Rusia elevará a rango de ley su oposición al cultivo de hoja coca en Bolivia

El presidente ruso, Vladímir Putin, presentó a la Duma o cámara baja del Parlamento el proyecto de ley llamado a institucionalizar la oposición a las intenciones de La Paz, que abandonó en 2011 la Convención para continuar con la producción de la hoja de coca.

La Convención, aprobada en 1961, fue enmendada en 1972 para permitir a los países firmantes, entre ellos Bolivia, continuar durante otros 25 años con el cultivo de la hoja de coca para su masticado.

El país andino se acogió a esta cláusula, que también exigía la prohibición del masticado de coca expirados los 25 años en 2001, pero la incumplió una vez terminado el plazo, según el comunicado del Kremlin, citado por agencias rusas.

Tras salirse de la Convención, La Paz manifestó su intención de volver a sumarse al tratado con la condición de que se permita el masticado y el uso medicinal en Bolivia de la hoja de la coca, planta que también se usa para producir cocaína.

Rusia, no obstante, considera que esta salvedad, de ser aceptada por la comunidad internacional, entrará en contradicción con el objetivo de la Convención, al considerar que abrirá las puertas al incremento del tráfico de la cocaína.

"Además, la aprobación de esta cláusula creará un precedente peligroso que podrá ser aprovechado por otros Estados para instaurar regímenes más liberales en el control sobre los estupefacientes que el previsto por la Convención", cita el proyecto de ley ruso.

Al menos otros 62 países, además de Rusia, deberán oponerse a la cláusula exigida por Bolivia para que este país no vuelva a la Convención, ya que esta petición de reincorporación solo puede ser rechazada por un tercio (63) de los 191 países miembros del acuerdo.

Hasta donde se conoce, Estados Unidos, el Reino Unido y Suecia han presentado formalmente objeciones a la petición boliviana.

Las Naciones Unidas deben informar los próximos días 10 y 11 si Bolivia será readmitida en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961.

La Junta de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU (JIFE) también fue crítica el año pasado con la decisión de Bolivia de denunciar la Convención y luego pedir su readmisión con la salvedad sobre la coca porque el organismo cree que hay un riesgo de que otros países pidan legalizar otras sustancias vetadas.

El masticado de la hoja de coca, también conocido en Bolivia como "acullico", es una arraigada costumbre de los indígenas andinos que está recogida en la Constitución de país como patrimonio cultural.

Bolivia es el tercer productor mundial de hoja de coca y cocaína, tras Colombia y Perú, y el mayor proveedor para el Cono Sur, según la ONU