El enajenado rey español de Gógol

Nikolái Vasílievich Gógol. Fuente: Wikipedia

Nikolái Vasílievich Gógol. Fuente: Wikipedia

El 31 de marzo de 1830 Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción, que establecía que si el rey no tenía heredero varón, heredaría la hija mayor.

El 5 de diciembre de 1834, un personaje muy peculiar de una curiosa novela de un original escritor ruso, escribía lo siguiente:

Hoy estuve toda la mañana leyendo periódicos. ¡Qué cosas tan raras suceden en España! ¡Hasta me fue imposible comprenderlo del todo! Se dice que el trono se halla vacante y que los altos dignatarios están en una situación muy difícil respecto a la elección del heredero, y que de allí proviene la indignación general. Esto me parece sumamente extraño. ¿Cómo puede estar el trono vacante?Dicen también que cierta doña ha de subir al trono. Pero una doña no puede subir al trono, eso es imposible, pues el trono debe ser ocupado por un rey”.

Nikolái Vasílievich Gógol, uno de los más brillantes representantes de la literatura rusa, nació en el Imperio ruso en Soróchintsi, actual Ucrania, el 20 de marzo de 1809. Su obra más conocida es probablemente Almas muertas, considerada por muchos como la primera novela rusa moderna. Pero nos centraremos en su novela corta Diario de un loco, por razones de coincidencias culturales.

El personaje principal de Diario de un loco, Axenti Ivánovich Popríschin, es un funcionario medio petersburgués, la misma profesión que otro de sus personajes, Akakia Akakiévich Bashmachkin de El capote.

Se ha centrado la atención no pocas veces en el apellido del personaje de Diario de un loco. Poprischin, no está satisfecho con su cargo, en él, como en cualquier loco prevalece una idea: la idea de la búsqueda de su desconocida poprische o profesión. A Poprischin no le gusta que el jefe de Departamento le replique continuamente con su agrio gesto:

"Pero, amigo, ¿qué barullo tiene en la cabeza? Ya no es la primera vez que se precipita como un loco y enreda el asunto de tal forma que ni el mismo demonio sería capaz de ponerlo en orden. Ni siquiera pone mayúsculas al encabezar los documentos, se olvida de la fecha y del número. ¡Habrase visto!...".

La novela representa el diario del personaje principal que al principio describe su vida rutinaria, su trabajo y las personas que le rodean. Más tarde revelará sus sentimientos hacia la hija del director e inmediatamente después de esto empiezan a aparecer signos de demencia.  Conversa con Medzhi, el perro de la hija del director, tras lo cual comienza a recibir cartas que Medzhi le envía a otro perro. En pocos días se evade por completo de la realidad y descubre que es el rey de España. La degeneración de su locura se percibe enseguida por las fechas que indica en el diario, y no solo por eso, evidentemente. Así escribe: 

Año 2000, 43 de abril

¡Hoy es un gran día! ¡En España hay un rey! ¡Por fin ha sido encontrado! Y este rey soy yo. Reconozco que al parecer me ha iluminado un rayo”.

El rey al que se supone que sucede es Fernando VII, por lo que, más adelante en el diario, se autoproclama Fernando VIII. Y cada vez profundiza más el personaje en sus fantasías hasta que lo ingresan en un manicomio, lo que él interpreta como su llegada a España y escribe:

Enero del mismo año, que tuvo lugar después de febrero

Hasta ahora no puedo comprender qué país tan raro es España. Las costumbres populares y el ceremonial de la Corte son completamente extraordinarios. No comprendo, decididamente no comprendo nada. Hoy me han afeitado la cabeza, a pesar de que grité como un condenado, diciendo que no quería ser un monje”.

Según el British Medical Journal una de las más antiguas y completas descripciones que muestra vívidamente el desarrollo de un cuadro clínico compatible con lo que sería entendido en su momento como 'esquizofrenia' se encuentra en Diario de un loco de Gógol, (1834). 

Gogol murió bastante joven, a los 42 años y su vida también estuvo signada por la enfermedad mental.

El caso de Gógol recuerda al del escritor francés Saint-Exupéry que murió en las mismas circunstancias en las que se encontraba el piloto perdido en el desierto de su famosísimo cuento El principito. Saint-Exupéry desapareció en su última misión como piloto militar y nunca se encontaron sus restos mortales. Su cuento parecía ser una predición intuitiva de lo que le sucedería a él.

De la misma manera, parece que Gógol predijera intuitivamente en este Diario de un loco sus últimos días. Aunque sobre su enfermedad y las circunstancias de su muerte se ha hablado e investigado mucho.

El profesor M.I. Davidov de la Academia de Medicina de Perm analizó 439 documentos sobre el estudio de la enfermedad de Gógol.

Según Davidov, no padecía de esquizofrenia, al contario que su personaje. Más exactamente sufría de una psicosis maniaco-depresiva. Nunca se hizo observar por un psiquiatra y su trastorno mental se enmascaraba bajo distintas enfermedades somáticas. Por lo que cualquier tratamiento para el diagnóstico de tales supuestas enfermedades era inútil.

Otra de las leyendas que rodea su muerte es que cayó en un sueño letárgico y lo enterraron vivo.  

Ante esto, Davidov explica que más bien son rumores fundados en el propio pánico del escritor a ser enterrado vivo. Esa tapefobia la desarrolló después de sufrir una encefalitis malarial, durante la cual estuvo sujeto a desmayos, seguido de sueño continuo. Y patológicamente temía que durante ese estado pudieran tomarlo por muerto.

A Gógol lo enterraron el  24 de febrero de 1852 en el cementerio Danílov de Moscú y el 31 de mayo de 1931 trasladaron los restos del escritor al cementerio del monasterio de Novodévichi.

El día de la exhumación descubrieron que el revestimiento del ataúd presentaba arañazos, el cuerpo se encontraba retorcido y la cabeza girada. De ahí viene la versión de que pudieran haberlo enterrado vivo. Aunque no son más que conjeturas, pues la exhumación se realizó 80 años después, tiempo tras el cual la estructura ósea, que es lo único que perdura, se encuentra descolocada y en cuanto a los arañazos en el revestimeinto, tan difícil es de determinar como fácil de imaginar a qué pueden ser debidos.

Hoy en día la casa en la que vivió Gógol sus últimos años es un museo memorial y biblioteca que lleva su nombre y en el patio ajardinado que la rodea se encuentra la estatua que le retrata como el ser atormentado y meditativo que realmente era y que fue relegada a este patio de la biblioteca para colocar en el lugar original destinado al monumento otra versión de un Gógol soviético que no corresponde a la personalidad del escritor y que se puede ver hasta hoy día en el bulevar Gógol.

Enlace del texto original en ruso

Enlace de la novela traducida al español

Fragmentos de la obra en ruso

La obra en teatro  en inglés

La obra en teatro  en español

Artículo psiquiátrico en inglés

Entrevista a Davidov en ruso