Iconos, Sokúrov y Dostoievski. La cultura rusa a debate en Barcelona

Tamara Djermanovic, directora del Seminario de Estudios Eslavos de la  Universitat Pompeu Fabra. Fuente: Albert Padrol

Tamara Djermanovic, directora del Seminario de Estudios Eslavos de la Universitat Pompeu Fabra. Fuente: Albert Padrol

La relación entre Oriente y Occidente siempre ha originado un sinfín de debates y las maneras de abordarla son infinitas. Tamara Djermanovic recaló en Barcelona como estudiante para investigar esa relación bajo el prisma de Dostoievski y, con los años, llegó a ser profesora en la Universitat Pompeu Fabra y directora del Seminario de Estudios Eslavos del mismo centro, un departamento que organiza actividades abiertas al público sobre diversas temáticas vinculadas con la cultura eslava. Esta semana se celebra la octava edición de sus Jornadas “Rusia y Occidente” con el título “Arte, belleza y espiritualidad”, en la que se hablará del cine de Sokúrov y de Tarkovski, de fotografía contemporánea rusa y de la belleza salvífica de los objetos ordinarios. Y, cómo no, de Dostoievski.

¿Cómo surgió el Seminario de Estudios Eslavos? 

Me incorporé al Departamento de Humanidades de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona con una beca cuyo proyecto estaba directamente relacionado con la cultura rusa, concretamente con el escritor Fiódor Dostoievski. 

Como dijo Tomáš Masaryk, me di cuenta de que escribir sobre Dostoievski suponía sumergirme en toda la cultura rusa. El que fue fundador de la República de Checoslovaquia quiso hacer un libro sobre el autor de Los hermanos Karamázov y acabó publicando tres volúmenes bajo el título El espíritu de Rusia. 

Una de sus líneas de investigación ha sido la relación entre Oriente y Occidente. ¿Todavía existe esa incomprensión mutua? 

Muchas de las razones por las que no se ha producido un diálogo de tú a tú entre Rusia y Occidente siguen vigentes. No se trata simplemente de una cuestión de diferencia cultural sino de la suma de prejuicios basados en parámetros irracionales, es decir, psicológicos. 

Tamara Djermanovic (Belgrado, 1965). Licenciada en Literatura comparada y Teoría de la literatura por la Universidad de Belgrado y Doctora por la UPF. Desde 1996 es investigadora en el Departamento de Humanidades de la UPF. Actualmente es profesora de esta universidad en el área de literatura y pensamiento eslavo. Su último libro publicado es “Viaje a mi país ya inexistente” en la editorial Altaïr.

Y, por ser irracionales, han tenido más repercusión de lo que se supone. Ya en la primera Rus de Kiev se alimentaba el recelo hacia todo lo latino, especialmente lo que procedía del mundo occidental. Y éste, por su parte, ha mantenido una actitud en su contacto con Rusia como si tuviera que tutearla. En ello, ha influido que no ha habido una voluntad real de conocer con un mínimo de profundidad al gigante eslavo. 

En otras palabras: ignorancia, miedo y desconfianza siempre han marcado esta relación hasta la actualidad, salvo contadas excepciones. 

¿Qué sigue aportando Dostoievski en el siglo XXI? 

Dostoievski tiene mucho de profético. Describió como pocos el universo psicológico humano. En Los demonios, por ejemplo, encontramos varias premoniciones sobre el siglo XX y XXI. Cuando las leemos hoy, se nos hiela la sangre, y justifica lo que dijo André Gide: “Dostoievski en su obra no describe acontecimientos, sino que los precede”. 

La sed de poder, la libertad o las masas son temas recurrentes en obras como Los demonios, Diario de un escritor o Los hermanos Karamázov y son plenamente vigentes.  

Publicó en 2006 el ensayo Dostoievski: entre Rusia y Occidente.¿Cómo se encuentran los estudios sobre Dostoievski en España? 

Lo más importante es que Dostoievski cuenta con muchos lectores en español, pero hablar de unos estudios dostoievskianos con una continuidad académica asentada es aventurarse mucho. 

Aquí se revela algo que, para mí, constituye un gran problema en la investigación académica en España: si hay unos pocos interesados en el estudio de una materia, en lugar de unirse para poder llegar más lejos, lo que prima son las envidias, algo que sólo dificulta las cosas. 

¿Cuáles son las actividades organizadas por el Seminario de Estudios Eslavos que destacaría? 

Las Jornadas Internacionales “Rusia y Occidente”, que abordan diferentes temáticas y en las que participan investigadores de toda Europa, también procedentes de instituciones rusas.  

