Rusia mantiene su postura frente a Greenpeace

A pesar de que las protestas se multiplican el Estado ruso seguirá defendiendo sus intereses en el Ártico. Fuente: ITAR-TASS

A pesar de que las protestas se multiplican el Estado ruso seguirá defendiendo sus intereses en el Ártico. Fuente: ITAR-TASS

Mientras se multiplican las protestas por la liberación de los 30 activistas de Greenpeace detenidos en Múrmansk, el gobierno ruso continúa defendiendo sus intereses en la plataforma continental del Ártico.

El 19 de septiembre pasado, la Guardia Costera Rusa detuvo en aguas del mar de Pechora a los activistas de Greenpeace que se encontraban a bordo del buque “Arctic Sunrise”, con el objetivo de subir a una plataforma petrolera de Gazprom para advertir sobre los peligros de la extracción de crudo en esa región. Entre los detenidos se encuentran los argentinos Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi y la brasileña Ana Paula Maciel, que continuarán en prisión preventiva en Múrmansk al menos hasta el 24 de noviembre. 

En un principio, la justicia rusa había acusado a los tripulantes del buque de piratería, pero recientemente disminuyó la acusación a “vandalismo”, por lo que podrían enfrentarse una pena de siete años de prisión como máximo. En una entrevista con el diario argentino La Nacion, Paula Boscaroli, la madre de Camila, dijo: "No sé si esto es algo positivo. Si bien el cargo es menor, también es más real, y tiene condena. Nosotros esperamos que los absuelvan y puedan volver". Mientras, su padre, Néstor Speziale, viajó la semana pasada a Múrmansk para visitar a su hija en la prisión. 

Representantes de diferentes partidos políticos argentinos ya se han comunicado con las autoridades rusas pidiendo por la liberación de Camila y Hernán, mientras que Luiz Alberto Figueiredo, canciller brasileño, mantuvo una conversación telefónica con su par ruso, Serguéi Lavrov, para abogar por la brasileña Ana Paula Maciel. Asimismo, once ganadores del Premio Nobel de la Paz,  entre ellos Rigoberta Menchú, Oscar Arias y el argentino Adolfo Pérez Esquivel, le escribieron al presidente ruso Vladímir Putin advirtiéndole sobre los peligros de la explotación petrolera en el Ártico. 

Sin embargo, Rusia se mantiene firme en su postura de hacer respetar su soberanía y sus intereses en el Ártico. Esto se debe a que el control de los espacios marítimos ha pasado a tener un lugar central en la agenda internacional en la actualidad, y Rusia, consciente de este fenómeno, ha llevado a cabo diversas políticas tendientes a fortalecer su posición en el océano Ártico, al cual considera como su espacio de proyección natural. 

Según Artur Chilingárov, explorador polar y enviado especial de Rusia para la cooperación internacional en el Ártico y la Antártida, la Federación rusa busca “expandir su influencia regional”, y las iniciativas de exploración y explotación de recursos naturales en el Ártico son buenas señales para alcanzar este objetivo. En este contexto la compañía energética estatal rusa Gazprom ha iniciado tareas de exploración de petróleo en el Ártico, intentando convertirse en la primera empresa en comercializar crudo extraído de esa zona. 

De esta forma podemos comprender el porqué de la importancia de impedir cualquier injerencia de terceros países o de organizaciones no gubernamentales en lo que concierne a sus intereses nacionales, tal como sucede en el caso de Greenpeace, donde Gazprom ya aseguró que las acciones emprendidas por los activistas de esa ONG no lograrán impedir que la plataforma flotante comience a funcionar hacia fines de este año. 

No obstante, la verdadera causa de toda esta confrontación ya no gira en torno a la protección del medio ambiente, sino a la legalidad del abordaje del buque “Arctic Sunrise”. De bandera holandesa, el gobierno de ese país reclamó ante el Tribunal Internacional de La Haya argumentando que el buque "se encontraba en aguas de jurisdicción económica rusa, lo que no da derecho a ninguna fuerza armada a abordar ni secuestrar una embarcación". 

Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso indicó que "no tiene intención de participar en las negociaciones", ya que al ratificar la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Moscú realizó una reserva que indicaba que su país no aceptaría los procedimientos de arbitraje con decisiones vinculantes en contenciosos sobre el ejercicios de derechos soberanos y jurisdiccionales. Esta Convención resulta clave en toda esta cuestión, ya que es el mismo instrumento por el cual Rusia planea extender su soberanía sobre la Plataforma Continental del Ártico más allá de las 200 millas (límite actual), lo que le otorgaría aún más derechos para explotar la gran cantidad de recursos naturales que allí se encuentran. 

De cualquier modo, el Tribunal indicó que el proceso de arbitraje podría continuar con una sola de las partes del conflicto y ya fijó la fecha del 6 de noviembre para realizar la primera audiencia.