El fin del mundo está aquí, así que termina ya esa novela

Los herederos literarios de Tolstói hablan de lo que harán en sus últimas horas. Fuente: Shutterstock / Legion media.

Los herederos literarios de Tolstói hablan de lo que harán en sus últimas horas. Fuente: Shutterstock / Legion media.

Los editores de Rusia Hoy están de acuerdo en que el mundo no terminará el viernes 21 de diciembre. Pero a pesar de eso los discípulos del Fin del Mundo le han dado que pensar a todo el mundo. ¿Vivimos plenamente? ¿Cómo queremos realmente vivir el tiempo que nos queda de vida ya sean dos días, veinte años o más? ¿Qué harías si descubrieras que finalmente el mundo iba a terminar repentinamente y de forma violenta?

Los escritores rusos son conocidos en todo el mundo por su certero y profundo existencialismo. Con el espíritu de la época, le hemos preguntado a los escritores más destacados: “¿Cómo pasarías tu último día? ¿Qué pasaría si llega el fin del mundo? ¿Qué te gustaría estar haciendo?”.

A continuación les presentamos las respuestas que hemos recibido de los herederos literarios de Tolstói.

¡Que disfruten! 

Germán Sadulaev, escritor de Chechenia que escribió la novela Soy checheno (Siglo XXI): “No estoy seguro de que el fin del mundo vaya a llegar 21 o cualquier otro día, parece que todo este desastre va a seguir aquí por mucho tiempo. Pero a cada uno de nosotros le espera su fin del mundo personal. Por eso cada uno de nosotros necesita su own personal Jesus y, por cierto, esta canción no es de Depeche Mode, es una versión que hicieron del gran monstruo Johnny Cash, pero eso probablemente ya lo saben. Cada día puede ser nuestro último día, por eso cada día hay que vivirlo como si mañana fuera el fin del mundo. Mi plan para mañana es ir a las 11 al notario a firmar documentos. Después ir al gimnasio a levantar pesas. Por la tarde me sentaré a leer un libro. Que, ¿qué voy a leer?

El Bhagabad Guitá por supuesto

Después me iré a dormir.

Y cuando me despierte el mundo será distinto…”

Gary Shteyngart, líder en ventas ruso-americano, autor de “El manual del debutante ruso” (Alfaguara), “Absurdistán” (Alfaguara) y “Una súper triste historia de amor verdadero” (Duomo ediciones).

“Probablemente me iré a dormir un rato. Estoy seguro de que el fin del mundo será muy ruidoso así que me gustaría descansar algo antes de que empiece la diversión”.

Dmitri Bykov, escritor satírico y activo miembro de la oposición. Autor de Poeta ciudadano: “Si supiera que iba a llegar el fin del mundo en breve probablemente pasaría todo el tiempo que pudiera con mi familia, antes no podía por culpa del trabajo. Iríamos a descansar a algún lugar juntos.

Pero me apresuró a desvelarles un secreto: no habrá fin del mundo. Tiene lugar cada día en que alguien muere. Pero al mismo tiempo la vida resurge también cada día”.

Sergi Shargunov, novelista y poeta de 32 años. Ganó el Premio Debut en 2001. No hay nada suyo publicado en español: “Intentaré responder de forma filosófica. Lev Tolstói dijo que un campesino debería aprender a vivir y a morir, es decir aprender a familiarizarse con el fin de la vida.

Pero Tolstói fue bastante paradójico en este sentido y al mismo tiempo decía que cada día hay que comenzar de nuevo, es decir, proponía romper con la forma de vida tradicional campesina, proponía renovarlo todo constantemente. Por eso me parece que los únicos que tienen interés por el fin del mundo son la gente común. Pero un escritor debe comprender que también hay un fin del mundo personal, que cada persona tiene una vida concreta que no es tan grande y que hay que conseguir algo con ella.

A menudo la gente que habla del fin del mundo son aquellos que no quieren pensar en lo rápido que pasa la vida.

Yo creo que si el fin del mundo llegara de repente, reaccionaría según la máxima “Haz lo que debas y que pase lo que tenga que pasar”. Y seguiría jugando con mi hijo, continuaría escribiendo mi novela y a pesar de que fuese la última, la escribiría como si fuera la penúltima, pensando que habrá más.

Podríamos recordar el Banquete durante la peste de Pushkin. Porque no es solo una denuncia de la insensibilidad, sino también un himno a la fiesta en contra de todo.

En situaciones verdaderamente peligrosas se desconectan las opciones de la histeria y el nerviosismo. He presenciado en más de una ocasión situaciones de guerra, he visto que la gente se comporta de forma bastante contenida: en su habla, en sus acciones y en sus gestos se comportan con precisión.

Si realmente hubiera una verdadera amenaza está claro que habría brotes de locura y pánico, pero mucha gente elegiría paradójicamente la opción de vivir como si la vida continuase y estuvieran solos.

La vida es algo extraño, cada uno tiene un papel que interpretar hasta el final, aunque el teatro arda por los cuatro costados.

Zajar Prilepin, que acaba de publicar en español su primera novela Patalogías (Sajalín), considera que no merece la pena ni pensar en ello: “No sé lo que haría, probablemente lo de siempre. Intentaría simplemente seguir viviendo sin darle más vueltas”.

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