Además de las conferencias enmarcadas en el Año Dual Rusia-España de 2011, hemos sido anfitriones de Marina Tarkovskaya, de la difunta periodista Anna Politkóvskaya, del escritor Ígor Zolotusski, del director de cine documental Yevgueni Tsimbal… 

Y es una oferta que no sólo se ha ofrecido a los estudiantes de la UPF sino que, al ser actividades abiertas, las han podido disfrutar todos quienes tuvieran interés en las mismas. También hemos programado muchas conferencias, conciertos, proyecciones de películas. 

Por suerte, no falta público interesado en la cultura rusa y el hecho de que no tengamos una tradición de estudios eslavos tan fuerte como en Francia o Alemania nos permite, de alguna manera, movernos con más libertad, ser más imaginativos. 

¿Qué relación tiene el Seminario de Estudios Eslavos con otras instituciones extranjeras? 

Estamos tejiendo contactos que primero se establecen a nivel personal o a través de colegas y conocidos. Los congresos son la mejor oportunidad para que fructifiquen. Se puede ya decir que en Rusia se sabe de la existencia, en Barcelona, de un Seminario de Estudios Eslavos, y últimamente recibimos visitas de delegaciones rusas. Espero que la inauguración de la nueva la Casa Rusia en Barcelona sea una gran oportunidad y sirva de impulso, porque lo que nos sobran son ideas. 

¿Cuáles son los referentes de sus alumnos respecto a la cultura rusa? 

La gran mayoría de los alumnos de la Facultad de Humanidades que cursan las asignaturas de Literatura clásica rusa o Estética rusa, donde empiezo por los iconos y acabo con Tarkovski, saben muy poco de Rusia. 

Andréi Tarkovski. Fuente: archivo / tarkovsky.net.ru

Pero, una vez cursada la asignatura, se dan cuenta de que han aprendido algo realmente nuevo y se muestran muy agradecidos por haber podido penetrar un poco en un mundo desconocido para ellos.

A mi modo de ver, hay una manera de aproximarse a la creatividad eslava que va de los primeros iconos rusos al cine entendido como un medio de pensamiento filosófico. Me he centrado en estudiar la filmografía de Tarkovski y en darla a conocer a mis alumnos, porque permite la búsqueda de muchas referencias literarias y artísticas.

¿Qué lecturas les recomienda?

El hecho de que las clases de estas asignaturas duren solo tres meses determina mucho la cantidad de lecturas obligatorias.

Empezamos con Pushkin, El héroe de nuestro tiempo de Lérmontov, El capote de Gógol y alguna novela corta de Dostoievski y Tolstói, como introducción, para que luego, cuando tengan más tiempo, se atrevan con Los hermanos Karamázov o Guerra y paz.

Entre cine y literatura, ¿cuál es la manera que recomienda para aproximarse a la cultura rusa?

Creo que la literatura es el vehículo privilegiado para adentrarse en la historia y la sensibilidad rusa.

El cine también lo es porque no deja de ser una continuación de esta literatura en cuanto a tradición estética, ya que no hay una línea divisoria muy marcada. Cine, literatura, música o filosofía están muy compenetrados. Por eso, Tolstói y Sokúrov se encuentran al mismo nivel como pensadores, igual que Malévich y Kandinski. 

Algunas películas que recomiendo a mis alumnos son Cine-Ojo de Dziga Vértov, Crimen y castigode Lev Kulidzhanov, El acorazado Potemkin de Eisenstein, Ojos negros de Nikita Mijalkov y Madre e hijode Sokúrov. Pero si tuviera que quedarme con una filmografía, por su genialidad y lenguaje único, sería la de Tarkovski, sus siete largometrajes, y, entre ellos, como el mejor, Andréi Rubliov 

Por último, ¿de qué se habla cuando se alude al alma rusa, un concepto tan etéreo como mentado? 

De “dos abismos en una sola mirada, la del cielo más elevado y la del infierno más profundo”, en palabras de Dostoievski. Exageración, sentimentalismo, irracionalidad, fatalismo, para bien y para mal… 

PROGRAMA

VII Jornada del Seminario de Estudios Eslavos

23 de mayo de 2013, Aula 40.012 Universitat Pompeu Fabra - Facultad de Humanidades

17h. “Dostoievski y Tarkovski”, Tamara Djermanovic UPF.

18h. “Salvific Beauty of Ordinary Objects”, Romilo Knezhevits, Oxford University

19h. “El cine de Sokúrov: el mal de vivir”, Ignacio Castro Rey, filósofo.

20h. “Pasajes fotográficos en la Rusia contemporánea”, Ferran Mateo, fotógrafo.

Más información en la página web del Seminario de Estudios Eslavos. 

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