Rusia se apunta al coworking

Zonaspace, el espacio de coworking más grande de San Petersburgo.

Zonaspace, el espacio de coworking más grande de San Petersburgo.

Desde hace unos años, surgen espacios de coworking en la Federación. En ellos, profesionales independientes de distintos ámbitos comparten un espacio de trabajo común. Y mucho más, porque quienes los frecuentan buscan intercambiar experiencias e ideas, generar sinergias y colaborar. Analizamos su funcionamiento y ventajas, y su dinámica en la Federación. En el próximo artículo, en unos días, daremos pistas sobre algunos de los espacios de coworking más importantes del país.

Primero fue la huerta. Luego, la fábrica. Después, las kilométricas oficinas de las grandes empresas. Hoy todas conviven, aquí y allá. Y emerge un nuevo espacio: la oficina compartida, los llamados espacios de coworking.

Una oficina moderna

Los coworking son un punto intermedio entre el despacho doméstico, la oficina externa y el café. Por una parte, funcionan como una oficina externa de primera fila. Cuentan con todo el equipamiento de las oficinas modernas y su amplia gama de espacios concede una fabulosa flexibilidad. Su ubicación suele ser céntrica y suelen estar extraordinariamente conectados con el transporte público. Su diseño interior sigue además las últimas tendencias. Ubicados con frecuencia en infraestructuras recuperadas (fábricas, garajes), de las que preservan gran parte, y jalonados por muebles de diseño, son espacios-marca, lugares de vanguardia. 

Como en algunos espacios de oficina, es posible alquilar parte de la infraestructura. El precio depende del tamaño del espacio (un puesto, una pequeña oficina, una sala de reunión o de eventos), el tiempo (horas, días, semanas o meses) y el carácter personal del puesto de trabajo (se puede alquilar un puesto fijo o uno flotante). Además, se puede reservar por internet.

Y un lugar donde colaborar

Pero los espacios de coworking son algo más: están pensados para interactuar. Los espacios son amplios y abiertos y hay cuidadas zonas de encuentro (cocina, comedor, bar) y muebles en los espacios de circulación con la idea de estimular el intercambio. Son pequeñas ciudades, pequeños espacios públicos en los que personas con sinergias potenciales (distintas y complementarias) se comunican cara a cara y descubren de pronto, de modo a menudo azaroso, nuevas formas, innovadoras, de actuar. 

Los espacios de coworking son de hecho frecuentados por profesionales independientes del ámbito de la creatividad aplicada. También hay emprendedores a bordo de start-ups y empleados de distintas empresas pequeñas, generalmente no locales. A todos ellos, sobre todo hombres jóvenes (entre finales de los 20 y de los 30), los espacios de coworking les ofrecen múltiples ventajas.

Ventajas

Al trabajador autónomo le ofrece, para empezar, los beneficios de trasladar el despacho en casa a una oficina externa: escapar de las distracciones domésticas (o del café) y separar la vida privada de la profesional.

Como el espacio y los servicios son compartidos, elimina también la necesidad de invertir y reduce los costes fijos (hasta un 60%) de tener oficina, fundamental para capear tiempos crisis o comenzar inciertos y aún débiles negocios incipientes.

Como el contrato es flexible, paga solo lo que usa, en función de su irregular necesidad. Por un precio módico, el autónomo accede adicionalmente a un espacio muy bien dotado en el que puede celebrar con orgullo reuniones con clientes.

Pero además de todo eso, el coworking permite solucionar el problema del aislamiento (trabajar para uno mismo sin perder el contacto social) y establecer sinergias, siendo, por tanto, más innovador y creativo. Pensados como espacios mejorados para el trabajo, los coworking permiten a la larga trabajar mejor.

La razón es simple: los profesionales laboran mejor juntos que solos. Además, el autónomo puede acceder a servicios adicionales, como programas regulares de formación (eventos o talleres), que facilitan el desarrollo profesional.

Expansión mundial

Desde hace una década, pero sobre todo desde hace unos tres años, los espacios de coworking no han dejando de crecer en todo el mundo, espoleados por el despegue del sector servicios y la externalización de muchas actividades, de la mano de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Con la emergencia del trabajo autónomo y la asunción de viejas obviedades sobre la innovación (la ciudad no es más que eso: personas que están juntas por las externalidades positivas de estar juntas), los coworking han surgido como setas en los cinco continentes.

En Europa hay cientos de espacios de coworking. En Berlín, la nueva Silicon Valley, aparecen en todas las esquinas. En abril de 2012, en España, había 175 centros de coworking repartidos por 33 provincias, sobre todo en las capitales.

Los coworking en Rusia

El concepto ha despegado en Rusia en los últimos tres años. Aún sin la capilaridad española, se han creado espacios de coworking en Moscú, San Petersburgo y algunas otras ciudades del país, como Samara.

Su emergencia remite a la terciarización de la economía rusa y la importancia creciente de los trabajadores independientes y las pequeñas empresas, pero también al desarrollo de un nuevo espíritu colaborativo entre los jóvenes,  que va horadando las reservas sobre la acción colectiva que invadieron el país tras la caída de la URSS.

Los espacios de coworking rusos siguen el modelo general, con puestos de trabajo individuales (fijos y flotantes) y salas de reuniones; volcados a la interacción y la colaboración; y con un programa extenso de eventos.

La oferta abarca lugares clásicos, pero también espacios novedosos, como lofts y hoteles. Los precios oscilan considerablemente, desde cerca de 4.000 rublos (unos 100 euros) a más de 10.000 rublos (unos 250 euros) al mes por un puesto de trabajo fijo.

Nuevos espacios

Los espacios de coworking se distinguen de oficinas ejecutivas, incubadoras y aceleradoras de empresas por su marcado componente social, colaborativo e informal. A cambio, son más limitados que las dos últimas en la proyección en el corto plazo de pequeños negocios.

Muchos de los espacios de coworking de Rusia hacen parte de la red global Coworking Visa. Esta permite a los coworkers trabajar en cualquier espacio miembro del programa en cualquier parte del mundo.

Los sitios web de deskwanted, office share y Tretie mesto ofrecen detalles de algunos espacios de coworking y permiten reservar. En los próximos días daremos pistas sobre algunos de los espacios de coworking más importantes del país.