El polo desde una óptica rusa

Katerina Morgan es una rusa afincada en Buenos Aires que ha expuesto sus fotografías en el Centro Cultural Recoleta. Fuente: Katerina Morgan

Katerina Morgan es una rusa afincada en Buenos Aires que ha expuesto sus fotografías en el Centro Cultural Recoleta. Fuente: Katerina Morgan

Lleva tres años en Argentina y acaba de inaugurar su primera exposición de fotos en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires (hasta el 16 de diciembre). Acá Katerina Morgan tuvo claro que lo suyo era la fotografía y descubrió la fascinación que despierta el deporte del polo.

¿Cuándo viniste a Buenos Aires y por qué decidiste instalarte precisamente acá? 

Llegué hace tres años por mi familia, pero ya había venido por primera vez en 2007. Mi madre y mis hermanas hace 15años que viven acá y yo quería volver a estar con ellas. 

Ahora sólo estoy con mi hermana porque mi mamá  y mi otra hermana se fueron a Marbella, en España. Este año fui a verlos y aproveché para sacar fotos en Sotogrande (Cádiz). Me encantó España y todo el sur con el mar. 

Buena parte de tu exposición en el Centro Recoleta está dedicada a fotos de polo ¿Dónde conociste este deporte? 

El polo lo conocí acá. Cuando llegué estuve un par de meses mirando las cosas que pasan en la ciudad y encontré por Facebook información de un torneo de polo y por curiosidad quise ir a ver qué era. 

En realidad, la primera vez me aburrí porque era algo que no entendía, pero me llamó la atención el ambiente del polo, la gente que viene, y luego me pareció algo único la forma de mover el caballo con el polista. 

¿Siempre te has dedicado a la fotografía? ¿Cuál ha sido tu trayectoria como fotógrafa antes de llegar acá? 

Empecé a sacar fotos en el año 2008, pero en realidad las fotos siempre me gustaron. Cuando tenía una cámara en las manos fotografiaba todo lo que me gustaba. Soy ingeniera química de petróleos, pero casi no trabajé de eso. 

Entré a trabajar en marketing y publicidad y ahí necesitaban fotografiar actos de presentación. Cuando veía las que hacían otros me daba cuenta de lo malas que eran y eso me molestaba mucho, así que las empecé a hacerlas yo. 

Primero hice las de eventos sociales y luego las de productos para empresas. Ahí conocí a uno de los mejores fotógrafos de mi ciudad, Vladímir Ponomarev; él me enseñó muchas cosas mientras le ayudaba e iba a su taller. No sólo las cosas técnicas, también una mirada artística. 

También descubrí que en la vida hay que aprender a hacer cosas con las manos, es lo que te puede ayudar a sobrevivir en cualquier parte del mundo. 

Y la fotografía es una de esas cosas, con esto no importa si hablas el idioma o no y da igual en qué parte del mundo estés. Cuando sabes hacer algo con las manos estás salvado. Ese fue uno de los motivos por los que decidí dedicarme a la fotografía. 

¿Qué te llamó la atención del deporte del polo? ¿Qué es lo que ves a través de la cámara? 

Dos cosas: una cómo se mueve el caballo y la belleza del movimiento, es impresionante. Los giros, cómo paran… todo es muy atractivo para ver. 

Y la segunda la forma de los polistas, cómo visten; cuando los ves con los jeans blancos y las botas negras llaman mucho la atención porque los hombres no visten así normalmente. 

Es como un juego de caballeros y hay algo de los viejos tiempos, de los torneos de la Edad Media. Hasta los premios los reciben de parte de gente importante como reyes y príncipes y eso no pasa en otros deportes. 

¿Esta es tu primera exposición en Buenos Aires? 

Sí, esta es mi primera exposición personal y estoy muy emocionada porque sea en un sitio tan lindo e importante como es el Centro Cultural Recoleta. Además se da la coincidencia de que haya sido al mismo tiempo que la final del Open de Polo de Palermo. 

Fuente: Katerina Morgan

¿Algunas de tus fotos han sido publicadas en revistas especializadas? 

En realidad yo trabajo para los patrones de los equipos y a veces ellos mandan las fotos para las revistas de polo. Me ha publicado fotos en Colombia, Austria, también Argentina. Pero últimamente sí me piden fotos para algunas revistas. 

¿Qué otros temas tratas en fotografía? ¿Haces también fotos de moda? 

Hice algunas en Rusia. Ahora un patrón que tiene una marca de ropa me pidió que le hiciera una producción para su producto en Ascot, en Londres, y luego seguimos en Sotogrande, Cádiz, con el fondo del mar. 

¿Cómo ves Buenos Aires? 

Me encanta la ciudad, lo siento como mi lugar en el mundo. Vivo acá desde hace tres años y por ahora pienso quedarme. 

¿Cuáles son tus orígenes? 

Nací en una ciudad bastante grande que se llama Perm, en los Urales. Tiene fábricas muy importantes de minerales que exportan a todo el mundo. Esa es una de las razones que estudiara ingeniería en una de las mejores universidades donde además, mi abuela era profesora. 

¿Por entonces ya pensabas conocer Argentina? 

En realidad, yo siempre quise viajar y me he dado cuenta de eso este año que empecé a visitar los campeonatos mundiales de polo. 

Mi abuela me dejaba libros para leer y recuerdo uno que hablaba de todos los países del mundo con dibujos, y me llamaban mucho la atención los de Sudamérica. 

Quería conocer las llamas, quería estar en Perú y Chile. También de pequeña me gustaba el libro de Julio Verne Los hijos del capitán Grant, y parte de la aventura pasa en Argentina y Chile cruzando la cordillera y la Patagonia. Así que cuando crucé hacia Chile en avión hice varias fotos de los Andes que también están en la exposición. 

¿Qué cosas extrañas de Rusia? 

Sobre todo a mis amigas, personas con las que he vivido mucho y he compartido buenas cosas. Pero hablo mucho con ellas y me cuentan las cosas que pasan allá. Todavía no he vuelto a Rusia desde que me instalé acá.

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