El conocimiento escolar no es muy “práctico”

El alumnado ruso tiene dificultades  para utilizar en la “vida real” lo adquirido en la escuela. Fuente: ITAR-TASS

El alumnado ruso tiene dificultades para utilizar en la “vida real” lo adquirido en la escuela. Fuente: ITAR-TASS

El sistema educativo ruso ha sido reconocido como uno de los 20 mejores en el mundo. Por los resultados de los tests escolares Rusia ha entrado en la lista de los 10 mejores. Pero la verdad es que hay un problema: cuando hay que poner a la práctica los conocimientos adquiridos a los escolares rusos les surgen unas dificultades casi insuperables.

En los últimos años, el sistema educativo ruso está sufriendo un difícil periodo de reformas. Cada nuevo cambio se estudia detalladamente y a menudo se somete a severas críticas. 

Basta decir que el nuevo proyecto de ley de educación se reescribió no menos de cinco veces, y se le añadieron más 12.000 enmiendas provenientes de la sociedad. 

No es sorprendente que hoy en día en la sociedad rusa haya una actitud crítica hacia el sistema educativo. Ante esta situación, resulta útil observarse desde fuera.   

Según los resultados de una investigación reciente llevada a cabo por la revista británica The Economist, el sistema educativo ruso ocupó el vigésimo lugar en una clasificación sobre los sistemas educativos de los países desarrollados. 

Los autores de la investigación explicaron que, en estos países, los gobiernos prestan una gran atención a esta esfera y lo más importante, hay una auténtica cultura educativa. 

Efectivamente, si en Rusia el tema de la mejora de la calidad educativa no preocupara a nadie, sería poco probable que la discusión sobre el correspondiente proyecto de ley se convirtiera en una auténtica “lucha sin cuartel”. 

En este sentido, los resultados de la observación internacional de la educación escolar (Progress in International Reading Study) y TIMSS (Trends in Mathematics and Science Study)han respaldado  inesperadamente a los partidarios de la reforma. 

Estas grandes investigaciones se llevan a cabo cada varios años en la mayoría de países desarrollados. Sus datos dan una percepción muy clara sobre el estado en el que se encuentra el sistema educativo de un país determinado.

PIRLS valora las habilidades de lectura y comprensión de textos de los alumnos de los primeros cursos. Por otra parte, TIMSS estudia el nivel de conocimientos matemáticos y de ciencias exactas en los alumnos de cuarto y de octavo curso. 

Los resultados del 2011 dan motivos de peso para enorgullecerse. Los alumnos rusos de la escuela primaria ocuparon el segundo lugar, de un total de 46, lugar tras Hong Kong. 

Los alumnos de secundaria tampoco quedaron atrás. Los de cuarto ocuparon el noveno lugar en matemáticas, dejando atrás a EE UU, Holanda, Dinamarca, Alemania, Austria y Suecia. 

En cuanto a los alumnos de octavo, fueron sextos, superando a EE UU y a todos los países europeos. Los únicos que quedaron por delante fueron los de la región del Pacífico. 

En los últimos años, Rusia ya lideraba en las clasificaciones de educación primaria, pero el resultado de los escolares de secundaria resultó una gran sorpresa. Fueron capaces de mejorar los indicadores de los conocimientos matemáticos y ascender de golpe 27 posiciones. 

Según Galina Kovaliova, jefa del Centro de valoración de la calidad de la educación de la Academia rusa de la educación, se trata del incremento más fuerte de todos los países. 

La introducción del examen estatal único de matemáticas hace dos años tuvo un papel positivo en esos resultados, aunque en función de las  notas en la escuela el graduado puede ingresar en la universidad sin examinarse. 

Sin embargo, en la sociedad rusa este examen suscita fuertes críticas y discusiones. 

Pero todavía es temprano para dormirse en los laureles. Según los resultados de otra reconocida investigación internacional, PISA (Programme for International Student Assessment), que valora los resultados de los conocimientos de los chicos de 15 años, los indicadores rusos están por debajo del nivel medio. 

En este estudio se valora, además del nivel de conocimiento, la capacidad de trasladarlo a la vida práctica. Por ejemplo, en los tests del año 2009 el principal obstáculo para los escolares rusos fue un ejercicio sobre pingüinos. 

Había que dilucidar los motivos sobre el cambio de población de los pingüinos y para ello había que encontrar en internet, a través de palabras clave, las investigaciones correspondientes. El ejercicio fue un fracaso y se comprendió que los escolares rusos no eran hábiles buscando y analizando la información necesaria. 

En abril de este año volvieron a realizarse otra vez los exámenes para el informe PISA y los resultados se conocerán a principios del 2013. Pero todo parece indicar que habrá que esperar para poder ver cambios sustanciales, es decir, cuando en las escuelas rusas se recojan los primeros frutos de los nuevos estándares educativos. 

Dentro del nuevo marco se prevé destinar más atención a los proyectos individuales de los escolares, lo que implica compaginar más la teoría con la práctica. 

Otra tarea aparte es el trabajo con los niños con mucho talento. Según Galina Kovaliova, hoy en día en la región número 21 ha empezado un programa piloto para la observación de las consecuencias de los alumnos de primaria. La tarea principal es descubrir a los niños más dotados y trabajar con ellos según un plan individual. 

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