Inversiones culturales: cómo y cuánto se puede ganar con las obras de arte

¿Es posible enriquecerse en Rusia invirtiendo dinero en pintura? Fuente: ITAR-TASS

¿Es posible enriquecerse en Rusia invirtiendo dinero en pintura? Fuente: ITAR-TASS

Varios expertos nos dan su opinión acerca de las oportunidades de este mercado, que ha aumentado su volumen en los últimos años.

La historia de un coleccionista 

“Dicen que, en 1941, cuando los alemanes se encontraban a las puertas de Moscú, se formaron colas en dos tipos de tiendas: en las de pan y en las de anticuario. Ya se sabe, el dinero llama dinero. Por tanto, hay que invertirlo. No lo vas a conservar en salazón…”, admite con una sonrisa el crítico de arte y coleccionista Serguéi Podstanitski. 

En el mundo del arte se refieren a él como un hombre que es capaz de encontrar una obra de arte en un mercadillo. Hoy, los cuadros de su colección se exponen en el Museo Pushkin de Moscú, en la galería Tretiakov. 

Todo empezó en 1998 cuando, acabado de licenciar y recién terminadas unas prácticas en el departamento de peritaje delInstituto Estatal de Investigaciones para la Restauración, compró un cuadro en Arbat. 

“Vi una acuarela interesante, con la firma ‘Polivánov’. Un pintor aficionado, amigo y colega del poeta Lérmontov. En el reverso había una inscripción: la obra estaba dedicada a una batalla de la Guerra de Crimea de 1853. 

Una obra interesante, dado que los trabajos de Polivánov son conocidos, están en los museos y casi no hay ninguno en manos privadas. El cuadro costaba un kopek. Este primer hallazgo me estimuló: comprendí que se podían comprar fácilmente obras interesantes”, recuerda el coleccionista. 

Cuando iba de caza a veces regresaba con los botines más inesperados. A principios de la década de 2000, Podstanitski adquirió en una pequeña subasta finlandesa quince obras de Nikolái Rerij (también conocido como Roerich o Roerish) por 1.500 euros. 

A juzgar por las anotaciones en los lotes, las tomaron por unas viejas caricaturas. 

“Aunque eran unos bocetos teatrales totalmente reconocibles  de Rerij, que llevaban en el reverso la firma de su autor”. 

Gastar dinero en belleza 

En los últimos años, el arte se ve cada vez más como un nicho de inversión de capital.

“Ya no es únicamente un objeto de adoración. Si hasta la década de 2000 se compraba un cuadro y luego, como promedio, se subastaba de nuevo al cabo de tres años, ahora este lapso de tiempo se ha reducido a seis meses y muchas veces incluso a dos o tres. El mercado se ha vuelto especulativo. Hoy, hasta el 30% de sus participantes compran cuadros para revenderlos más caros”, constata Yegor Molchanov, experto en inversiones de la Galería Elysium. 

Él mismo se dedica al negocio de las antigüedades y asesora a otros. 

“El negocio de anticuario nunca pierde valor. Su lugar en la historia está definido, la cantidad de obras es limitada (dado que el artista ya no está vivo). Lo hemos calculado: desde la década de 1990 el arte ruso se ha revalorizado en 25-30 veces”. Y ciertos trabajos, mucho más. 

A principios de los años 90, las obras de Borís Kustódiev (1878-1927) se podían comprar por 700 u 800 dólares, hoy algunas de ellas alcanzan los 100.000 dólares. 

Irina Kolosova, directora del Instituto de Comercio de Arte y de Antigüedades, también recomienda invertir en algo “bueno, valioso y eterno”.

 

Una colección siempre se valora más que las obras sueltas. Cualquier objeto artístico que se pretenda vender, debe contar con un dictamen pericial que acredite su autenticidad (cuyo coste es de 1.000 dólares o más). 

 

“Los anticuarios serios se rigen en virtud de una regla: en cualquier momento se puede devolver una obra adquirida con la certeza de percibir el mismo capital invertido. ¿Por qué? Porque las antigüedades nunca pierden valor”. 

