El 'poder blando' de Rusia en América Latina

La cultura es un medio eficaz para afianzar los vínculos con la región. Fuente: servicio de prensa

La cultura es un medio eficaz para afianzar los vínculos con la región. Fuente: servicio de prensa

La visión del país en la región ha estado muy influida por los medios norteamericanos. Esta tendencia está cambiando en la actualidad.

Dentro de la disciplina de las Relaciones Internacionales se conoce como 'poder blando' la capacidad de un Estado de influir en el comportamiento de otros actores por medios que no sean militares o económicos ('poder duro') y surge generalmente de la atracción que provoca la cultura y los ideales de ese país.

El presidente Putin acudirá a América Latina este mes de julio. Hará una visita a Cuba y el día 12 llegará a Buenos Aires. El día 13 asistirá a la final del Mundial en el estadio Maracaná. Entre los días 14 y 15 de julio participará en la cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que se celebrará en la ciudad de Fortaleza. En Brasil se reunirá también con el presidente uruguayo José Mujica.

El concepto fue acuñado por el académico estadounidense Joseph Nye para describir, principalmente, las características del poder norteamericano. Sin embargo, hoy son muchos más los países que intentan proyectar su poder mediante la difusión de su cultura, y Rusia no es la excepción.

En los últimos años, Moscú ha vuelto al primer plano del escenario mundial. Ha aumentado su participación en organismos internacionales y su postura es ampliamente respetada por buena parte de la comunidad internacional. Sin embargo, el aspecto puramente diplomático y político no resulta suficiente. La cultura y los valores rusos se mantienen todavía como una incógnita para muchos otros pueblos, que aún los piensan en términos de lo que fue la Unión Soviética.

Este fenómeno suele darse, sobre todo, en algunos países de América Latina, región que históricamente fue dominada por el poder blando norteamericano, es decir, que la referencia hacia Rusia no provino solamente de lo que se podía observar de ella, sino que siempre sufrió las 'interferencias' de la visión occidental.

Hoy la Federación de Rusia está intentando cambiar esa imagen. La Cancillería rusa incluyo explícitas referencias al poder blando en el Concepto de Política Exterior de 2013, documento que establece las líneas básicas de la actuación exterior, donde lo define como “una herramienta para soluciones integrales de objetivos de política exterior a base de la capacidad de la sociedad civil, de los métodos y tecnologías de la información y la comunicación, alternativos a la diplomacia clásica”.

En ese sentido, la organización de eventos culturales de consumo masivo resulta una de las mejores vías para conseguir atraer la atención global. Los grandes eventos deportivos son fundamentales a la hora de evaluar el aumento de la influencia de los países organizadores. Los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi y la próxima Copa Mundial de Fútbol en 2018, seguramente atraerán a millones de latinoamericanos, y se enmarcan en este contexto.

Si prestamos atención, tanto Rusia como China y Brasil, (quienes forman parte del grupo BRICS, de países emergentes), han logrado ser sede de gran cantidad de eventos de este tipo en los últimos años. Las Olimpiadas de Pekín, el Mundial de Brasil y las Olimpiadas de Sochi, son los más significativos. Al celebrar estos acontecimientos se aprovecha para promocionar la cultura propia al mundo.

Es China la que lidera, particularmente, las iniciativas de políticas de proyección de poder blando. El gigante asiático hace uso de su diáspora para promover su cultura en otros países e implementa la creación de Institutos Confucio en el extranjero, que buscan promover el idioma, las artes y la historia de China por todo el mundo.

De la misma forma, la lengua rusa también ha comenzado a formar parte de la influencia cultural sobre América Latina. Confinado hasta hace unos años a Cuba, actualmente hay cada vez hay más escuelas e institutos que ofrecen la posibilidad de estudiar el idioma y la cultura de Rusia en diferentes países de la región.

En este sentido se enmarca la creación de la Cátedra de Rusia  dentro del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina, que recientemente ha firmado un convenio de cooperación con la Universidad Federal del Sur, de Rostov del Don. Respecto a la lengua rusa, la Cancillería creó ad hoc el  Programa Federal "Idioma Ruso", que tiene por objetivo difundir la cultura y la lengua mediante la ayuda a los rusoparlantes que viven en el extranjero a conservar su identidad lingüística y que ya comienza a tener sus repercusiones en América Latina.

El desafío al que se enfrenta Rusia es doble. No sólo tiene que vincularse culturalmente con los países de una región que aún no conocen su actualidad, sino que también debe superar los prejuicios occidentales que se han instalado. Como decíamos, los valores norteamericanos han echado raíz en la región a lo largo de todo el siglo XX, entre otras razones, a causa de la gran influencia de sus medios de comunicación y, sobre todo, a partir del cine.

Desde estos ámbitos se ha promovido una visión 'equivocada' sobre Rusia o sobre lo que fue la Unión Soviética y esas barreras aún no han sido superadas. Históricamente caracterizada como “dura” y militarizada”, Rusia deberá demostrarle a América Latina que su cultura es mucho más fuerte que su poder militar.

En este sentido, Rusia tiene una gran oportunidad a partir de las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías. Un conjunto de medios de comunicación en español ha desembarcado en América Latina con el objetivo de acercar la actualidad del país del Norte hacia los pueblos de la región.

Desde portales de noticias como éste o RIA Novosti, hasta canales de televisión y radio, como RT y La Voz de Rusia, y la nueva agencia Rossiya Segodnia, han comenzado a difundir la actualidad de Rusia en América Latina y el Caribe. Hoy en día es posible seguir día a día lo que sucede “del otro lado del mundo”, en nuestro idioma.

Rusos que viajan de México a Argentina en bicicleta

Por último, cabe destacar que los valores actuales de la Federación Rusa resultan muy cercanos a aquellos de los países latinoamericanos. La promoción del multilateralismo y las posturas de denuncia frente al doble rasero de Occidente en temas de agenda internacional desde la crisis en Ucrania o el conflicto de Malvinas hasta el embargo a Cuba, son temas desde donde el poder blando ruso puede comenzar a construir una nueva visión del mundo que haga frente a los valores que en las últimas décadas se consideraban 'universales', pero que hoy sabemos que sólo respondían al poder de las potencias de aquél orden mundial.

Aunque todavía falta un largo camino por recorrer, el poder blando que Moscú logre proyectar deberá buscar no sólo unir a los países, sino también procurar un real acercamiento entre nuestros pueblos.

Objetivo: aumentar el número de estudiantes extranjeros en las universidades rusas>>>