Mucho por hacer en cooperación internacional

Analizamos el comportamiento de la ayuda al desarrollo española y rusa ante el último informe de la OCDE. Fuente: flickr / The Advocacy Project

Analizamos el comportamiento de la ayuda al desarrollo española y rusa ante el último informe de la OCDE. Fuente: flickr / The Advocacy Project

El último informe de la OCDE sobre ayuda al desarrollo alerta de un descenso en el volumen y un cambio peligroso en el destino y la modalidad. España se lleva la palma en los recortes, mientras revoluciona su política de cooperación, con un ejercicio razonable de concentración geográfica de discutibles resultados y una apuesta tan loable como compleja por vigilar, evaluar y rendir cuentas. Recién incorporada, y tras un crecimiento significativo, la AOD de Rusia parece estancarse en niveles exiguos. Es hora de hacer más.

La semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) hizo públicos sus informes sobre la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)  en 2012 y las perspectivas para el periodo 2013-2016. 

De acuerdo con la institución internacional, el año pasado la AOD neta del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD ¨C compuesto por 24 donantes tradicionales) ascendió a 125.600 millones de dólares, equivalente al 0,29% de su renta nacional bruta combinada.

La cifra da cuenta de una dinámica preocupante. El año pasado, la AOD neta se redujo un 4% en términos reales, lo que constituye el descenso más fuerte desde 1997, excluyendo el singular 2007. Además se acumula, ya que en 2011 cayó un 2%. Es la primera vez desde 1996-1997 en la que la AOD ha caído en dos años sucesivos. 

El comportamiento de España y Rusia no ha sido positivo.  

España 

El año pasado, la AOD de España sumó 1.948 millones de dólares, unos 1.500 millones de euros, equivalentes al 0,15% de la RNB, igual que a finales de los años 80. El país ni siquiera gastó lo previsto en los Presupuestos Generales: 2.335 millones. 

España es el miembro de la OCDE que más recortó su AOD el año pasado (la redujo a la mitad). Y el que más la ha recortado en los últimos años. Desde 2008, cuando alcanzó su máximo (0,5%), la AOD se ha contraído más de un 70%, dejando atrás su compromiso con el 0,7% recomendado por Naciones Unidas. 

Pese a la insistencia del gobierno en que era inevitable, el tijeretazo responde a criterios políticos. 

Según la OCDE, algunos países mantuvieron su ayuda en 2012 por encima del 0,7% del PIB. Y otros (9 de 25) la aumentaron. Países con mayores presiones fiscales redujeron menos su AOD: Italia la contrajo un 35%, Grecia un 17% y Portugal un 12%. Como sostuvo Erik Solheim, director del CAD, en la presentación del informe, “no es imposible mantener los niveles de ayuda incluso en el clima fiscal actual”. 

Rusia 

Aunque hay negociaciones en marcha, la Federación no es miembro por el momento de la OCDE. Sin embargo, como parte de su proyecto de convertirse en un actor internacional relevante, el Ministerio de Finanzas reporta a la OCDE la AOD del país desde 2011. El informe de este año de la organización no incluye datos oficiales sobre la AOD rusa en 2012, porque las autoridades rusas aún no se las han ofrecido. 

La política de cooperación aprobada en 2007 consignaba que la ayuda del país rondará, en todo caso, los 500 millones de dólares anuales. Tras un crecimiento excepcional en 2009, hace dos años Andréi Bokarev, jefe del Departamento de Asuntos Financieros Internacionales del Ministerio de Finanzas, anunció que la AOD nacional se ubicaría en ese rango entre 2011 y 2013. 

Las últimas cifras oficiales recogidas por la OCDE, de 2011, expresan ese compromiso. Según la institución internacional, ese año, la AOD neta de Rusia ascendió a 479 millones de dólares (unos 370 millones de euros), prácticamente lo mismo que en 2010. 

El comportamiento del país euroasiático puede evaluarse, por una parte, como positivo. Tras dos décadas, ha reactivado formalmente su cooperación, ha fijado compromisos crecientes y los ha cumplido, incluso en época de crisis. En 2011 la ayuda fue cinco veces mayor que en 2006. 

Su esfuerzo, sin embargo, sigue siendo bajo. En términos absolutos, el volumen es exiguo, tanto si se compara con los países CAD como con otros países emergentes. Suponiendo que se satisfizo el objetivo de 500 millones dólares, el año pasado la ayuda rusa habría sido cuatro veces más pequeña que la española. En 2011, fue, además, un quinto de la AOD china, un 40% de la turca y un 65% de la india (tampoco tienen datos de 2012). Polonia aportó casi lo mismo que toda la Federación Rusa. 

