El Museo Ruso de San Petersburgo desembarcará en Málaga

Se firma un principio de acuerdo para abrir una sede en 2015. Fuente: ITAR-TASS

Se firma un principio de acuerdo para abrir una sede en 2015. Fuente: ITAR-TASS

El alcalde de la ciudad andaluza sella un principio de acuerdo para abrir una sede en 2015.

El Museo Ruso de San Petersburgo atesora 400.000 piezas de arte que explican el desarrollo de la cultura y la historia rusa desde el siglo X hasta nuestros días. Fue la primera institución museística consagrada al arte específicamente nacional gracias a un decreto que firmó el zar Nicolás II en marzo de 1898.

Ayer se firmó un acuerdo en San Petersburgo entre las autoridades de la ciudad andaluza y los máximos representantes del Museo Ruso para que un centenar de obras viajen a Málaga, concretamente al edificio de la antigua Tabacalera. Junto con la futura sede del Ermitage en Barcelona, España se convierte en el destino favorito de las franquicias museísticas rusas.

Los grandes museos se reinventan. Si usted no puede acercarse a San Petersburgo para visitar los tesoros del Ermitage o del Museo Ruso, ellos lo harán por usted. Tienen cientos de miles de objetos en sus depósitos. Se necesitarían siglos para exponerlos todos en una misma sede. ¿Por qué no externalizar la exhibición de sus fondos? Conocemos el caso de las franquicias “Guggenheim”, cuyo fenómeno hizo especial furor en Bilbao gracias al edificio diseñado por el arquitecto Frank Gehry.

Pintores recrean un Moscú de otra época

En el horizonte nos encontramos otros casos similares, como la sede del Louvre en Abu Dhabi. En el caso ruso fue el Ermitage el primero en apuntarse a la moda, si bien la carta de presentación no ha sido tanto el edificio de la sede, en tanto que reclamo, como el contenido. Su franquicia más interesante es la que se encuentra en el número 51 de la calle Amstel, en Ásterdam. Actualmente acoge una exposición única sobre los fondos del Departamento de Oriente del Ermitage relacionados con trece espacios arqueológicos y regiones  históricas de lo que el geógrafo alemán Ferdinand von Richthofen bautizó en 1877 como la “Ruta de la Seda”, la ruta comercial más importante del mundo durante casi dos milenios. Muchas de estas piezas nunca habían salido de Rusia.

Ámsterdam no ha sido la única ciudad en donde el Ermitage ha proseguido con su expansión. En Barcelona, Jorge Wagensberg, físico y director científico de la Fundació La Caixa, es el encargado del proyecto museográfico de esta nueva sede del museo más conocido de Rusia, esta vez en tres naves industriales catalogadas en el frente marítimo, cerca del Hotel W.

La decisión de poner al frente a alguien del perfil de Wagensberg busca alejar la sede de Barcelona, una iniciativa totalmente privada, del concepto negativo de franquicia y dotarla de un discurso propio. Para ello, ha explicado el científico, ciencia y arte se mezclarán como lo han estado siempre en la historia: “El visitante se encontrará piezas, fenómenos y metáforas”, ha declarado Wagensberg, para poder reflexionar sobre la condición humana de una forma transversal.

La sorpresa saltó ayer con el acuerdo firmado entre el alcalde de Málaga, Francisco Torres, acompañado del concejal de cultura, Damián Caneda, y el Museo Ruso -representado por sus máximos responsables, Vladímir Gusev y Yevguenia Petrova-, para la exhibición de obras procedentes de sus fondos en un edificio emblemático de la ciudad malagueña como es la antigua Tabacalera, en la que se dispondrán de 3.000 metros cuadrados de espacio expositivo para la organización de una colección permanente, cuyas piezas datadas entre los siglos XV y XX, se irían renovando, y una o dos exposiciones temporales al año.

Entre los artistas que ya suenan para viajar al sur de España se encuentran Iliá Repin, Aleksandr Ródchenko, Kandinski, Chagall, Vladímir Tatlin o Aleksandr Deineka. En suma, una nutrida representación que va de la tradición del icono al realismo socialista pasando por las vanguardias rusas.

Con la mirada puesta en el primer trimestre de 2015 para la inauguración de la primera sede de esta institución en Europa, el ayuntamiento de Málaga pone el acelerador para convertir a la ciudad en un destino turístico cultural preferente y en llenar de contenidos una sede que, después de su costosa remodelación, navegaba sin rumbo tras algunos proyectos infructuosos. Al proyecto ruso se sumará la sede del Pompidou francés, que se alojará en edificio del puerto conocido como el Cubo. 

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