Colombia y Rusia, un poco más cerca

La semana pasada tuvo lugar el segundo encuentro de la Comisión Intergubernamental. La complementariedad de los mercados crea nuevas oportunidades. Fuente: AFP / East News

La semana pasada tuvo lugar el segundo encuentro de la Comisión Intergubernamental. La complementariedad de los mercados crea nuevas oportunidades. Fuente: AFP / East News

Las oportunidades en materia de comercio y cooperación energética que presentan sus respectivos mercados han llevado a Moscú y Bogotá a afianzar sus vínculos.

A pesar de su alineamiento estratégico con los Estados Unidos, las perspectivas de cooperación existentes en áreas como la del gas, el petróleo y las telecomunicaciones han impulsado a Bogotá a desarrollar proyectos conjuntos con Rusia.

La semana pasada, el ministro de Justicia de la Federación Rusa, Alexander Konoválov, se reunió en Bogotá con la Canciller de Colombia, María Ángela Holguín, en el marco del segundo encuentro de Copresidentes de la Comisión Intergubernamental Ruso-Colombiana para la Cooperación Económica, Comercial y Científico-Técnica. Ambos representantes se comprometieron a fortalecer la cooperación bilateral en áreas de interés mutuo, como el comercio e inversiones, asuntos culturales y educativos, ciencia y tecnología, industria y energía. Los dos ministros también acordaron construir una base jurídica que facilite la aplicación de los compromisos acordados dentro de la Comisión. 

Esta comisión, creada en la década de los 90 con el fin de “lograr la ampliación y el fortalecimiento de las relaciones comerciales entre ambos países y ser un escenario para la discusión de las posibilidades de cooperación en otras áreas de interés mutuo”, se constituye en la actualidad como el organismo central para el intercambio de información comercial entre ambos países.

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La complementariedad de ambos mercados ha permitido un rápido desarrollo del comercio bilateral, donde Colombia exporta hacia Rusia principalmente flores (aproximadamente el 60% del total) y café (22%), además de productos textiles y azúcar, mientras que consigue desde Rusia equipamiento industrial y energético además de metales y fertilizantes minerales. En el año 2012, el volumen comercial entre ambos países fue de 500 millones de dólares.

En este contexto, empresas rusas como Novomet, han decidido fortalecer su presencia en Colombia. “La decisión de entrar al mercado colombiano está basada en el hecho de ver cómo la industria petrolera de este país tuvo un desarrollo vertiginoso en la última década y, por ende, creció la demanda en los equipos de última tecnología”, sostuvo Evgenii Evtushnko, director general de Novomet-Colombia al diario colombiano Portafolio.

Tras tres años de presencia en el mercado colombiano, y habiendo alcanzado muy buenos resultados, Novomet ha decidido invertir 20 millones de dólares en la inauguración de una base de servicios en la Zona Franca de Bogotá, que será el primero que instala la compañía en América Latina y contará con características similares a las utilizadas en la casa matriz en Rusia. Este centro de operaciones generará también nuevos puestos de trabajo en el país suramericano, en donde el sector petrolero representa el 2,7% del PBI nacional.

Rusia y Colombia ya habían mostrado señales de acercamiento en los últimos años, como cuando decidieron suprimir las formalidades de visado en viajes mutuos de sus ciudadanos en 2011 o cuando lanzaron el Programa de Intercambio entre el Gobierno de la República de Colombia y el Gobierno de la Federación de Rusia en los ámbitos de la cultura, la educación y los deportes, que se encuentra todavía vigente y cuyo objetivo es reforzar la cooperación en ámbito humanístico.

Sin embargo, todavía hay ciertos resquemores, quizá heredados de la época de la Guerra Fría, por el rol que juega Rusia en la región. Mientras que Colombia mantiene su alineamiento político y económico con Washington, los gobiernos de Nicaragua y de Venezuela son aliados estratégicos de Moscú.

Justamente entre esos dos países realizaba su recorrido el avión militar ruso Tupolev-160,  en noviembre del año pasado, cuando pasó por espacio aéreo colombiano sin autorización, generando una pequeña tensión diplomática entre Moscú y Bogotá. A pesar de ello, el interés ruso sigue siendo el de mejorar sus relaciones con la región en su totalidad y no generar ningún tipo de confrontación anacrónica e innecesaria.

Colombia, por su parte, elegirá a un nuevo presidente el próximo 15 de junio. Según Alejandro Contreras, abogado constitucional y consultor asociado de EstrategaPolitico.net, “el resultado de las elecciones no tendrá ningún impacto en las relaciones con Rusia porque, para la opinión pública colombiana, ser amigo de los Estados Unidos sigue siendo el mejor negocio”.

El analista añadió que “aunque el gobierno de Santos haya avanzado en ciertos temas en el área de hidrocarburos con Moscú, el avance es mínimo en comparación con los demás países de la región”.

Sin embargo, en materia internacional, Colombia y Rusia tienen un alto potencial de cooperación. Ambos países conocen de primera mano lo que significa el flagelo del terrorismo y el narcotráfico, y apoyan fervientemente la lucha contra el tráfico de armas pequeñas y ligeras y el crimen transnacional organizado en un marco de cooperación internacional multilateral.

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