Su contribución relativa es todavía más módica. Según la OCDE, Rusia destinó a AOD apenas el 0,03% de su Renta Nacional Bruta. Para cumplir el objetivo de las Naciones Unidas Rusia debería aportar en torno a 11.000 millones de dólares anuales, 23 veces más de lo que aporta hoy. 

Modalidades 

No todo, en cualquier caso, es cuestión de volumen. También importan el destino y las formas de gestión. 

Globalmente, la tendencia geográfica es negativa. Las cifras de la OCDE ratifican el crecimiento de la participación de los países de ingreso medio, a costa de los más pobres (la ayuda bilateral a estos países disminuyó casi un 13%). 

Si no se les destinan más recursos será muy difícil cumplir algunas de las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la hoja de ruta del desarrollo, cuya fecha límite es el 2015. “Si la ayuda quiere jugar un papel en la consecución de los ODM, debe volver a los países más pobres”, afirmó el Secretario General de la OCDE, Ángel Gurria, en la presentación del informe. 

En la distribución de la AOD global, América Latina sale mal parada en términos absolutos (con 10.000 millones de dólares entre 2009 y 2012, recibió menos que África y Asia, ambas cerca de los 40.000), pero no está mal en términos per cápita (con 15 dólares, detrás de África - 40 dólares- y Europa -15-, pero delante de Asia -10). 

El giro geográfico responde parcialmente a la evolución de los canales de cooperación, que refuerza los programas y proyectos bilaterales (un 2% más en 2012), en detrimento de los multilaterales (un 7% menos en 2012), que, en principio, difuminan sesgos políticos y permiten orientar y coordinar mejor la ayuda. 

España 

España es un buen ejemplo de lo que está pasando. Junto con el recorte de fondos, el gobierno ha puesto patas arriba la política de cooperación. En diciembre del año pasado, el Consejo de Ministros aprobó el IV Plan Director de la Cooperación Española 2013-2016.  

El Plan tiene dos ejes. Por un lado, apuesta por concentrar recursos en 23 países de América Latina (Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana) y África (sobre todo del Sáhara y el Sahel), más Filipinas.

Basada en criterios de interés estratégico, la priorización toma países con lazos históricos, pero deja, entre los 29 que saldrán, algunos importantes en términos de cumplimiento de los ODM. 

El IV Plan Director español ilustra en cambio una tendencia claramente positiva en la gestión de los recursos de cooperación. Aboga por aumentar el control, la evaluación y la rendición de cuentas, buscando ser más transparente y eficaz y tener más impacto. 

Absolutamente necesario y loable, el proyecto no carece de dificultades. Primero, porque es técnicamente delicado, dadas las características del desarrollo (que implica tiempos largos y dificultad para atribuir responsabilidades en procesos complejos), y, por tanto, exigente a nivel institucional y caro financieramente. 

Segundo, porque no está exento de opiniones políticas. Se evalúa imparcialmente a partir de metas, pero ¿quién y cómo se fijan? La objetividad requiere discutir previamente los valores. Y ahí se multiplican las dudas. 

Rusia 

La AOD rusa se distribuye de manera equilibrada. Según cifras oficiales, en 2011, Europa del Este y Asia Central, y África subsahariana recibían cada una el 28%, y América Latina el 20% (sobre todo Nicaragua, Honduras y Venezuela). Aunque la Federación se definió también por el uso de canales multilaterales y triangulares, la ayuda bilateral parece estar ganando peso. 

Previsiones 

La semana pasada la OCDE también hizo públicas sus proyecciones de AOD para el periodo 2013-2016. El estudio toma como referencia la Ayuda Programable en los Países en desarrollo (CPA, en sus siglas inglesas) que además de los fondos CAD, considera los recursos de los no-CAD más importantes (sin Rusia) y las agencias multilaterales. 

La institución con sede en París calcula que la CPA global crecerá un 9% este año y se estabilizará entre 2014 y 2016. 

El estudio confirma, por otra parte, el giro hacia los países de ingreso medio, sobre todo del Lejano Oriente y el sur y centro de Asia, mayormente en forma de créditos blandos, y el abandono de los países menos desarrollados. América Latina mantendría sus registros, tanto en términos absolutos  como per capita. 

En España, los Presupuestos Generales del Estado para este año destinan a la AOD unos 2.000 millones de euros, el 0,2% de la renta nacional bruta, el mismo porcentaje que en 1981, cuando España comenzó a ser donante. El Ministerio de Asuntos Exteriores y la Agencia Española de Cooperación Internacional sufren los mayores recortes. 

Aunque su objetivo de largo plazo es brindar el 0,7%, lo más probable es que Rusia mantenga el compromiso de ofrecer 500 millones de dólares en 2013. Una cifra notable si se compara con 2006, pero insuficiente. Quedan apenas 1.000 días para los ODM. 

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