de Minsken entredicho, a pesar de las declaraciones de los implicados que aseguran que su observación es vital. Las partes incluyen al Gobierno ucraniano, a las autoprocalamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, a Rusia, a los EE UU y a la UE. Se dice que falta de confianza entre Kiev y los rebeldes es la razón principal para la tensión, pero las nuevas y polémicas leyes adoptadas por el parlamento ucraniano, y no aceptadas por Donetsk y Lugansk, hacen que la situación se vuelva más volátil. 

La esencia de los acuerdos consiste en la preservación de la integridad territorial de Ucrania a cambio de que Kiev otorgue un “estatus especial” a la mayoría rusohablante de los territorios rebeldes, además de una amnistía general para los enemigos del nuevo régimen ucraniano. El problema es que el acuerdo no dice qué parte debe hacer las primeras concesiones, lo que acaba desembocando en un punto muerto.

Por ejemplo, se establece que “antes de 30 días” Kiev debía hacer una resolución parlamentaria que “indicase el territorio al que le corresponde el régimen especial” y una amnistía general para los rebeldes.

Sin embargo, cinco días antes de que finalizase el plazo, la Rada Suprema adoptó una ley que proclama Donbass como “territorio ocupado” y postpone la adopción de un estatus especial “hasta la retirada de todos los grupos armados ilegales y mercenarios extranjeros, con el restablecimiento del control ucraniano sobre su territorio”.

Bloqueo económico

La frontera entre Rusia y los territorios de Donetsk y Lugansk es porosa y en los acuerdos de Minsk

se habla del restablecimiento del control por parte de Ucrania. Sin embargo, tanto Moscú como los rebeldes condicionan la vuelta de los oficiales de aduanas al levantamiento del bloqueo económico impuesto  a los “territorios ocupados” por el presidente Poroshenko el pasado otoño. Ni los pensionistas ni los trabajadores del sector público de estos lugares reciben dinero. Además, Kiev interrumpió el año pasado toda la actividad bancaria en Donbass. 

“En esta situación, la ayuda humanitaria rusa [que pasa por la frontera controlada por los rebeldes] es la única fuente de subsistencia para estas personas, y no estamos preparados para que los oficiales de aduanas ucranianos garanticen nuestro situación vital”, declara Andréi Purguin, portavoz del parlamento de la república popular de Donetsk. 

Los acuerdos de Minsk obligaban a Ucrania a restablecer la actividad bancaria en Donbass, posiblemente con la ayuda de socios occidentales. Aunque Andréi Turchynov, director del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, declaró que Kiev “no iba a alimentar a los terroristas y a los separatistas” al reabrir la actividad bancaria. El primer ministro Andréi Yatseniuk dijo que no considera criminales a todos los pensionistas y funcionarios de Donbass, pero que no era posible realizar los pagos por razones políticas.  

De modo que Kiev bloquea las transferencias y la llegada de comida, mientras que las repúblicas populares mantienen el control sobre la frontera rusa. 

Otro de los puntos problemáticos es el retraso en la creación de equipos de trabajo bajo el control de 'grupo de contacto'. Los líderes de Donetsk y Lugansk acusan a Kiev la demora en la creación de su grupo y declararon que cesarían el intercambio de prisioneros hasta que no resuelva la cuestión del grupo de trabajo. Este supone otra vulneración de los acuerdos, ya que el punto sexto estipula el canje de prisioneros y la liberación de los rehenes. 

Al mismo tiempo, hay información acerca de enfrentamientos esporádicos entre los dos bandos. El presidente Poroshenko reiteró su intención de “parar la escalada” de violencia pero no “congelar” el conflicto, lo que supone una señal para que pueda seguir habiendo un uso de la fuerza. 

Un “congelamiento” supondría que la situación fuese similar a la que hay en Moldavia, donde la región separatista de Transdniéster ha convivido de manera pacífica con su vecino durante 23 años, tras una breve guerra en 1992. 

Los plazos establecidos por los acuerdos de Minsk son estrictos pero pocos expertos esperan que se cumplan. Según el punto 11, Ucrania está obligada a llevar a cabo una reforma constitucional antes de finales de 2015. La clave de esta nueva carta magna, según el acuerdo, es la descentralización de Ucrania y que las regiones descontentas con Kiev (mayoritariamente las rusohablantes) obtengan mayor autonomía. 

Sin embargo, en la primera sesión de la comisión constitucional ucraniana, Poroshenko dijo que la descentralización debería dar más poder a las ciudades, los pueblos y las comunidades rurales, en vez de a las regiones. También subrayó que el ucraniano debería mantenerse como la única lengua de Estado. Rechazó una posible federalización al argumentar que el 90% de los ciudadanos del país rechaza esta idea. 

El presidente prometió bloquear un referéndum sobre este asunto, aunque estuviera tan seguro de su resultado. Al día siguiente, la Rada adoptó nuevas leyes que prohibían la propaganda del régimen comunista y que dejaba inmunes a los “luchadores por la independencia”, lo que incluye a los aliados temporales de Hitler entre 1941-44. Esta puede complicar el acercamiento a Ucrania de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. 

Preocupación por los retrasos 

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, declaró su preocupación por los retrasos en la implementación de los acuerdos de Kiev. Apeló a Francia y Alemania, como garantes de los acuerdos, para que presionasen a Kiev con el objetivo de que cumpliera su parte. 

Sin embargo, los expertos rusos son escépticos acerca de la presión que París y Berlín pueden ejercer sobre Poroshenko. Desde el inicio de la guerra el presidente ucraniano no ha sido más que alabado y ha recibido sonoras ovaciones por parte de las autoridades de la UE, EE UU y Canadá. 

En cualquier caso, lo que podría hacer que el proceso de paz avanzase son las pérdidas económicas. La UE anunció que mantendría las sanciones contra Rusia hasta que se completen los acuerdos de Minsk. Lavrov calificó esta postura como “absurda”, y recordó que las sanciones afectan a ambas partes. De modo que esta es la última esperanza para que se cumplan los acuerdos, que si no se cumplen harán más pobre cada día a Rusia, Ucrania y la UE.

Lea más: Los 13 puntos del acuerdo de paz alcanzado en la cumbre de Minsk>>>

Los líderes de Ucrania, Rusia, Alemania y Francia alcanzaron en la cumbre de Minsk un documento llamado "Serie de medidas para el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk"

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.