Aversión por la superpotencia

Algunas encuestas recientes muestran que aumenta la desconfianza de los rusos respecto a EE UU. Fuente: Kommersant

Algunas encuestas recientes muestran que aumenta la desconfianza de los rusos respecto a EE UU. Fuente: Kommersant

La reciente evolución de las relaciones entre EE UU y Rusia parece haber provocado una nueva ronda de retórica antiestadounidense en la sociedad rusa. La aprobación en EE UU de la 'ley Magnitski', que establece una lista de rusos presuntamente vinculadas con la violación de los derechos humanos, ha provocado la respuesta legal rusa que prohíbe la adopción de niños por estadounidenses. De acuerdo con las encuestas del FOM, más del 50% de los rusos apoya esta iniciativa. ¿Qué hay detrás del antiamericanismo en Rusia?

Las encuestas demuestran que los rusos son especialmente escépticos respecto a la política exterior de EE UU. Por ejemplo, de acuerdo con una encuesta de principios de diciembre de 2012, solo el 10% de los rusos cree que EE UU quiere alcanzar la paz entre israelíes y palestinos; 10 años atrás, el 25% creía lo mismo.

Tampoco la 'lista Magnitski' ha sido del todo entendida por la mayoría de los rusos. De acuerdo con el VTsIOM, solo un 10% tiene una comprensión básica de lo que la lista significa.

Un 86% de los encuestados nunca había oído hablar del término o había oído hablar, pero no sabía a qué hacía referencia. Sin embargo, después de la explicación del encuestador, el 29% creía que el motivo real detrás de la 'lista Magnitski' era ejercer presión sobre Rusia.

El 19% de los encuestados han dicho que los motivos reales detrás de la aprobación de la legislación estaban probablemente disfrazados y el 12% pensaba que EE UU estaba provocando un conflicto con Rusia.

La desconfianza pública respecto a los EE UU es una conclusión obvia que se desprende de las encuestas.

Según Marina Medvédeva, presidenta del Departamento de Política Mundial de la Universidad Estatal de Moscú de Relaciones Internacionales, explica que “EE UU y Rusia comparten el legado de la Guerra Fría, y las dos naciones solían medirse en términos de potencial económico y militar.

EE UU ha permanecido como una superpotencia, mientras que Rusia no lo ha hecho. Dado que la cooperación económica no es tan significativa para ambas partes, es el componente ideológico el que domina la relación”.

La falta de confianza en el ámbito público se ve reforzada por los medios de comunicación y los políticos que ganan popularidad a costa de los EE UU como supuesto rival.

Por su parte, Matthew Baum, profesor de comunicación global  en Harvard Kennedy School, dice que el público norteamericano, en su mayoría, está interesado en los asuntos internos de su país y muestra un interés muy limitado por la política exterior.

La encuesta Gallup de febrero de 2012 en EE UU mostraba que solo un 2% ve Rusia como un enemigo, mientras que un 1% cree que los propios EE UU son los peores enemigos de la nación. Paradójicamente, la falta de interés de los EE UU por los asuntos de Rusia también contribuye al antiamericanismo.

Como explican algunos políticos estadounidenses que desean permanecer en el anonimato, aunque haya tres millones de ciudadanos de origen ruso, no están consolidados y no pueden influir en el resultado de unas elecciones presidenciales

Otras comunidades étnicas están mucho más concentradas y pueden influir electoralmente cuando se encuentran en estados clave.

El Levada Center, otra organización de encuestas de Rusia, muestra que los rusos son cautelosos a la hora de hablar de las relaciones con la mayoría de las otras naciones con las que interactúan, no solo con los Estados Unidos.

Georgia encabeza la lista. En 2012, el 41% creía que este país era hostil hacia Rusia (el 62% lo creía en 2009), mientras que EE UU era el segundo, con un 35% de escépticos  que desconfiaban. Los vecinos del oeste de Rusia: Letonia, Lituania y Estonia, también quedan muy cerca de la parte superior de la lista.

Al mismo tiempo, los rusos no creen que su país tenga una gran cantidad de aliados. Según el Levada Center, solo Bielorrusia y Kazajstán fueron mencionados como amigos por más del 25% de los encuestados, con Alemania arañando el tercer puesto.

Esta falta de confianza respecto del mundo exterior se puede explicar en parte por la historia y la geografía. Rusia ha tenido territorios en disputa y conflictos con prácticamente todos sus vecinos, lo que no ayuda a crear una atmósfera de confianza.

Sin embargo, el antiamericanismo ruso no difiere tanto del de otros países. De acuerdo con la encuesta de la BBC Country Rating 2012, solo el 48% de los canadienses y un 38% de los mexicanos ven la influencia de los EE.UU en el mundo como algo positivo. 

Estas cifras son mejores que las de hace un año.  Aunque la media mundial en la mayoría de los países fue principalmente positiva, en países como China, Egipto, Alemania, Pakistán y otros grandes países del mundo la percepción negativa era la más popular.

Según Baum, “tan pronto como otro país empiece a ejercer su influencia de forma regional o global, surgirán actitudes hostiles similares, como ocurre con China actualmente en el Este de Asia”.

La velocidad de los cambios en las actitudes públicas muestra que el antiamericanismo no es algo que, en la mayoría de los casos,  tenga un impacto profundo a largo plazo.

Las fluctuaciones en las actitudes nacionales pueden ser bastante fuertes. El científico político americano Joseph Nye puso el ejemplo de Indonesia: la actitud de su población era de un 61% favorable a los EE UU en 2002; esto se redujo a un 15% en 2003 tras la invasión de Irak, y después volvió a crecer hasta el 38% en 2005, después de la operación de rescate del tsunami, encabezada por los EE UU en el Sudeste Asiático.

“Las actitudes rusas también tienen una función en el estado actual de las relaciones entre EE UU y Rusia y las políticas de Estados Unidos”, dice Marina Medvédeva.

“Cuando son desfavorables respecto a Rusia,  son utilizadas por los políticos para la política interna y por los medios más influyentes”.