Dos visiones contrapuestas del desarme nuclear

Victoria Nuland, representante del Departamento de Estado de EE UU. Fuente: AP

Victoria Nuland, representante del Departamento de Estado de EE UU. Fuente: AP

Estados Unidos intenta convencer a Rusia para continuar la cooperación en el reciclaje de armas nucleares y químicas dentro del marco del programa Nunn-Lugar, que caduca a mediados del año 2013. Sin embargo, Rusia se opone a prorrogar un acuerdo que en 20 años ha demostrado su utilidad.

Estados Unidos intenta convencer a Rusia para que dé su consentimiento para prorrogar el programa Nunn-Lugar, conocido también con el nombre Cooperative Threat Reduction Program (Programa Cooperativo de la Reducción de la Amenaza). 

El presidente de EE UU, Barack Obama, se refierió a ello durante una conferencia sobre no proliferación. También lo hizo uno de los autores del programa, el senador Richard Lugar, cuando en verano pasado visitó Moscú para reunirse con los diputados de la Duma Estatal y los expertos militares. 

Victoria Nuland, representante del Departamento de Estado de EE UU, confirmó a mediados de octubre la intención de su país de continuar con el programa iniciado en 1992 y que termina en junio del 2013. 

“En julio empezamos las negociaciones con la parte rusa sobre la prolongación del acuerdo y las continuamos. Ellos (la parte rusa) nos informaron que quieren revisar el acuerdo y nosotros queremos debatirlo”, dijo Nuland. 

Durante los 20 años de vigencia de este programa se desmontaron miles de ojivas nucleares y se aniquilaron grandes municiones de armamento químico. 

“Durante el periodo 1992-2012 EE UU destinaron 8.800 millones de dólares en el “Cooperative Threat Reduction Program” (según las valoraciones rusas esta cantidad fue de cerca de 5.000 millones, ya que el 40% se destinó a los contratistas y consultores norteamericanos)”, explicó el director del Centro de investigaciones sociales y políticas, Vladímir Yevseyev. 

En particular, según Yevseyev, el programa permitió desmontar (sacar del servicio) 7.610 ojivas nucleares, desarmar 902 misiles balísticos intercontinentales, 684 misiles balísticos de submarinos, 33 submarinos nucleares, 498 lanzaderas, así como 155 bombarderos estratégicos y 906 misiles tierra-aire destinados ideados para utilizar cargas nucleares. 

“Este programa contribuyó en gran parte a que Ucrania, Kazajjistán y Bielorusia se convirtieran en estados no nucleares”, añadió el experto. 

Entonces, si todo ha ido tan bien, ¿por qué Moscú se opone a la prolongación del programa? 

Antes de contestar a esta pregunta, hay que recordar que el programa Nunn-Lugar fue aprobado por el senado norteamericano en el año 1991 y tenía el nombre oficial “Decreto de 1991 sobre la reducción de la amenaza nuclear soviética”. 

Lo más importante del programa no era la ayuda benéfica a Rusia para recortar sus enormes arsenales de destrucción masiva, heredados de la Unión Soviética. Tampoco se trataba de un seguro en caso de que hubiera algún tipo de situación de emergencia. 

El programa tenía un objetivo pragmático y concreto: defender a Estados Unidos de una posible utilización incontrolada de este terrible armamento y, sobre todo, que no cayera en manos de terroristas internacionales. 

EE UU daba dinero para llevar a cabo actividades de liquidación y desmontaje que redujeron considerablemente el nivel de las amenazas potenciales a su seguridad nacional. 

En cambio, cuando que se trataba de armamento que perdía rápidamente su capacidad combativa y representaba más bien una amenaza para la propia Rusia, eran increíblemente lentos y tacaños. 

Actualmente, se esfuerzan por prorrogar el programa Nunn-Lugar pero en EE UU hace cosas que complican las relaciones entre Moscú y Washington. En las últimas fechas, la aprobación de la “lista Magnitski”, ha aumentado la tensión entre ambos países. 

EE UU propone acordar que se continúe con la reducción del armamento nuclear, incluido el táctico, pero ellos, a diferencia de Rusia, conservan fuera de su territorio, en Europa, sus bombas atómicas que los caza-bombarderos F-16 situados en los países armados de la OTAN pueden activar.

 Todo esto no es un contexto muy bueno para la firma de un nuevo acuerdo. “Los socios americanos saben que sus ofertas no se corresponden con nuestras visiones sobre cómo, de qué forma y en qué condiciones, habría que desarrollar la cooperación futura”, reza el comentario del Ministerio de Exteriores de la Federación de Rusia sobre la prolongación del programa. 

El viceministro de Exteriores Serguéi Riabkov aclaró: “Este acuerdo no nos convence. Sobre todo considerando las nuevas realidades,  cuando la situación en Rusia ha cambiado y nuestras posibilidades financieras se han ampliado considerablemente. Y mucho de lo que se garantizaba a través del programa Nunn-Lugar ya está solucionado, cerrado y ya no existe como problema”. 

 De hecho, han dado a entender claramente a los norteamericanos que Rusia no se opone a la cooperación internacional en cuestiones de no proliferación y de liquidación de armamento de destrucción masiva, pero que en el futuro será ella misma quien decidirá qué es lo que tiene que liquidar realmente y qué es lo que no hace falta. 

Durante los últimos años Rusia ha aumentado considerablemente sus asignaciones presupuestarias para la realización de las obligaciones en la esfera del desarme. 

La financiación para la eliminación de armamento nuclear y la reutilización de submarinos nucleares supera los 7.000 millones de dólares. 

 

Riabkov asegura que tal circunstancia permite a Moscú que pueda negociar cuestiones de cooperación en desarme en igualdad de condiciones y con beneficio mutuo.  

Rusia intenta concluir con los proyectos que está llevando a cabo en el marco de la llamada 'Cooperación global en la no proliferación de armamento de destrucción masiva'. 

Sin embargo, es importante que esto no suponga poner en riesgo la propia seguridad nacional. De hecho, uno de los argumentos en contra de la prolongación del programa Nunn-Lugar es que durante su realización los estadounidenses obtienen demasiada 'información sensible' sobre el arsenal estratégico nuclear de contención de Rusia. 

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