Luz al final del túnel

Dibujado por Vignetta di Victor Bogorad

Dibujado por Vignetta di Victor Bogorad

Las relaciones diplomáticas entre los dos países se rompieron tras la guerra de 2008. La cuestión del estatus de Abjazia y Osetia del Sur sigue siendo uno de los principales escollos. Aunque tras las legislativas georgianas se han producido acercamientos a nivel diplomático.

Hace poco, en Ginebra, tuvo lugar un acontecimiento significativo en las relaciones ruso-georgianas, el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Grigori Karasin y el enviado especial del primer ministro de Georgia para relaciones con la Federación Rusa, Eduard Abashidze, tuvieron un encuentro. Ha sido el primer contacto directo entre representantes oficiales de Moscú y Tiflis en los últimos cuatro años.

En el encuentro las dos partes discutieron cuestiones exclusivamente bilaterales, y no trataron el tema de Abjazia y Osetia del Sur. Tal y como recalcó la víspera del encuentro Grigori Karasin, "no tenemos intención de discutir la cuestión de las relaciones con Abjazia y Osetia del Sur sin la participación de los abjazos y los osetios".

Karasin señaló que el encuentro se desarrolló “en clave práctica y constructiva”. “Nos pusimos de acuerdo para continuar el diálogo en las mismas condiciones de forma regular”, declaró el alto funcionario ruso.

¿Sobre qué pueden ponerse de acuerdo Rusia y Georgia? ¿Qué concesiones mutuas están dispuestos a hacer los países vecinos?

Hay demasiados escollos en el camino para un diálogo constructivo entre los dos países a consecuencia de la guerra de agosto de 2008, como resultado de la cual Rusia reconoció la independencia de Abjazia y Osetia del Sur. Entonces Georgia rompió relaciones diplomáticas con su vecino del norte y reconoció legalmente a sus antiguas autonomías como territorios ocupados.

Rusia está interesada en que Georgia retire la ley “sobre la ocupación”, que reconozca a las partes del conflicto y detenga su política en contra del reconocimiento de estas repúblicas.

Además de esto, a Moscú le gustaría que Tiflis abandonara su apoyo a los refugiados en la ONU y en otras organizaciones internacionales, en pocas palabras, que diera pasos concretos para demostrar que la “guerra” con Rusia ha terminado.

La realidad es que en diferentes países se están aprobando resoluciones en apoyo de Georgia reconociendo la ocupación. Georgia lleva a cabo una guerra en todos los foros internacionales para impedir que Rusia establezca la “independencia” de Abjazia y Osetia del Sur. Realiza numerosas consultas, visitas y reuniones con este fin.

Además, Rusia insiste en que Georgia debería detener su integración en la OTAN y en la Unión Europea. Lo cierto es que parece prácticamente imposible alcanzar un acuerdo que en estos ámbitos.  

Lo más probable es que Georgia acceda tan solo a una rebajar su retórica antirrusa, a reanudar la emisión de los canales rusos de televisión en el territorio nacional, a la liberación de los ciudadanos rusos arrestados (incluidos aquellos acusados de espionaje) y a restablecer las comunicaciones por avión.

¿Qué es lo que puede obtener Georgia a cambio? Me parece que Moscú tan solo aceptará dar los siguientes pasos: la anulación o una sensible reducción del visado para los ciudadanos de Georgia, asumir la obligación de no utilizar la fuerza contra Georgia, frenar la política de reconocimiento de Abjazia y Osetia del Sur y el restablecimiento de las relaciones económicas y comerciales.

Además de esto hay otras cuestiones que se podrían solucionar con voluntad política. Por ejemplo, en Georgia no hay misiones de la OSCE ni y de la ONU porque Rusia ha utilizado su derecho a veto.

La reanudación de estas misiones es perfectamente posible. Georgia también puede exigir que se abra la línea Transcaucásica (Transkam). Sin embargo surge la pregunta: ¿Acaso sería esto posible sin haber llegado a un acuerdo sobre el estatus de Abjazia y Osetia del Sur?

Desde mi punto de vista, a pesar de todo esto el diálogo es posible. A pesar de haber diferencias fundamentales sobre las cuestiones relacionadas con los territorios en litigio, se puede perfectamente iniciar el diálogo con Rusia, y con Tsjinval y Sujumi, y dar pasos concretos dirigidos a mejorar las relaciones bilaterales. 

Esto solo podría suceder si Rusia y Georgia reconocen que no pueden llegar a un acuerdo sobre el estatus de Abjazia y Osetia del Sur y dejan de entorpecerse el uno al otro con temas relacionados con este problema.

Después de esto se podría llegar a un acuerdo para que ninguna discusión relacionada con el estatus de los territorios en litigio influyera en las relaciones entre los dos pueblos. Este enfoque debería ser el punto de partida en las relaciones entre los nuevos gobiernos de Georgia y Rusia.

¿Se solucionará este conflicto? No. Pero estos pasos permitirán convertir el conflicto en irrelevante.

Ahora mismo lo más importante es hacer un análisis sobrio y correcto de los fallos y los errores de cálculo en las relaciones bilaterales, renunciar a los reproches mutuos y comenzar a establecer un diálogo constructivo que, sin duda, están dispuestos a apoyar no solo los socios occidentales de Georgia y los aliados de Rusia, sino los pueblos de los dos países.  

Igor Gvritishvili es politólogo, miembro de la dirección del movimiento social ruso "En nombre de Georgia".

Todos los derechos reservados por Rossíiskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies