Eufemismos para esquivar las palabrotas en el ruso actual

Dibujado por Alexéi Iorsh

Dibujado por Alexéi Iorsh

Cuando este año se aprobó la ley que prohíbe el uso de léxico vulgar no normativo en los medios de comunicación, se descubrió que el “camuflaje” de palabras no impresas a través de la sustitución de algunas letras por puntos suspensivos tampoco es efectivo porque de todas formas las palabras en seguida se reconocen.

Hay un chiste que dice: “Después de que durante unas reparaciones en un jardín de infancia el electricista Ivanov cayera de la escalera, el léxico de los niños se duplicó”. Las palabrotas en léxico vulgar son una reacción innata al estrés, las emociones tempestuosas encuentran precisamente esta salida mediante las palabras. Además, el uso de léxico no normativo no se limita a las situaciones estresantes ya que se pueden oír palabrotas durante una charla tranquila en la que los que las usan lo explican así: “No nos echamos pestes en léxico vulgar, conversamos en él”. 

Actualmente la situación no deja de ser paradójica. Por un lado, se califica de indecente el inocente nombre del restaurante 'Yadrena Matrena', en el que sólo con muchas ganas se puede reconocer una expresión fuerte ligeramente modificada. (“Tu p**** madre” o “de p**** madre”. NT)  Por otro lado, en Moscú se pueden encontrar carteles publicitarios con anuncios de seguros para coches con un fuerte doble sentido. Los coches extranjeros en el argot ruso se asocian a mujeres y se denominan, por ejemplo, 'japonesas' o “alemanas”. En consecuencia, en los carteles publicitarios hay una mujer de una determinada nacionalidad (y sin ningún coche) con un eslogan que reza: “¿Has comprado 'una alemana'? Asegúrala”. La terminación del verbo zastrajui coincide con la palabra de tres letras más popular del léxico ruso no normativo, que representa al órgano masculino, lo que en combinación con la imagen provoca un directo y grosero efecto. 

Hay una larga tradición de intentos de sustituir las palabras 'indecorosas' por eufemismos. En el antiguo alfabeto ruso cada letra tenía su nombre (A – az, B – buki, V – vedi, etcétera). En tanto que la letra J (con la que empieza la palabra más indecente de todas formada por tres letras) se denominaba jer, esta palabra comenzó a utilizarse como un eufemismo. El caso es que al final, el propio nombre de la letra adquirió un matiz indecoroso y ahora, en el uso actual, se considera indecente e impublicable. La palabra jren”(rábano) se puede considerar un reemplazo decente: decir (o escribir) “Jren tebe” (Y un cuerno!!!!rábano) o “Poshel na jren” (Vete al rábano, literalmente) es totalmente aceptable aunque todos entienden qué es lo que se sobreentiende tras ese “jren”. (Por su uso en la lengua coloquial podría ser equivalente a “¡Vete al cuerno!”). 

Otra expresión de la lengua coloquial totalmente aceptada actualmente es pipets, una sustitución decente de una palabra del léxico no normativo, cuyo significado literal es “final, colapso total” (“¡Esto es lo último!”N.T.), obtenida a través de la sustitución de dos letras por una en el medio de la palabra vulgar que denomina al órgano femenino. Hay otros ejemplos en los que se utiliza el procedimiento de sustitución de las letras: por ejemplo, la picante pero decente designación de las nalgas –“popa” – se convierte en palabrota si se sustituye la primera letra por una 'zh', y chudak (persona rara) se convierte en un fuerte insulto cuando se reemplaza la primera letra por una 'm'. 

Otro fenómeno muy utilizado en el habla es el falso despliegue de la palabra: cuando por la primera letra se intuye la palabrota que irá a continuación (y el interlocutor efectivamente espera en esta situación una palabra no normativa) y en lugar de ella se pronuncia algo completamente decente.

Así, uno de los principales improperios rusos (que correspondería al inglés “F...”) empieza con la letra “Yo” a la que le puede suceder también alguna expresión considerada decente como “yojarni babai” (Babai' es un personaje del folklore ruso y yojarni es un adjetivo que expresa una emoción normalmente negativa hacia el sustantivo que acompaña.N.T.),  yozhkin kot (yiozh, erizo, kot, gato), o incluso yaponski gorodovoi (guardia municipal japonés) pero  en las que el interlocutor seguro que notará la intención del que habla de echar pestes. (Por su uso en el habla como interjecciones que expresan emociones, positivas o negativas según el contexto, sus equivalentes en español podrían ser ¡Ostras!, ¡Jolín!). 

El ejemplo más popular de este fenómeno de falso despliegue y que se ha extendido de un modo excepcional es la palabra blin, la sustitución de una palabrota fuerte monosílaba, que denomina a una bludnitsa (mujer que se vende), que se puede oír como una interjección que expresa emoción. Por su función es idéntica a “O, chiort!” (¡Oh, diablos!) y la expresión blin incluso se puede oír en boca de gente culta. (Por su uso en el habla coloquial su equivalente podría ser “¡Joer!”). 

Otro fenómeno que se ha extendido últimamente es el “acortamiento” de la palabrota a una interjección de una sílaba. Así, se puede escuchar con frecuencia (bueno, más bien en el habla de las clases sociales más bajas), como el hablante termina la frase con la interjección “naj” o “na”, una forma corta del mismo adverbio cuyo análogo decente es najren (vete al rábano, literalmente.) 

Se puede oír un ejemplo curioso de reducción de la palabra en la popular canción del grupo Liube (el grupo preferido del presidente Putin), “Combate”.

El estribillo de la canción suena así “Combat, yo, combat, yo, combat”, donde la letra 'yo' representa al evidente eufemismo de la palabrota que empieza por 'yo'. 

En general se puede considerar la escena musical como  territorio de una relativa libertad léxica. El líder del grupo Leningrad, Serguéi Shnurov, sin ningún tipo de censura interpreta en sus conciertos la canción “Día del cumpleaños” en la que al final del estribillo se las ingenió para combinar las cuatro palabras rusas no normativas más populares seguidas (que en la versión escrita  las sustituyo por sus eufemismos): 

Pues yo no voy a celebrar el cumpleaños:

Estoy harto de todo, pipiets, najren, blin!

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