Rusia y la seguridad alimentaria, de lo local a lo global

En 2010 se aprobó un plan para impulsar la producción propia y lograr el autoabastecimiento para el 2020. Fuente: Slava Stepanov / GELIO

En 2010 se aprobó un plan para impulsar la producción propia y lograr el autoabastecimiento para el 2020. Fuente: Slava Stepanov / GELIO

Además de una estrategia para impulsar la producción propia, hay aspectos que demandan cooperación y líneas de actuación internacional. En 2010 el país aprobó la Doctrina de Seguridad Alimentaria, que forma parte de la Estrategia de Seguridad Nacional hasta 2020.

La producción y el acceso a los alimentos es uno de los debates centrales del siglo XXI, tanto por sus implicaciones geopolíticas como por el sistema de gobernanza que impone, caracterizado por la desigualdad y la pobreza. 

La Declaración de los Objetivos del Milenio del año 2000 tiene como primera meta la erradicación del hambre y la pobreza. El horizonte a considerar era el año 2015; ayer futuro, hoy presente. Alrededor del tema han surgido gran cantidad de debates a lo largo de estos años. Mientras los organismos multilaterales procuran comunicar avances, muchas voces se alzan críticas pidiendo alternativas a los modelos que prevalecen. 

Hasta mitad de la década de los años 90 la problemática alimentaria se consideraba exclusivamente desde el paradigma de la seguridad alimentaria, pero en 1996 surgió el concepto de “soberanía alimentaria” y, junto con él, la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva interdisciplinaria más compleja que la “simple” producción y acceso a los alimentos. 

El año 2010 fue clave para Rusia en esta materia porque se aprobó por decreto  la Doctrina de Seguridad Alimentaria,  que forma parte de la Estrategia de Seguridad Nacional hasta 2020. 

La “seguridad alimentaria” se reconsidera como un concepto estratégico dentro de la esfera de la seguridad. Con el impulso de esta medida, Rusia logró posicionarse como uno de los primeros países en el mundo en establecer una doctrina clara en esta materia. 

Su principal meta es lograr la autosuficiencia en un plazo de cinco años. En el preámbulo del documento se establece que “el objetivo estratégico consiste en garantizar el abastecimiento de la población con productos y alimentos de alta calidad".  

La meta para el año 2020 es que la tasa de los alimentos básicos producidos en Rusia para el mercado interno no debe ser menor al 80% de las necesidades. La cuota de los cereales es del 95%, la de la leche de hasta un 90%, la de la carne y la de la sal de un 80%, el azúcar, el aceite y el pescado tienen una cuota del 80%.

El proceso para el autoabastecimiento del Estado es un punto crucial. Se pretenden alcanzar niveles de entre el 85%- 90% de la demanda en producción agrícola, materias primas y alimentos nacionales. El objetivo es que los cereales y la patata sean en un 90% de producción nacional, y la leche y la carne en un 85%. 

Al mismo tiempo, se consideran prioritarios el flujo de inversiones, la competitividad de los productos y la tecnología punta.

 También se establecen otros objetivos, entre los que destacan: el desarrollo de la industria agrícola y pesquera y la estabilización del mercado alimentario para poder reaccionar de forma operativa ante amenazas externas e internas.

Aunque existen otros factores que son más difíciles de controlar: el cambio climático, las catástrofes naturales, la oscilación de los mercados y las medidas proteccionistas que pueden establecer algunos países. 

Una dimensión internacional, el papel de Rusia en la FAO 

El ingreso de Rusia en la FAO (Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y la Agricultura) en el año 2006 fue clave porque le abrió la puerta al establecimiento de distintas líneas de cooperación. 

A principios de 2014 la FAO abrió una oficina en Moscú para fortalecer los lazos en áreas tan importantes como la agricultura, la pesca y los bosques. 

Así, el desarrollo interno en materia de seguridad alimentaria es acompañado por una política regional y programas internacionales. También destaca la importancia que le da Rusia a la cooperación en materia de inocuidad de los alimentos y a los programas internacionales de normas alimentarias, apoyando las iniciativas de la FAO en este sentido. 

Al mismo tiempo, Rusia participa en el Programa Mundial de Alimentos (PMA) que pretende  generar un trabajo conjunto para la elaboración de estrategias orientadas a la eliminación del hambre y la desnutrición a nivel global. 

El país eslavo en uno de los principales veinte donantes. Aporta alrededor de 60 millones de dólares anuales que sirven para combatir emergencias, principalmente en Siria, otros lugares de Medio Oriente; África, sobre todo en la República Centroafricana, y varios países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) como Armenia, Kirguistán y Tayikistán. 

Asimismo hay planes para expandir el programa a países como Jordania, Egipto y Nicaragua sobre todo en el ámbito de la alimentación escolar  para comunidades con escasos recursos. 

En la actualidad los Estados dan cada vez más importancia a la cuestión de la seguridad alimentaria, y a pesar de que no tiene gran visibilidad en los medios de comunicación y parece un tema en manos de unos pocos expertos, es previsible que a corto plazo se dé un debate en la alta política a escala global. Rusia ha sido pionero en plantear la necesidad de generar debate y política en materia de seguridad alimentaria dentro del G20

Las estrategias internas van a la par del desarrollo de políticas en los organismos multilaterales, como demuestra el enfoque adoptado por Moscú. Algunos países han creado sus propios entes estatales de “seguridad alimentaria”, como hizo España en 2014

Cada país tejerá sus políticas en medidas de sus posibilidades, urgencias y determinación de prioridades, pero hay aspectos que son de carácter transnacional y demandan cooperación. 

Incluso en un futuro no muy lejano existe la posibilidad de que se hable de escasez, y consecuentemente, la seguridad alimentaria se convierta en un elemento que se suma al desafío de la estabilidad. 

En este sentido es importante saber qué pasos que viene Rusia, un actor con papel protagónico en el sistema internacional. 

El concepto de seguridad alimentaria se define en términos de disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad.

La disponibilidad hace referencia a la existencia de cantidades suficientes de alimentos para satisfacer las necesidades de todos, y que estos sean obtenidos a través de la producción propia o de de otras zonas del mismo país. Por acceso se entiende que las personas deben acceder a los recursos –ingresos monetarios o tierra, agua,  capital, tecnología apropiada, etc.- que les permitan obtener los alimentos necesarios.

Por su parte, la utilización significa que se pueda lograr un estado de bienestar nutricional que satisfaga todas las necesidades fisiológicas a través de una alimentación adecuada, agua potable, sanidad y atención médica. Se ponen de relieve así una serie de cuestiones que no son directamente alimentarias. Por último, la estabilidad, es decir, que haya una cantidad constante de alimentos a lo largo del tiempo, que no falten como consecuencia de situaciones estructurales o coyunturales, como podrían ser crisis económicas o medioambientales. 

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Mg. Melisa Galvano Quiroga es analista internacional en Equilibrium Global.

Docente Universidad Salvador & Universidad Belgrano.

Maestría FLACSO en Relaciones Internacionales.

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