Los estados debaten sobre el futuro de internet

Monumento erigido en Berna (Suiza) a la Unión Telegráfica Internacional, organismo predecesor de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Fuente: wikipedia / gdr

Monumento erigido en Berna (Suiza) a la Unión Telegráfica Internacional, organismo predecesor de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Fuente: wikipedia / gdr

Los 193 estados miembros de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) se han reunido, en Dubái, en una conferencia que planteó la posibilidad de regular el tráfico de información en internet para asegurar mayores facilidades de acceso. Han surgido algunas tensiones entre las diferentes posturas de los estados y los intereses de las corporaciones.

La conferencia estuvo organizada por el organismo más antiguo de las Naciones Unidas, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).  Tuvo lugar en Dubái entre los días 3 y 14 de este mes y se debatió la actualización de los acuerdos que regulan las comunicaciones internacionales, ya que los que hoy se encuentran vigentes datan de hace 25 años, cuando todavía no existía internet. 

Esta necesidad de revisar la legislación existente en base a internet generó  tensiones entre los países que quieren mayores controles sobre el ciberespacio y aquellos que prefieren mantener el status quo, argumentando que una internet “abierta” es mejor. 

Depués de 12 días de negociaciones, la Conferencia Mundial de Telecomunicaciones Internacionales (WCIT, por sus siglas en inglés) finalizó con mayores incertidumbres que  con las que comenzó. 

Los estados parecían estar tratando diferentes cuestiones, sin ponerse de acuerdo sobre el  acuerdo. De hecho, todos los participantes tenían claro que lo que se estaba discuetiendo era el futuro de internet. Sin embargo, el tratado no menciona las palabras “internet”, “web” o “contenidos” dentro de su articulado. 

Según el Dr. Hamadoun Toure, Secretario General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones de Naciones Unidas, el objetivo de la Conferencia era “fomentar la inversión en la infraestructura de las redes internacionales para que la mayor cantidad de personas posible tenga acceso a internet”. 

Sin embargo, algunos países, liderados por los Estados Unidos, sostuvieron que los cambios propuestos por algunos participantes de la Conferencia, apuntaban a regular y censurar los contenidos de la web violando así la libertad de expresión que caracteriza al ciberespacio. 

Esta posición fue acompañada por países como Gran Bretaña, Canadá, Dinamarca, Suecia, Holanda y Nueva Zelanda, oponiéndose a otorgarle poderes a la UIT para controlar el ciberespacio. 

De los países latinoamericanos, solo Costa Rica apoyó esta postura. 

En realidad, el grupo de países que propusieron mayores controles estatales al ciberespacio, estuvo liderado por Rusia y China, seguidos por la mayoría de los países árabes. 

Querían aplicar algunas pequeñas reformas para intentar reducir, por ejemplo, el poder que tienen actualmente los Estados Unidos a través del ICANN (la Corporación de Internet para la Asignacion de Nombres y Números), en el otorgamiento de licencias para nombres y dominios en el ciberespacio, para que dicha potestad se encuentre bajo control de Naciones Unidas. 

La discusión entre las diferentes posturas no fue otra que más que el clásico debate entre 'libertad' e 'igualdad', propia de la teoría política. 

En este sentido, una de las propuestas, realizada por la Federacion Rusa, planteaba que “los Estados Miembros deben tener los mismos derechos para administrar las redes internacionales”. 

Lo cierto es que, tal como planteó Andréi Kolesnikov, director del Centro de Coordinacion para los Nombres de Dominio Nacional de Rusia y parte de la delegación rusa ante la Conferencia, los países ya tienen la soberanía para bloquear los contenidos que se muestran en internet dentro de su territorio. Por este motivo, no hay mucho que la Conferencia pueda cambiar sobre este tema, más allá de darle legitimidad a aquellas acciones. 

A su vez, los argumentos presentados por casi todos los estados se basaron en los peligros que presenta el ciberespacio en el contexto actual. Los estados cada vez están más preocupados por su ciberseguridad y controlar las redes de telecomunicaciones parece ser una de las medidas más apropiadas según los tomadores de decisiones. 

Sin embargo, las posturas adoptadas por las diferentes delegaciones no parecían responder a su percepción como posible blanco de un ciberataque, sino a sus intereses económicos y comerciales y a los de sus grandes empresas privadas. 

De esta manera, se comprende por qué países como Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y Canadá se retiraron antes de finalizar la conferencia con el objetivo de no otorgarle legitimidad a las resoluciones finales de la misma.

Google, por ejemplo, planteó que esta conferencia amenazaba a la internet “libre y abierta” tal como la conocemos hoy, mientras que la Unión Europea sostuvo que no se debe que intentar solucionar algo que funciona bien. 

De cualquier modo, la UIT planteó desde un comienzo que no habría votación para decidir sobre la resolución final de la Conferencia, esperando poder adoptar las normas por consenso. Por este motivo, el acuerdo formará parte del Derecho Internacional Público, pero alcanzará solo a aquellos países que decidan ratificarlo, ya que no existe mecanismo legal alguno para obligar a un tercer estado a ser parte del mismo. 

Es probable que nada cambie en el corto plazo. Sin embargo, el dato a tener en cuenta es que existen aquellos que cuestionan, al menos, el status quo que rige el ciberespacio, y que su mantenimiento o no dependerá de la fuerza relativa de las potencias y las grandes corporaciones.

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