Rusia se opone a la creación de una zona marítima protegida en la Antártida

Algunas delegaciones europeas acusaron a Rusia y Ucrania de proteger sus intereses pesqueros antes que aquellos de la cooperación y la conservación medioambiental. Fuente: Ruslán Schegolkov

Algunas delegaciones europeas acusaron a Rusia y Ucrania de proteger sus intereses pesqueros antes que aquellos de la cooperación y la conservación medioambiental. Fuente: Ruslán Schegolkov

La Federación Rusa sorprendió a la comunidad internacional al vetar la propuesta de creación de dos Áreas Marinas Protegidas (AMPs) en los mares antárticos, haciendo fracasar la reunión extraordinaria de la Comisión para Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA).

Estados Unidos y Nueva Zelanda por un lado, y por otro Australia, Francia y la Unión Europea habían presentado ante la CCRVMA, organismo que forma parte del Sistema del Tratado Antártico (STA), propuestas para establecer Áreas de Protección para el Mar de Ross y para la Antártida Oriental respectivamente. Estas zonas en conjunto representan más de 3 millones de km2 que podrían haberse convertido en reservas para la protección pesquera y ante cualquier tipo de daño medioambiental. 

Sin embargo, en la reunión extraordinaria de este organismo internacional, convocada en la ciudad alemana de Bremerhaven entre el 11 y el 16 de julio, la delegación rusa, junto a la ucraniana, se opuso a la creación de estos regímenes especiales de protección medioambiental haciendo fracasar la reunión y posponiendo el debate hasta el próximo encuentro.

Los Estados que realizaron las propuestas, así como también diversos organismos no-gubernamentales y asociaciones ambientalistas han protestado en contra de esta actitud de la delegación rusa. Según el Departamento de Estado de los Estados Unidos, “El mar de Ross constituye una de las últimas y más grandes regiones del planeta que cuenta aún con una única y productiva biodiversidad. Se trata de un laboratorio natural para comprender el cambio climático, los océanos y nuestro mundo”. En los mares antárticos viven más de diez mil especies de animales únicas en el mundo, como por ejemplo aves marinas, pingüinos, ballenas, etc. que poseen un alto valor científico y ecológico, más allá de su valor económico. 

Pero lo curioso de este hecho no fue la simple oposición rusa, sino la justificación esgrimida para fundamentar esa postura: Rusia argumenta que la CCRVMA no tiene competencia para tomar este tipo de decisiones. Sin embargo, este organismo ya había creado algunas áreas de protección en las Islas Orcadas, cerca de la península antártica, en el año 2009 y con la aprobación de todos sus miembros, incluyendo a Rusia, ya que todas las decisiones en la CCRVMA se adoptan por consenso. Esto significa que cualquier medida que se pretende aplicar requiere la validación de todos los Estados. Cualquiera que se oponga bloquea automáticamente el proceso de toma de decisiones.

¿Qué intereses existen entonces detrás de estas medidas? Algunas delegaciones europeas acusaron a Rusia y Ucrania de proteger sus intereses pesqueros antes que aquellos de la cooperación y la conservación medioambiental. Sin embargo, resulta lógico también que el gobierno ruso esté evaluando la posibilidad de conservar cierto margen de maniobra respecto a las decisiones que se tomen en el continente antártico, limitando la capacidad de acción de los organismos del STA, a partir del éxito logrado en la exploración del Lago Vostok, donde se podrían producir importantes avances científicos y tecnológicos.

Sin embargo, por el otro lado, hay quienes aseveran que las AMPs podrían ser un instrumento de las potencias para garantizar el control de ciertos espacios territoriales y marítimos escondiendo sus intereses reales bajo la bandera de la protección medioambiental. Esto se puede observar claramente a través del ejemplo de las Islas Georgias y Sandwich del Sur, que junto con las Islas Malvinas forman parte del territorio en disputa entre el Reino Unido y la Argentina. Los británicos, ocupando de facto los archipiélagos, decidieron crear en febrero de 2011 un Área de Protección Marina allí.

Esta estrategia resulta útil al Reino Unido para intentar ganar cierto apoyo internacional frente a un reclamo de soberanía infundado desde la perspectiva de la historia, el derecho y la geografía y para proyectar sus intereses sobre toda la región del Atlántico Sur Occidental, incluyendo la porción antártica reclamada por ellos, que también coincide con aquella de la Argentina y de Chile. Dado que la actual postura regional de Sudamérica gira en torno a la protección de los recursos naturales, la porción antártica que le corresponde al continente pasa a tener un rol fundamental y estas medidas de control pesquero, auspiciadas por los países europeos y aquellos miembros del Commonwealth, más allá de la protección medioambiental, se presentan como una potencial amenaza a los intereses suramericanos.

Esos países, además de las organizaciones ambientalistas, responden directamente a los intereses británicos y son justamente los que propusieron estas medidas de protección pesquera en la CCRVMA y que acusan a Rusia de privilegiar sus intereses estatales por encima de aquellos del medio ambiente.

El hecho de haber divulgado este debate en los medios de comunicación llama la atención también, dado que la CCRVMA suele mantener sus reuniones en privado y solo publican las decisiones adoptadas de forma oficial algunos meses después. En esta oportunidad, el bloqueo ruso generó tanta tensión que se decidió hacerlo público para ejercer más presión de cara a la próxima reunión del organismo que se llevará a cabo dentro de tres meses en la ciudad de Hobbart, Australia, donde se espera se vuelvan a negociar en torno al establecimiento de estas medidas de protección pesquera en el continente blanco.

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