Podstanitski dice que todo es más complicado de lo que parece a primera vista. A menudo asesora a  coleccionistas: hay obras que vale la pena comprar o no, sean falsas o verdaderas. 

“Pero no me guío por ideas del tipo ‘compradnos algo a un millón para que dentro de unos años cueste 10 millones’. Tomad, por ejemplo, a Warhol: la revalorización de sus obras era, por supuesto, previsible. 

En primer lugar, él, todavía en vida, hizo todo para que sus obras se vendieran; en segundo lugar, ya ha pasado medio siglo. Pero era imposible predecir hasta qué punto aumentaría de precio. Por tanto, podemos afirmar que todos los artistas antiguos y de calidad subirán de precio, pero no podemos pronosticar con seguridad cuánto”, concluye. 

En Moscú, a menudo se inflan los precios de las obras de arte. Para poder ganar dinero con el arte, hay que aprender a entenderlo y moverse en su mundillo. No es necesario manejar cantidades millonarias. Pero conviene tener grandes dosis de paciencia: el promedio de tiempo para que una inversión empiece a ver sus frutos oscila entre 5 y 10 años. 

Cómo se determina el precio de un cuadro 

“El precio se pone en base a las estadísticas de ventas en las subastas. Si las obras, en cambio, no han salido a subasta, examinamos la importancia del autor, su contribución a la historia del arte. Analizamos el valor de obras de artistas que sean próximos a él por estilo y época”, explica Yegor Molchanov. 

Los tasadores también tienen en cuenta el estado de conservación del lienzo, la procedencia del cuadro, el periodo en el que fue pintado. 

“Pero si, por ejemplo, se saca a subasta un óleo de Da Vinci se puede pagar por él tanto 300, como 500 millones o miles de millones. En este caso, no es cuestión de lógica. Es una obra única, su posesión no tiene precio”, explica Molchanov. 

¿En qué invertir dinero? 

 -Yegor Molchanov, experto en inversiones de la Galería Elysium:

“Por ejemplo, Natalia Goncharova es la pintora mejor cotizada del mundo. Sus cuadros cuestan millones, un dibujo se puede adquirir por 5-7.000 dólares. Y sus obras seguirán encareciéndose. Invertir en arte contemporáneo es más arriesgado. Si tomáis los catálogos de Sotheby’s y Christie’s de finales de los años 80, veréis que hasta hoy ha llegado sólo el 15-20% de los nombres de aquellos años. 

-Irina Kolosova, directora del Instituto de Comercio de Arte y Antigüedades:

“Aumentará de precio el arte ruso de las décadas de 1930 y 1940: Alexánder Labas, Yuri Pimenov, Alexánder Deineka.  Los pintores de los años 60. Y, por último, los artistas de la emigración rusa: Serguéi Polyakov, Andréi Lanskoi. Los comprarán, tienen muchas obras y además están siendo estudiadas por los críticos de arte y no caerán en el olvido”. 

Serguéi Podstanitski, crítico de arte y coleccionista:

“Si hablamos de inversiones, hay que buscar a artistas subestimados. Por ejemplo, hace poco en un salón de anticuario expusieron las obras de Gueorgui Savitski, un pintor soviético muy interesante. 

Hoy en día, sus cuadros están a buen precio, cuestan entre 2.000 y 20.000 dólares, porque se “ha volcado” al mercado todo su legado, que es mucho. Pero dentro de cinco años, cuando sus obras se encuentren en manos privadas y el nombre del pintor esté en boca de todos, se encarecerán. 

Aunque estoy convencido de que, si hay un arte que pueda considerarse como un instrumento financiero, ese es el occidental. Allí, hay un mercado desarrollado y un crecimiento estable. En Sotheby’s y Christie’s  operan con cientos, miles, millones de obras, mientras que en Rusia las obras que se sacan a subasta son pocas y fortuitas”.

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