El gato más importante de Rusia vive en Vorónezh

Fuente: Lori / Legion Media

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Una visita a Vorónezh debe comenzar por el símbolo de la ciudad. Pero no por los oficiales, que sobran en esta la ciudad. Hay que empezar por el mejor símbolo del mundo: uno dulce, emotivo y, a ser posible, conocido desde la infancia.

En Rusia, todos conocen a este gato. Incluso los niños pequeños corren entusiasmados hacia los televisores cuando oyen empezar los dibujos animados que todo habitante ruso conoce. Se trata del legendario gatito Vasili, que ya hace más de una década vive en la calle Liziúkov. Esta calle existe en la realidad, y en ella ha aparecido hace relativamente poco un alegre monumento al gato y la corneja junto al antiguo cine Mir.

En la serie de dibujos, el gatito siempre se salva del cachorro malvado y sueña con llegar a ser grande y fuerte y que todos lo teman. El gatito corre, corre y llega a donde una corneja, que le descubre la increíble “Cooperativa de transformación”. El gatito se convierte en un pesado hipopótamo y aparece en África, donde conoce a una elefanta, salva a una avestruz de un cocodrilo y discute con el rey de la jungla: el león.


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La estancia en la gruesa piel del hipopótamo no le gusta en absoluto al gatito, que a la primera oportunidad pide a la corneja que le lleve de vuelta a Vorónezh. En su ciudad natal, el gatito ya no teme a nadie y asusta a todos con su fuerte rugido, incluso a un fastidioso cachorro.

De eso trata la historia. Uno puede pensar: ¿qué tiene eso de sorprendente? Pero resulta que más de una generación de rusos ha crecido viendo estos dibujos, y con ellos Vorónezh adquirió fama por todo el país e incluso más allá de sus fronteras.

El monumento al gato Vasili alegra a los habitantes de Vorónezh desde el año 2002. Pero no solo a los locales. Es una ciudad universitaria donde estudian miles de extranjeros que con placer se fotografían junto al legendario monumento y extienden por todo el mundo la imagen de este lindo ser.

Fue Valeri Maltsev el que comenzó con la instalación dela estatua, cuando coincidió en el mismo compartimento de tren con el director de animación ruso, Viacheslav Kotenochki. Este sencillo encuentro se convirtió en el motivo para dar comienzo a un concurso serio. La ganadora fue la estudiante de 11º curso, Ira Pivovarova, que propuso un proyecto en el que aparece un árbol y el gatito Vasili y la corneja sentados en sus ramas. Por lo que respecta a la ubicación, no hubo variantes: el gatito se estableció en la calle del general Liziúkov.

El monumento se convirtió en un objeto de leyenda. Una de ellas dice que si frotas con la mano la pata izquierda del animal se cumplirá un deseo. Tras varios años de existencia, esta parte del cuerpo de la estatua adquirió un color amarillento, debido a lo mucho que la frotaban los supersticiosos habitantes y los turistas. También se dice que si se consigue hacer chasquear el pico del cuervo, aumentará considerablemente el dinero.

En general, no creo en esas supersticiones, solo hay una que me llama la atención: si no se toca la estatua ni una vez, le alegrará el día.

Una semana después de instalarla, unos vándalos se dedicaron a romper los bigotes del feliz gato, pero este asunto se resolvió rápidamente: le colocaron al animal unos bonitos bigotes de alambre de acero, que se pueden doblar perfectamente pero no se pueden romper.

Aunque... recomiendo a todos frotar la pata del gatito. Los deseos se hacen realidad. Una amiga mía consiguió un trabajo excepcional. La madre de un amigo se recuperó y un año después de frotar la patita, nació mi hijo.


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