Un campeón olímpico para el ejército ruso

Román Vlasov, campeón olímpico en Londres, en su primer día de servicio. Fuente: Maia Shelkóvnikova / Ria Novosti

Román Vlasov, campeón olímpico en Londres, en su primer día de servicio. Fuente: Maia Shelkóvnikova / Ria Novosti

“Esta es la manifestación de patriotismo de un ciudadano corriente”, explica Vladimir Belous, jefe de la comisaría militar de la región de Novosibirsk, donde a comienzos de noviembre se enroló Román Vlasov, de 22 años.

Hacía sólo dos meses que el muchacho se colgó el oro en los JJOO de Londres en lucha grecorromana, en la categoría de hasta 74 kilos. “En dos décadas trabajando con reclutas he tenido algunos deportistas, pero nunca un campeón olímpico. Se ha presentado el primer día a su hora, como uno más”, concluye el encargado militar. Son las nueve de la mañana y Vlasov, junto a otros 15 jóvenes reclutas novatos, se dirige por primera vez a sus labores en el pueblo de Kamen-na-obi, al Sur de Siberia. Le esperan 12 meses de servicio y días de guardia a temperaturas bajo cero.

El deportista rellenó la solicitud de ingreso de forma voluntaria. Según él mismo explica, inspirado por su maestro, Aleksander Karelin, leyenda del deporte soviético y vecino de Novosibirsk, región con gran tradición en la lucha grecorromana. “Me he preguntado a mí mismo: ¿de verdad quieres hacer esto, Román? Sí, con gusto. Aleksander (Karelin) dice que todos los hombres deberíamos servir a nuestra patria al menos una vez en la vida. Para mí es un honor”. Este paso no significa que Vlasov abandone su carrera como luchador. Existe dentro del ejército un régimen especial para los deportistas de élite, de forma que podrá compaginar sus obligaciones militares con entrenamientos regulares e, incluso, ocasionalmente participar en competiciones. Las federaciones de cada deporte envían al Ministerio de Defensa una lista con los integrantes del equipo nacional, de forma que se pueda verificar su estatus cuando se alistan.

Aunque la base del ejército ruso es profesional, el servicio militar es todavía obligatorio en el país: los varones entre 18 y 27 años de edad deben cumplir un periodo de formación durante 12 meses. Sin embargo, el alarde de patriotismo de Román Vlasov es hoy en día  una excepción, por eso mismo es noticia. Al contrario, la evasión del servicio militar está a la orden del día entre la juventud rusa desde tiempos de la Perestroika, a finales de los ochenta, cuando con la Glasnost salieron a la luz los excesos en el ejército, las novatadas pasadas de tono y las duras condiciones de vida. Existen varias vías legales para evitar el reclutamiento en Rusia. Los estudios académicos en curso a tiempo completo permiten posponerlo. La incapacidad física es motivo de exención. Como alternativa, la paternidad: aquellos que tengan dos o más hijos a su cargo están también exentos. La picaresca es habitual.

CSKA: Club Deportivo Central del Ejército

La relación entre el deporte y el ejército en Rusia ha estado históricamente capitalizada por el ‘Club Deportivo Central del Ejército’, más conocido como CSKA de Moscú (en cirílico: ЦСКА МоскваЦентральный спортивный клуб армии). En tiempos de la URSS, el servicio militar duraba nada menos que tres años y la evasión sencillamente no era una opción. El CSKA era la organización deportiva del Ejército Rojo y podía convocar a todo recluta durante los años de servicio. Lo explica la leyenda del balonmano Talant Dusebaiev: “Como el CSKA era el club militar que mandaba en toda la URSS, me llevaron a Moscú. Allí se compaginaba el servicio militar con el deporte. Los jugadores más consagrados apenas tenían obligaciones militares. Pero los ‘cachorros’ recién llegados pasábamos mes y medio bajo un régimen militar absoluto, para que aprendiésemos sobre la vida. Después nos dejaban salir para entrenar. Si destacábamos y nos portábamos bien, podíamos continuar con el deporte y competir”.

El CSKA de Moscú se convirtió en la mayor organización deportiva de Europa, con potentes secciones en fútbol, baloncesto, hockey hielo o balonmano, pero también en deportes individuales como la gimnasia, la natación o el atletismo. En su época de apogeo, décadas de los 60, 70 y 80, el CSKA albergó secciones en 40 disciplinas, donde se forjaron 463 campeones olímpicos. Tras la caída de la URSS el CSKA se desmembró, muchas secciones desaparecieron y las que sobrevivieron se convirtieron en entidades independientes, sin mayor relación entre ellas que el nombre. Se convirtieron oficialmente en clubes privados, aunque conservaron cierta vinculación con el ejército, pues el Ministerio de Defensa se mantiene como principal inversor del club. Sin ir más lejos, el ministro de Defensa en persona es presidente honorífico del equipo de baloncesto, el más poderoso de Europa.

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