Distintas maneras de referirse a los hombres en Rusia

Dibujado por Niyaz Karim

Dibujado por Niyaz Karim

Si bien las palabras que hacen referencia a las mujeres en ruso están recogidas bajo el motivo del amor, en el caso de los hombres la terminología que se emplea para referirse a ellos proviene del concepto de la amistad.

“Un hombre es un amigo, camarada y hermano para otro hombre”, así rezaba en la época soviética esta frase propagandística que describía las relaciones entre los hombres del futuro comunista. Si limpiamos esta fórmula de ideología, las palabras que la forman siguen siendo de actualidad, aunque sus significados han cambiado.

La palabra rusa “drug”, que significa “amigo” posee un matiz indudablemente positivo. “No tengo cien rublos, pero tengo cien amigos”, dice un refrán ruso. Aunque lo importante no es tanto la cantidad como la calidad de los amigos: todo hombre debe tener un amigo que sea leal y que siempre esté dispuesto a acudir en su ayuda en cualquier dificultad.

La palabra “továrisch” (en ruso “camarada”) no hace referencia a un vínculo de amistad tan cercano, ya que no implica una dedicación mutua. Además, la palabra “camarada” incluso hoy en día sigue asociándose a la ideología soviética, ya que esta palabra se utilizaba en aquella época también como forma oficial de tratamiento. Existe una palabra más usada en ruso para designar a una persona que es algo más que conocida, aunque menos que amiga: “priátel”.

La palabra “brat”, que significa “hermano”, ha sufrido la evolución más interesante de todas. Si una persona la emplea en el tratamiento directo, está proponiendo a su interlocutor pasar a un nivel de cercanía más alto, incluso a uno más alto que el de la simple amistad.

El término colectivo “bratva” (que deriva de la palabra “brat” y en ruso significa “tipos duros”) adquirió en el año 1990 un particular significado: así se empezó a llamar a los hombres (principalmente jóvenes) que pertenecían a agrupaciones  medio criminales (una de las canciones más famosas de aquellos años se titulaba: “Tipos duros, no os disparéis unos a otros”). Otra palabra que servía para designar a los miembros de estas agrupaciones era “patsany” (“chavales”). Anteriormente se denominaba así a los adolescentes normales y corrientes, pero a partir de 1990 se creó un grupo social especial con su propia jerga, ética en las relaciones y normas de conducta. Aquellos que cumplían todos estos requisitos eran llamados “chavales de verdad”. La imagen típica de este tipo de chavales callejeros (en cuclillas, vestidos con un chándal y deportivas, bebiendo cerveza y masticando semillas de girasol) ya es parte del pasado.

Una chica puede llamar a su novio “mói paren” (“mi chico”), aunque también es posible la variante inglesa “boyfriend”. Pero la palabra rusa “paren” también sirve para referirse a un hombre abierto, amigable, con un buen corazón. Si una joven se compromete con un hombre rico y mayor que ella (por un interés puramente material), a este hombre se le llama irónicamente “papik” (diminutivo de “papá” en ruso). Al típico hombre de constitución atlética se le llama “kachok”, mientras que al intelectual concentrado únicamente en sus estudios o la ciencia se le denomina “botánik” (“botánico”).

La palabra más común para designar positivamente a un hombre es “muzhik”. En la antigua Rusia, los “muzhiks” eran hombres de bajo estatus social que trabajaban el campo, aunque en la actualidad este matiz se ha perdido. Cuando una mujer hace referencia a un “auténtico muzhik” se refiere a un hombre fiable, con dinero y atractivo sexual. Un hombre que se distingue sobre todo por su actividad sexual puede recibir varios nombres dependiendo de la valoración de esta actividad: si se recibe con respeto se le llama “macho”, y si se recibe con desprecio “kobel” (perro faldero).

Existe otra palabra, también de origen animal, que goza de mayor popularidad aun: “kozel” (“cabra” o “cabrón”). Con este término se hace referencia a un hombre egoísta y estúpido que debido a estas cualidades puede dañar a otras personas. La palabra “kozel” está considerada como un grave insulto en el ámbito criminal: si llaman así a un hombre, este está obligado a vengarse de la ofensa (en esta situación se emplea la frase: “Responderás ante el cabrón”). Y a un hombre que no pertenece al ámbito criminal se le llama “fraer” (“chulo”). Esta palabra no es un insulto, aunque sí es despectiva. Sin embargo, la palabra “vor”, que significa “ladrón”, sí tiene una connotación positiva: se utiliza para designar a los miembros de la mafia que gozan de mayor respeto (también llamados “avtoritety”, “autoridades”).

Algunas palabras de determinados argots utilizadas para referirse a los amigos dejan de utilizarse con el tiempo (como por ejemplo, “kent”), mientras que otras gozan de una vida más prolongada. De este modo, la palabra “chuvak”, con un significado similar a nuestro coloquialismo “tío”, la siguen utilizando las nuevas generaciones desde hace ya más de medio siglo.