Un restaurante dentro de un acordeón

Una cena en el 'Garmoshka' de Vorónezh es como asomarse al ambiente de los salones de lujo del Imperio ruso. Fuente: cortesía de "garmoshka"

Una cena en el 'Garmoshka' de Vorónezh es como asomarse al ambiente de los salones de lujo del Imperio ruso. Fuente: cortesía de "garmoshka"

Los estereotipos sobre rusos son todos iguales y previsibles: balalaikas, osos andando por la calle, aguardientes caseros, gorros con orejeras, estampas con vistas de la ciudad y matrioshkas con la cara del presidente. La lista de amantes del cliché ruso es casi interminable, va desde los manuales norteamericanos de historia hasta los organizadores de canciones y bailes populares durante las fiestas de la ciudad. El ejemplo más ilustrativo en Vorónezh es el restaurante de comida rusa 'Garmoshka' (en ruso "Acordeón").

No echo de menos los abedules rusos porque vivo cerca de un parque. Tampoco echo de menos los osos desde mi última visita al zoo. Pero el otro día invité a mi mujer a cenar en un nuevo restaurante de comida rusa. 

El restaurante Garmoshka ha abierto sus puertas recientemente en un edificio construido en 1929 por el arquitecto Troitski, en el cruce entre la calle Studéncheskaya y Karl Marx. Este legendario edificio tiene una forma extraña que realmente recuerda a un colosal acordeón. 

Un joven del guardarropa de la entrada nos ayuda a quitarnos los abrigos y nos acompaña hasta el encantador jefe de sala. Nos sentamos en una mesa cerca de la ventana. Mi esposa exclama admirada: "¡Mira las cortinas, son como las de las antiguas casas burguesas!". Estamos literalmente en un museo. 

Hay una impresionante chimenea de azulejos, la única chimenea que funciona de todas las que existen en los establecimientos de Vorónezh. Las antiguas lámparas de araña están hechas de auténticos samovares de cobre. El interior reproduce la atmósfera de las casas de la burguesía durante la primera mitad del siglo XIX.  

En mi opinión esta es una de las mejores épocas de la historia del Imperio ruso: desde las grandes reformas de Alexander II hasta el periodo de tranquilidad en todos los frentes con Alexander III, desde Chaikovski hasta el grupo de "Los Cinco"  y Shaliapin, desde Aivazovski y Repin hasta Kuindzhi. 

Fuente: cortesía de "garmoshka"

A pesar de lo "folclórico" del lugar, no hay ningún atributo de la vida campesina: ni duros e incómodos bancos, ni sillas de madera, ni mallas de mimbre. Estamos sentados en sillones que parecen haber viajado en el tiempo desde el salón de algún rico comerciante. Al parecer este comerciante entendía de comodidad. 

Para el orgullo de los propietarios del Garmoshka, aquí no suenan canciones de Cristina Aguilera, de Madonna ni demás odiosas estrellas del pop. Suena un disco del que emana la voz de Shaliapin entre débiles crujidos. Canciones como "Al samovar mi Masha y yo", "Por la calle Píterskaya...", seguidas de dulces alabanzas a los "ojos negros". 

Y nos traen la carta. Leo los nombres de los platos cada vez con más hambre. Empanada "Vorónezh", pescado del Báltico relleno de diente de león, sopa "Basumanski" con cordero guisado, algo a lo que en el este llaman "shurpa". ¡Y cómo abre el apetito el "guisado de carne de venado sobre un lecho de manzana confitada con bayas"! 

Incluso la típica ensalada griega en el restaurante Garmoshka se presenta como una ensalada "a la manera griega, con ingredientes traídos por comerciantes de tierras griegas con queso feta". 

Es imposible no querer probarlo todo a la vez, pero yo me decanto por la sopa solianka, descrita de manera tan apetitosa que se te cae la baba. Y también blini con salmón. Escogiendo bebida me detengo en el kvas, pero el camarero me recomienda que pida sbiten. Ni el mejor kvas del mundo me puede sorprenderá estas alturas, pero el sbiten... Apenas si recuerdo qué era eso. ¡Pues póngame un sbiten! 

Al momento nos llega una invitación de la casa: calabaza asada. Después traen la solianka y los blini.  En media hora ya sé cuál es mi restaurante favorito en Vorónezh. 

El Garmoshka tiene un segundo salón para fumadores. Las lámparas antiguas son más tenues y dan a la sala un ambiente más relajado. En las paredes cuelgan retratos de emperadores y reproducciones de las obras maestras de la pintura rusa: la típica atmósfera señorial. 

El cuidado de los pequeños detalles es algo que no abunda en la gran mayoría de los locales en Vorónezh. El restaurante Garmoshka podría pasar desapercibido en la capital, pero en nuestra ciudad detalles como las toallas limpias para uso individual de los clientes en el baño o la invitación al postre por parte de la casa son realmente halagadores. 

Este restaurante es recomendable para cualquier persona con gusto por el buen servicio, los interiores acogedores y la buena comida. Aquí se sentirán especialmente a gusto las personas para quienes Rusia no sea solamente un abedul solitario y en el horizonte un campesino cansado empujando un arado. 

Rusia es también el ambiente de los salones de lujo, los grandes bailes y recepciones, las "temporadas rusas" en París y los mecenas famosos en el mundo entero.