Amor, vodka y demografía

Fuente: Getty Images / Fotobank

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La preocupación del Kremlin por los desafíos demográficos es creciente, aunque no nueva.

“Sin exagerar, el problema central de la Rusia contemporánea es el demográfico, reforzar la familia, mejorar la tasa de natalidad… nuestras mujeres saben qué es lo que tienen que hacer, y cuando”, afirmó Vladimir Putin en 2011 y volvió a recordarlo en una reciente entrevista en televisión de casi cinco horas: “Los programas para mejorar la demografía están, gracias a dios, funcionando”.

Idéntica prioridad fue también reconocida por el ahora primer ministro Dmitri Medvédev: “La disminución general de la población, reduciendo su densidad a parámetros de casi tres veces menos que la media del planeta debilita la influencia rusa en el mundo en materia política, militar y económica, además de facilitar la posibilidad de reclamaciones territoriales a Rusia”.

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A lo largo de su mandato, Putin ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación por los desafíos demográficos que afronta el país. En este sentido, el presidente de la Federación ha aprobado diversas medidas para revertir la disminución de la población, como el llamado ‘capital materno’ (cheque-bebé de casi 7.000 euros), campañas propagandísticas para promover el modelo tradicional de familia e incentivos varios para que las mujeres tengan tres niños en las regiones más despobladas, aunque “se tiene que convertir en una norma social de toda Rusia”.

Putin comenzó su programa para mejorar la natalidad en 2007, y ya el 2008 fue declarado en Rusia como ‘Año de la familia’. Otras medidas simbólicas fue reconocer el 8 de julio como ‘Día de la familia, el amor y la fidelidad’, segunda jornada vacacional dedicada a la familia, tras el 12 de septiembre, ‘Día del contacto familiar’, fecha en la que las autoridades llaman a hacer ‘el amor patriótico’ y ofrecen premios materiales (frigoríficos, televisiones… ) para las madres que den a luz nueve meses más tarde.

Recientemente, un compañero de Rusia Hoy publicó un artículo sobre la mejora de los datos demográficos de Rusia y la supuesta efectividad de la estrategia emprendida por el Kremlin, sin embargo, no todos los datos invitan al optimismo, o al menos no tanto como se ha dado a entender.

Aquí algunos números:

- Rusia tiene en la actualidad una población de 143 millones de habitantes, frente a los 149 de 1991. Lo cuál representa una disminución del 5% en 22 años. Sin embargo, existe una tendencia de crecimiento, ya que desde 2008 el numero de residentes en Rusia ha aumentado en un millón de personas. Cierto, la natalidad por mujer fecunda ha pasado de 1,25 en el 2000 a 1,61 en el 2012, pero sigue estando por debajo del 2,1 necesario para el remplazo generacional.

En este sentido, el aumento en términos absolutos de la población rusa durante los dos últimos años se debe al influjo migratorio anual de más de 300.000 personas. Además, la ligera mejoría en términos netos está relacionada con el baby-boom de la Perestroika, la generación que ahora tiene entre 22 y 28 años.

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De hecho, la tendencia lógica sería la de un próximo descenso de la población, ya que las mujeres rusas no suelen dar a luz con más de 30 años y a principios de los 90, con el colapso de la URSS, la natalidad bajó a 1,16 niños por mujer y con ella el número de gente joven (la generación entre 15 y 21 años en estos momentos).

Es decir, durante los últimos 16 años de la URSS nacieron 36 millones de personas en Rusia y murieron 24,6, mientras que en los primeros 16 años post-soviéticos (1992-2008) nacieron 22,3 millones de personas y murieron 34,7.

- De acuerdo con los datos presentados por la ministra federal de salud, Veronika Skvortsova, la esperanza de vida en Rusia es de 70,3 años (64,3 años para los hombres y 76,1 para las mujeres), sin embargo, las informaciones más recientes confirman una caída a los 69,7 años de media.

En comparación, la esperanza de vida en España es de 82 años, 76.6 en México, 78 en EE UU y 83 años en Japón.

A pesar de las medidas adoptadas por el gobierno ruso, la tasa de mortalidad sigue siendo muy alta (13,3 por cada mil habitantes), lo cual neutraliza el reciente incremento de la natalidad. No obstante, el último informe del Rosstat (organismo federal de estadísticas) confirma la tendencia de disminución del número de muertes relacionadas con alcoholismo (cardiovasculares), tabaquismo (cáncer) y suicidio, aunque las cifras incluidas en la categoría ‘Por otras causas’ han aumentado en una proporción equivalente.

Según datos oficiales de 2009, en torno a 500.000 personas al año mueren en Rusia por causas relacionadas con alcoholismo (la sociedad rusa es la 4ª del mundo en consumición de alcohol, con una media anual de 15,76 litros de alcohol puro por habitante). Las muertes por accidentes laborales y consumo de drogas también son particularmente altas en Rusia.

- De acuerdo con las prospecciones del Rosstat, el número de personas en edad de trabajar descenderá en los próximos 20 años, pasando de 87,5 millones a 76,8 millones. En este sentido, Alexéi Kudrin, antiguo ministro de Finanzas y probable sucesor de Medvédev, ha propuesto subir la edad de jubilación (actualmente de 60 años para los hombres, y 55 para las mujeres).

- Una proyección de Naciones Unidas para 2050 asegura que la población rusa será de 116 millones de personas para entonces (26 millones menos que en la actualidad).

- Según un estudio de 2006, el 54% de los nacidos en Rusia eran concebidos en relaciones no matrimoniales.

La preocupación del Kremlin por los desafíos demográficos es creciente, aunque no nueva. En 1944, Stalin creó un premio (‘la medalla de la maternidad’) para todas aquellas mujeres que tuvieran seis hijos. En 1955, Nikita Jruschov acusó a la ‘ideología burguesa’ de ‘canibalismo’ por promover la sobrepoblación del planeta. Aunque aseguró que la población soviética podría crecer cien millones más porque tenían mucho espacio.

Ante el estancamiento demográfico, el Politburó aprobó en 1981 un año de maternidad parcialmente pagado, derecho extendido a un año y medio en 1986. Gorbachov también intento reducir la mortalidad a través de varias medidas contra el alcoholismo. El 90% de las tiendas de alcohol de Moscú fueron cerradas, lo cuál disparó la destilación doméstica y las muertes por intoxicación.

Según Serguéi Sájarov, de la Escuela Superior de Economía de Moscú, hay razones para ser optimista y también para ser pesimista. Las primeras están relacionadas con la activa campaña del gobierno de Putin para reducir el consumo de alcohol y una mayor inversión en sanidad. Las negativas se deben a que la esperanza de vida no termina de subir, las inversiones se dan en el sector privado, y la sanidad pública es caótica y muy deteriorada.

Para Yuri Krupnov, director del Instituto de Moscú para el estudio Demográfico, de las migraciones y el Desarrollo Regional, una vez que la generación de la Perestroika tenga sus hijos la población volverá a disminuir. 

En Twitter: @fm_fronteraazul