Fiebre en Rusia por los créditos al consumo

Los bancos rusos cada vez prestan más dinero, sobre todo para comprar cosas a corto plazo. Fuente: RIA Novosti

Los bancos rusos cada vez prestan más dinero, sobre todo para comprar cosas a corto plazo. Fuente: RIA Novosti

Los rusos se llenan los bolsillos de créditos sin tomarse especial molestia en averiguar cuánto les va a costar. De hecho, según los expertos, ni siquiera un crecimiento de los tipos les espantaría. Lo único que podría bajar esta fiebre del consumo sería un endurecimiento de las condiciones para la concesión de créditos.

Un auto nuevo, el último iPhone, un viaje a Europa por Navidad... sea cual sea el capricho que cada ruso tiene, el caso es que no se privan y lo compran con créditos. A juzgar por el ritmo de crecimiento de los créditos bancarios de consumo, que lleva ya dos años seguidos viviendo un verdadero boom, los rusos le han cogido gusto a la vida bajo préstamo, esa misma vida cuyas consecuencias Europa lleva pagando todo el año. 

El resultado es que, según los los datos del Banco de Rusia, en los primeros diez meses del año pasado el volumen de créditos de consumo alcanzó los 222.000  millones de dólares. Esto significa que desde el comienzo del año hasta el 1 de noviembre la cartera de créditos de consumo de los bancos creció un 38% y llegó a superar la de todo el año 2011.  

Según los pronósticos de Mijaíl Sújov, presidente adjunto del Banco de Rusia, el crecimiento total del año alcanzará el 40%. 

Con respecto a esto, el pronóstico de S&P de un billón de rublos (unos 33.000 millones de dólares) de beneficios netos para los bancos en 2012 es una cifra récord que, sin embargo, parece totalmente realista, pues en los primeros once meses los bancos ya recaudaron 30.000 millones de dólares, mientras que en todo el año 2011 habían recaudado 28.000 millones. 

Lo curioso es que los créditos minoristas hayan crecido en total un 40% en un año mientras que el sector corporativo solo lo ha hecho un 20%. Además, los créditos de consumo no hipotecarios se han impuesto con un crecimiento del 60%, según los cálculos del Banco Central de Rusia.

 “La gente está dispuesta a pedir créditos. Pero en muchos casos no son créditos a largo plazo, como una hipoteca”, explica Denís Vlasov, vicepresidente sénior de desarrollo de productos bancarios y márketing del banco 'Renaissance Credit'. 

“Según nuestra base de datos, que recoge la información de 60 millones de clientes, es decir, el 80% de la población económicamente activa del país, a día de hoy se puede decir que prácticamente todos los ciudadanos han pedido algún crédito. Y, según nuestras observaciones, está surgiendo en el país una clase de verdaderos creditómanos: la cantidad de prestatarios con más de cinco cuentas ha crecido en 2012 de un 5% a un 8%”, añade Alexandr Vikulin, director general de la Oficina nacional de historiales crediticios. 

Al parecer, los ciudadanos que pican el anzuelo de los créditos no se han dado cuenta de que los créditos de consumo han encarecido sustancialmente el año pasado. 

Así, a finales de marzo del año 2012, el marketmaker del mercado, Sberbank, subió los tipos de sus créditos de consumo de un 0,65-2% a un 15,5-22% anual. En septiembre, Sberbank efectuó una segunda subida importante de sus tipos: tras el aumento de los tipos de refinanciación del Banco Central (de un 8% a un 8,25%), los préstamos del banco encarecieron en un 2% de media.  

Por lo demás, la oferta de los bancos a finales de año no era muy diferente de la de principios de año: en el ámbito de los clásicos créditos líquidos, los tipos han variado entre el 15% y el 25% (dependiendo de la calidad del prestatario). Los tipos en las tarjetas de crédito han oscilado entre el 20% y el 40%, y los créditos líquidos express han alcanzado el 70% anual. 

Artículo publicado originalmente en Kommersant Dengui.