De “gus” a “gus” y tiro porque me toca

“Batalla”, Juego de estrategia militar de 1938. Fuente: Boardgamer.ru

“Batalla”, Juego de estrategia militar de 1938. Fuente: Boardgamer.ru

Aunque nuestros hogares han sido paulatinamente invadidos por toda suerte de dispositivos electrónicos destinados al entretenimiento, todavía quedan románticos que mantienen en sus casas algún que otro juego de mesa para esas tardes de lluvia o para aquellos eventos sociales.

Se suele decir que las formas de entretenimiento dicen mucho de la cultura y la sociedad de un país. El momento histórico influye y muchísimo, por lo que nuestra primera parada será la Rusia zarista del Siglo XIX.

 

“El Juego de la Oca” (1882, izquierda arriba), “Viaje a Rusia” (1885, izquierda abajo) y “Caza con Perros” (1890 derecha). Fuente: StateHistory.ru

Dado el título del artículo, no podría haber comenzado por otro juego que el de la oca. Si bien la primera versión de este conocidísimo juego, en el que dos o más jugadores compiten por llegar a la última casilla tirando un dado, fue un regalo de Francisco I de Médicis de Florencia al Rey Felipe II de España en 1574, no fue hasta 1880 que aparecieron las primeras ediciones comerciales. Todos los países tenían su versión con motivos y alusiones patrias, por lo que Rusia no iba a ser menos. 

“Viaje a Rusia” supone una vuelta de tuerca muy interesante al juego anterior. El objetivo es realizar un viaje en tren de Odessa a Moscú y volver por una ruta distinta. Este juego es una forma de conocer las maravillas del Imperio y podría entenderse que su creación estuvo enmarcada en el gran proyecto educativo en el que años después Prokudin Gorskii se vio embarcado y que dio lugar a las primeras fotografías en color. 

En “Caza con Perros”, un jugador controla a cuatro galgos que darán caza a dos zorros y tres conejos controlados por el otro jugador. Las piezas se mueven a lo largo del tablero y se van moviendo de una manera parecida a las del Subbuteo (Fútbol de Mesa).

 

“Carrera de Obstáculos” (1896, arriba) y “En París para la Exposición” (1900, abajo). Fuente: StateHistory.ru 

Los creadores de “Carrera de Obstáculos” supieron responder a la gran popularidad que gozaban las carreras de caballos y las apuestas en ese momento (recordemos la sociedad aristocrática rusa mostrada en la “Anna Karénina” del gran Lev Tolstói).

En este juego pueden participar hasta seis jugadores pero lo interesante es que un número ilimitado de personas pueden disfrutar del mismo realizando apuestas. A lo largo de la carrera pueden darse eventos de lo más variados, como “caballo atropella accidentalmente a espectador” o “caballo se derrumba fatigado”. 

En 1900 se celebró la quinta y última Exposición Universal de París como tal (la siguiente fue de segunda categoría en 1937), que además se simultaneó con los Juegos Olímpicos. Rusia no quiso desmarcarse y por ello salió una versión muy especial del “Juego de la Oca” llamado “En París para la Exposición”, en el que el objetivo consistía en llegar a la capital francesa para asistir a tan magno evento. 

Con la Revolución llegaron los juegos de mesa más cercanos a otra realidad social, menos despreocupada, y sobre todo enfatizando el aspecto científico-tecnológico.

 

“Electrificación” (1928, izquierda) y “Vamos a alimentar a las Plantas” (1930, derecha). Fuente: StateHistory.ru

Lenin proclamó que “el comunismo es el poder soviético sumado a la electrificación de todo el país” cuando en febrero de 1920 aprobó el Plan Estatal para la Electrificación de Rusia. De hecho, las bombillas que se distribuían recibían el nombre de “Ilich” en su honor. 

“Electrificación” es un juego en el que los  jugadores, de dos a cuatro, tienen que llevar el Plan Estatal a uno de los objetivos que aparecen en el tablero. Los jugadores van intercambiando unas cartas que muestran de una forma muy didáctica los distintos elementos necesarios para la electrificación. El juego no se vendía en las tiendas, sino que era distribuido por una revista llamada “Los nietos de Lenin”. 

