Se muere el balonmano ruso de clubes

Vladímir Maksimov, entrenador y presidente de los Chejovski Medvedi. Fuente: Imago / Legion Media

Vladímir Maksimov, entrenador y presidente de los Chejovski Medvedi. Fuente: Imago / Legion Media

El club de balonmano más importante de Rusia, los 'Osos de Chéjov', herederos del CSKA, y campeones de los últimos nueve campeonatos, desaparece debido a las deudas.

Desaparece de un plumazo el club insignia del balonmano ruso, los ‘Osos de Chéjov’, un golpe a la línea de flotación de este deporte en el país. El motivo es la bancarrota, una deuda de 15 millones de rublos, unos 400.000 euros al cambio.

Pese a lo irrisorio de la suma en comparación con las cifras que se manejan en fútbol, baloncesto y hockey, ningún patrocinador ni privado ni público se ha mojado para salvar al equipo, significativo en tiempos de bonanza económica nacional.

Rusia dominó el balonmano de selecciones durante los años 90, pero la popularidad del deporte en el país ha caído en picado desde entonces, superado ampliamente por el voleibol e incluso el fútbol sala. Entre todos lo mataron y él solito se murió.

“Desde noviembre escribí cartas y hablé con patrocinadores, pero fueron esfuerzos en vano, no obtuve ni una sola respuesta, el balonmano ya no interesa a nadie. Podría solicitar un nuevo crédito y pagar parte de los atrasos en los pagos a empleados, pero sería sólo aplazar lo inevitable. No había otra solución”, declaró el presidente y entrenador de los ‘Osos de Chéjov’, el veterano Vladímir Maxímov, al anunciar la desaparición.

“Pondremos a la venta el autobús del equipo y repartiremos los ingresos entre los empleados para suavizar la deuda”. Los jugadores del equipo, que llevan más de cuatro meses sin cobrar, forman la columna vertebral de la selección nacional y ahora tendrán que inmigrar para seguir compitiendo en la élite.

Los ‘Osos de Chéjov’ surgieron como herederos del CSKA, un histórico del balonmano ruso cuya cantera dio en los años 80 grandes jugadores como Talant Dusebajev. La transición se produjo en 2001, el equipo trasladó su sede del centro de la capital a Chéjov, un pueblo cercano de unos 60.000 habitantes.

El club tenía un presupuesto de 2,3 millones de euros anuales, de los que también salía el dinero para los tres equipos de categorías inferiores, un presupuesto que dependía casi completamente de la subvención directa del gobierno regional, un empeño personal de Borís Gromov.

A finales de 2012 hubo elecciones, cambio de poder y el nuevo gobernador mostró  desde el primer día su rechazo a gastar dinero público en clubes deportivos de élite, especialmente en salarios a extranjeros.

El gobierno regional se desentendió entonces de los compromisos económicos adquiridos por su predecesor y equipos deportivos de diferentes disciplinas vieron descuadrados sus presupuestos. El Jimki de baloncesto salió a flote gracias a inversores privados, pero el balonmano es mucho menos popular y ninguna empresa quiso gastar su dinero en patrocinarlo.

“En los 'Osos de Chéjov' compite el núcleo de la selección nacional, sólo el portero es extranjero. Es increíble que un equipo con ese nombre y esa historia, que contribuye a la reputación internacional del deporte ruso, deje de existir por la falta de apoyo de la región. Me pregunto cómo se puede destruir de un plumazo lo que fue construido durante una década”, declaró Vladímir Nelubin, presidente de la Federación Rusa de Balonmano.

Antes de su desaparición los ‘Osos de Chéjov’ acumulaban 172 partidos invictos en la liga nacional, con los que ganaron los últimos nueve títulos de liga, un dominio que habla también del escaso nivel de la competición.

Sin embargo, con un presupuesto a años luz del Barcelona y de los equipos alemanes, los resultados de los ‘Osos de Chéjov’ a nivel continental en la última década fueron relativamente discretos, destacando un título de Recopa de Europa en 2006 y unas semifinales de la Liga de Campeones en 2010. Antes, como CSKA de Moscú, llegó a ganar la EHF Liga de Campeones en 1988. Maxímov ha declarado su intención de seguir trabajando en las categorías inferiores del club, el balonmano de cantera para, quien sabe, quizá algún día encontrar el camino de regreso a la élite.

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