Rusia dependerá de una invitación para jugar el Mundial de España

Alekséi Shved, de los pocos que se salvan del naufragio de Rusia en el Eurobasket. Fuente: AP

Alekséi Shved, de los pocos que se salvan del naufragio de Rusia en el Eurobasket. Fuente: AP

Aunque queda una jornada para terminar la fase de grupos, cuatro derrotas en cuatro partidos dejan a Rusia matemáticamente eliminada del Eurobasket.

Se trata de la primera vez en la historia que el equipo nacional queda fuera de los 8 primeros del torneo continental, de hecho es que no entra ni si quiera entre los 16 mejores, un batacazo. Hablamos de una selección que firmase bronce en los JJOO de 2012 y en el Eurobasket de 2011. Con este resultado Rusia se queda en principio apeada del Campeonato del Mundo que acogerá España el próximo verano, puesto que hubiese necesitado clasificarse entre los 6 primeros del Eurobasket para obtener billete directo. Sin embargo, la FIBA dispone de 4 invitaciones y no es descartable, por no decir probable, que dado su currículum previo, Rusia sea una de las invitadas. Por cierto, que una de las cuatro ‘wild cards’ ya tiene nombre, Brasil, un mercado estratégico, que tampoco logró la clasificación directa en el Torneo de las Américas.  

Si bien el Eurobasket que estos días acoge Eslovenia está marcado por las ausencias de jugadores estrella, Rusia sea quizá la selección más castigada, con 5 bajas muy sensibles: Kirilenko, Jriapa, Kaun, Mozgov y Vorontsevich, este último, lesionado durante un de los partidos de preparación, sólo unos días antes del comienzo del torneo, al que acudía en plena forma. Las bajas eran una excusa para no competir esta vez por las medallas, pero no como para caer en el grupo previo, perdiendo todos los partidos, alguno de ellos de paliza o ante selecciones menores. Pese a las bajas, Rusia contaba con una estrella europea (Shved), un talentazo en ciernes (Serguéi Karasev) y dos jugadores de la burguesía del baloncesto continental, Monya y Fridzon. Armas a priori suficientes para clasificarse para el segundo grupo y luchar por una plaza en cuartos de final, objetivo inicialmente previsto.

Este Eurobasket supone el estreno de Vasily Karasev como seleccionador nacional ruso en sustitución del estadounidense David Blatt, que no aceptó la drástica bajada salarial que le planteó la federación tras los JJOO. Entre medias de ambos, el griego Fotis Katsikaris ocupó el cargo de facto, aunque dimitió antes si quiera de dirigir un solo entrenamiento debido a un supuesto incumplimiento de contrato desde la federación. Karasev, actualmente técnico del Triumph Liubertsy y durante años base del CSKA de Moscú, tomó el complicado reto de suceder a Blatt en el banquillo, quien dejó el listón muy alto tras lograr devolver a la selección a la élite una vez retirada la última generación heredada de la URSS.

Karasev no tiene la culpa de las limitaciones de talento del plantel que Rusia ha presentado a este Eurobasket, especialmente en la pintura, pero sí es responsable de que el equipo haya competido sin alma ni concierto, en algunos casos sin amor propio, como esa humillante derrota por 19 ante la flojísima Suecia en la tercera jornada. “No tengo intención de renunciar al cargo. Ha sido un palo, pero sólo los débiles abandonan cuando surgen dificultades en el camino”, explica Karasev. Tampoco ha sido un buen torneo para su hijo, Serguéi, una de las grandes promesas del baloncesto ruso, que jugará el curso que viene en los Cleveland Cavaliers de la NBA tras ser elegido en el número 19 del pasado draft.

Aunque para decepcionante, Serguéi Monya. Le sobran clase y experiencia, pero carece del carisma que requiere la capitanía (que ha ejercido este torneo), el carisma que sí destilan los ausentes Jriapa y Kirilenko. Si bien sus estadísticas son presentables (10 puntos y 4.5 rebotes, aunque 35% en tiros de campo y 3.3 pérdidas por partido), su actitud y compromiso, no. Las bajas le otorgaban un rol de actor protagonista del que sencillamente ha renegado, limitándose a repartir juego con parsimonia desde el poste alto. También muy flojo el torneo del ciclotímico base Anton Ponkrashov. En el otro lado de la balanza, lo único potable de la selección en el Eurobasket han sido Vitaly Fridzon, Semen Antonov y, especialmente, Alekséi Shved: 18.5 puntos y 4 asistencias. Rusia queda ahora a merced de la voluntad de la FIBA, por lo pronto, su histórico batacazo en el Eurobasket no le acredita para participar en el Mundial de España.

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