Rusia apoya la intervención en Mali

Serguéi Lavrov, Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia. Fuente: flickr / UN Photo / Jean-Marc Ferre

Serguéi Lavrov, Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia. Fuente: flickr / UN Photo / Jean-Marc Ferre

Representantes del gobierno ruso han considerado legítima la intervención francesa en Mali, basándose en su conformidad al derecho internacional y el acuerdo del gobierno del país africano, pero subrayan que debe ser sólo una medida provisional.

Las miradas de la comunidad internacional apuntan nuevamente a un país africano. Esta vez, es el turno de Mali, que viene atravesando una grave crisis étnico-política desde hace ya muchos años, pero que escaló en conflicto armado desde enero de 2012. Después del derrocamiento de Gadafi en Libia, la situación en Mali empeoró, llevando a sus autoridades a solicitar ayuda militar por parte de Francia y del resto de los países de la Unión Africana. 

Los tuaregs, un pueblo islámico independentista, controlan actualmente la parte norte del país. Convertidos en un grupo armado, conocido como “Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad” (MNLA), protagonizaron una revuelta a principios de 2012, provocando aproximadamente 200.000 desplazados y que culminó con la proclamación de la independencia de Azawad en abril del año pasado. Sin embargo, ningún estado ni organización internacional lo ha reconocido como tal. 

La escalada de violencia en el conflicto, sumado a los posibles vínculos de estos grupos rebeldes con Al-Qaeda, llevaron a las autoridades de Mali a solicitar la intervención militar de la comunidad internacional en su propio territorio. 

Francia, antigua metrópoli de Mali, impulsó entonces la firma de una resolución dentro del marco del Consejo de Seguridad de la ONU para enviar una misión militar africana para colaborar en la recuperación del control sobre todo el territorio del país. La Resolución 2085 fue aprobada por todos los miembros del máximo órgano de Naciones Unidas. 

Dicha intervención había sido pensada para mediados de este año. Sin embargo, el empeoramiento de la situación debido a los avances de los rebeldes salafistas que controlan el norte del país hizo que la misma deba ser adelantada. 

En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se aprobó entonces la operación de intervención militar de Francia, quien ya ha desplegado a sus soldados en Bamako, capital de Mali, mientras que su Fuerza Aérea ya ha comenzado a bombardear los territorios islamistas. 

Hasta el momento, ningún otro país de la OTAN se ha sumado a la intervención, pero la Comunidad Económica de Estados Africanos Occidentales (CEDEAO), integrado por 15 países, autorizó a sus estados miembros enviar tropas de apoyo a las fuerzas de defensa de Mali en su lucha contra los grupos rebeldes. 

Esta intervención, a diferencia de otros casos como el de Libia o Siria, no ha suscitado grandes diferencias entre los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. 

De hecho, Rusia ha apoyado la intervención militar francesa, ya que la misma se ha llevado a cabo conforme al derecho internacional, y más específicamente, según al proceso establecido en la Carta de Naciones Unidas. 

Mijaíl Marguélov, representante especial de Rusia para África, señaló: "Los problemas de África deben y pueden ser solucionados por los propios africanos", pero también aseguró que "Mali es un cruce de caminos de intereses económicos de muchos países: allí existen intereses económicos de Francia y enormes intereses económicos rusos". 

Por su parte, el viceministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa, Guennadi Gatílov, aseguró que la intervención francesa no ha violado la Resolución 2085, considerada como base para el arreglo del conflicto en Mali, destacando también que dicha operación debe ser una “medida limitada y provisional”. 

Sin embargo, diversos medios de comunicación franceses han planteado que la intervención militar se prolongará durante bastante tiempo. 

Lo cierto es que los rebeldes islamistas están presentando resistencia y continúan teniendo el control sobre gran parte del territorio, incluyendo la ciudad central de Diabaly. 

Un portavoz de una de sus facciones ha declarado ante la radio francesa que “Francia abrió las puertas del infierno para todos los franceses. Cayó en una trampa mucho más peligrosa que Irak, Afganistán o Somalia. Y esto no es más que el comienzo", generando un gran temor en Francia ante ante un eventual ataque terrorista en su propio territorio como respuesta a la intervención.