Occidente y Rusia deben colaborar contra el terrorismo islamista

En pocas horas el lema "Je suis Charlie" ha llegado a todo el mundo como muestra de apoyo a las vícitimas. Fuente: Flickr.

En pocas horas el lema "Je suis Charlie" ha llegado a todo el mundo como muestra de apoyo a las vícitimas. Fuente: Flickr.

El reciente atentado perpetrado contra el semanario satírico Charlie Hebdo ha señalado la necesidad de que, al margen de las diferencias ideológicas y estratégicas, todos los países se unan para frenar la imparable amenaza que supone el fanatismo religioso.

Todos los países de Europa y Asia, y no digamos ya en África y Oriente Medio, padecen esta enfermedad.

Es hora de dejar aparcados los intereses egoístas de los Estados para atacar al problema en su raíz. Porque lo que ha puesto de relieve las reacciones a este ataque es que seguimos anclados en el pasado, en la rivalidad más absurda.

Como ejemplo podemos destacar que en todos los medios de comunicación en Europa y EE UU han salido a colación solo las condenas del bloque ‘amigo’, es decir, se ha hecho hincapié en que Merkel, Hollande, Obama, Cameron etc. se han solidarizado, han condenado y mostrado su disposición a colaborar con Francia en la lucha antiterrorista. Pero también han ocultado que Rusia ha mostrado la misma disposición, este hecho se ha silenciado en todos los noticiarios.

 

Rusia ha padecido como el que más los embates terribles de estos movimientos religiosos empeñados en dividir a la sociedad global en torno a una idea anclada en el choque de civilizaciones. Al igual que Alemania, Francia o Reino Unido padece de movimientos islamófobos que acaban de verse avivados por nuevos aires que pueden hacer que toda Eurasia se incendie definitivamente por el odio al otro, al diferente.

En este escenario sin duda el terrorismo habrá conseguido sus objetivos. Es hora de coger el toro por los cuernos para evitar que esto ocurra; todos los Estados tienen una responsabilidad única al respecto, tienen que enterrar el hacha de guerra con Rusia y reconocer por una vez por todas que la división a este respecto solo puede llevar a la catástrofe.

La lucha contra el terrorismo no es una competición para ver quién se apunta más tantos es una necesidad imperiosa y de momento, la pelota está en el tejado de los países que hasta que demuestren lo contrario rechazan la ayuda sincera y solidaria de Rusia.

Todos somos Charlie Hebdo.

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