}

Cuando la educación para el reciclaje nos parece algo nuevo, nos damos cuenta que hace 83 años apareció “Vamos a alimentar a las plantas”. Los jugadores recorren el tablero lanzando los dados y van recogiendo diversos materiales reciclables  que son tratados en lugares designados. Las materias primas resultantes deben ser llevadas a las plantas de fabricación con el objetivo de mantener la industria patria a pleno rendimiento.

 

“Revolución” (1925, izquierda arriba), “Rojos y Blancos” (1929, derecha arriba), “Batalla Aérea” (1925, izquierda abajo) y “Batalla Naval” (1931, derecha abajo). Fuente: Retronaut 

También los conflictos bélicos posteriores a la Revolución fueron reflejados en los juegos de mesa. El título “Revolución” era ya toda una declaración de intenciones. Consistía en una nueva versión del “Juego de la Oca”. Por otro lado, “Rojos y Blancos” recrea la Guerra Civil rusa que tuvo lugar entre 1917 y 1923, enfrentando a bolcheviques (Ejército Rojo, revolucionarios) y mencheviques (Ejército Blanco, pro-zaristas). 

Aunque no basados en acontecimientos históricos concretos, hubo juegos con nombres tan genéricos como “Batalla Aérea” o “Batalla Naval” que gozaron de un gran éxito. De hecho, este último fue un precursor del “Hundir la Flota” con el que varias generaciones hemos disfrutado desde su primera aparición en 1947. 

En la actualidad Rusia no se ha quedado atrás en el desarrollo de juegos de mesa, siendo sus nuevas propuestas la mar de originales. Sirva como ejemplo el juego de rol “Mafia” del cual se hizo eco “Rusia Hoy” a finales del año pasado .

 

“El Camino del Comandante” (2007, izquierda) y “Evolución” (2010). Fuente: Web del fabricante 

Pero ha sido la empresa rusa RightGames, fundada en 2003, la que más me ha llamado la atención en cuanto a la versatilidad y originalidad de sus propuestas. “El Camino del Comandante” es un juego de estrategia espacial en la que cualquier recurso (planetas, naves, destacamentos de marines) es representado en forma de cartas coleccionables. Los jugadores pueden escoger hasta cuatro bandos que tienen motivaciones diversas, que van desde la conquista planetaria al establecimiento de rutas comerciales. 

En 2010, la empresa comenzó a aceptar desarrollos de terceros y el arranque no podía ser mejor. Dmitri Knorre, doctor en Biología por la Universidad Estatal de Moscú, en busca de la mejor manera de comunicar su amor por esa rama. científica a sus hijos, creó el juego “Evolución”. También basado en cartas, el objetivo de sus jugadores es conseguir crear un ecosistema equilibrado a fuerza de hacer evolucionar sus criaturas. Los elementos de evolución son tan variados como los que ofrece la propia naturaleza y cada jugador irá decidiendo sobré que criaturas aplicar las mutaciones recibidas. La expansión llamada “Hora de Volar”, permite pasar de las 50.000 combinaciones a las 50.000.000. Como muestra de la buena recepción que tuvo este juego, la ToyAward de 2013 lo puso como finalista en la categoría Familiar/Adolescentes. 

Existe todo un universo de juegos de mesa en el breve espacio de tiempo que este artículo ha abarcado, pero sirvan los títulos mostrados como una buena muestra tanto de las inquietudes como las necesidades de la sociedad rusa del momento. Si antes de la Revolución el juego de mesa era un modo de evasión bucólica, después se convierte en una auténtica herramienta educativa. La era digital nos ha traído nuevos soportes, pero sin duda la esencia del tablero, las cartas y el dado seguirán acompañando al ser humano, como un referente más de los que fueron sus orígenes. 

Más información

Juegos de mesa de la época zarista (en ruso)

Juegos de mesa posteriores a la revolución (en ruso)

RightGames