Suspender adopciones de niños rusos sería un error, según agencia española

Sería una política equivocada. Hay que analizar los resultados de las adopciones. Los miles de niños adoptados por España siguen siendo rusos. Se han salvado miles de niños. De lo contrario, no se sabe qué hubiera sido de ellos", asegura Mercadal.

Con una larga experiencia en las adopciones en este país, Mercadal destaca que los niños rusos acogidos por familias españolas conservan la ciudadanía de su país de origen.

"Por ley tienen los dos pasaportes. Son españoles por imperativo legal y rusos por derecho de nacimiento. Ahora mismo estamos renovando pasaportes en masa. Esos niños son embajadores de Rusia en el mundo. Están muy integrados, pero son muy conscientes de sus dos ciudadanías", subraya.

Además, recuerda que, "en virtud de la legislación rusa, la ciudadanía es un derecho innato e irrenunciable, mientras que a la española sí se puede renunciar".

"Ahora está ocurriendo algo muy bonito y es que los niños ya son adolescentes y se reencuentran con su país de origen. Visitan Rusia y se sienten orgullosos de ser rusos. No vuelven a buscar sus orígenes biológicos, sino culturales e históricos", apunta.

En su opinión, "eso significa que los padres les han educado bien, ya que no les han ocultado sus orígenes".

Mercadal considera "acertada la política de potenciar la adopción nacional" y endurecer los trámites burocráticos adoptada durante los últimos años por Rusia.

"Hasta ahora, Rusia mantenía una política coherente de entregar los niños a las familias. Rusia no había sucumbido a los cantos a la demagogia de los que dicen que los niños nunca deben abandonar el país de origen", dijo.

El español opina que "lo importante es que los niños sean criados por familias, sea en un país o en otro".

"Quiero pensar que la adopción es una figura que funciona y une a los países. Creo que ha sido algo bueno para Rusia, especialmente con España por la similitud en el concepto de familia. Espero que los políticos entiendan esta realidad", apunta.

Mercadal recuerda que las agencias desconocen por qué no se ha firmado aún el acuerdo bilateral entre Rusia y España, aunque apunta que puede ser que "para Rusia no sea prioritario porque las cosas funcionan razonablemente bien".

"El acuerdo está en el limbo, pero el caso es que prefieren a los españoles porque cumplimos con los compromisos. Las administraciones públicas se lo han tomado muy en serio. La adopción internacional funciona muy bien", resalta.

A su vez, cree que la crisis económica y la incertidumbre laboral que azota España han ayudado a regularizar la situación, ya que considera que "era absurdo que España fuera antes la segunda potencia mundial en adopciones tras Estados Unidos".

"Ahora las cifras son razonables. Había un componente de moda. Ya ahora tenemos la realidad. El que lo hacía por moda o solidaridad, ahora ha renunciado. Mientras, el que desea verdaderamente adoptar se enfrenta a las dificultades económicas y burocráticas", asegura.

Ahora, señala, "la gente se ha concienciado más de que esto no es un mercado, que las trabas burocráticas tienen su motivo, por lo que ahora las familias solicitantes son menos, pero mejores".

Entre viajes, hoteles y otros trámites burocráticos, el proceso adoptivo en Rusia puede costarle a una familia española en torno a los 30.000 euros.

Mercadal destaca que las adopciones de niños rusos se han ido reduciendo desde el boom de finales de los años noventa y que este año experimentarán un leve descenso en relación con 2011, cuando ascendieron a 712, según el Defensor del Menor ruso.

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