South Stream: el gaseoducto ruso para el sur de Europa

Comienza la construcción de un proyecto que pasará por los territorios de Italia, Grecia y Turquía, entre otros. Fuente: Foto de prensa

Comienza la construcción de un proyecto que pasará por los territorios de Italia, Grecia y Turquía, entre otros. Fuente: Foto de prensa

La ceremonia que marcaba el comienzo de la construcción del gaseoducto tuvo lugar el pasado 7 de diciembre en la ciudad rusa de Anapa, en la costa del mar Negro. Asistieron representantes de las cuatro compañías que integran el consorcio operador del proyecto, entre ellas la empresa estatal rusa Gazprom. También estuvo presente el presidente Vladímir Putin, prueba de la importancia que este proyecto energético para el Kremlin.

La primera vez que se habló de la necesidad del South Stream fue en 2005. Al igual que el recién inaugurado Nord Stream,  el proyecto se ha convertido en una respuesta a las repetidas 'guerras del gas' con Ucrania, país que tiene el monopolio sobre el tránsito de gas natural ruso a Europa.

Rusia exporta 150.000 millones de metros cúbicos de gas a Europa y 100.000 millones pasan por territorio ucraniano.

La longitud total alcanzará los 2.355 kilómetros, incluyendo 900 kilómetros bajo el mar y 1.455 por tierra. Habrá dos líneas más que irán desde Bulgaria a través de Serbia y Hungría hasta Baumgarten en Austria, convirtiéndose así en el mayor eje de gas en medio de Europa.

Gazprom y la italiana Eni firmaron un memorandum para la construcción del nuevo gaseoducto en 2007. Desde entonces, otros países se han sumado otros países al proyecto; los accionistas de la holandesa South Stream Transport AG incluyen a Gazprom (50%), Eni (20%), la francesa EDF y la alemana Wintershell (15% cada una).  

South Stream está llamada a convertirse en el gaseoducto más largo y caro de la era de Putin. Partirá desde Dzhubga, en el mar Negro. El ramal principal irá hasta Travisio en el norte de Italia a través de Bulgaria, Serbia, Hungría y Eslovenia (con una ramificación a Croacia). 

La longitud total alcanzará los 2.355 kilómetros, incluyendo 900 kilómetros bajo el mar y 1.455 por tierra. Habrá dos líneas más que irán desde Bulgaria a través de Serbia y Hungría hasta Baumgarten en Austria, convirtiéndose así en el mayor eje de gas en medio de Europa. 

Otra ramificación irá desde Bulgaria, a través de Grecia y por el mar Adriático hasta Otranto, en Italia. Finalmente, un gaseoducto cruzará el mar Negro hasta Rumanía, uniéndose a las líneas de suministro en Serbia. 

La capacidad anual del South Stream será de 63.000 millones de metros cúbicos de gas, aunque antes del año 2009 se planeó solo la mitad de esa cantidad.

El lanzamiento de los primeros 15.500 millones está previsto para finales del 2015, y se espera que los suministros sean en el primer cuarto de 2016. El gaseoducto debería alcanzar estar en pleno rendimiento en el año 2018.

El gasoducto Nabucco tenía como objetivo transportar gas natural desde Erzurum, en Turquía, a Baumgarten an der March, en Austria. El objetivo de esta nueva tubería sería el de diversificar las actuales rutas de suministro existentes en Europa, disminuyendo así la dependencia con respecto a Rusia.

Se desconoce todavía cuál será el precio final. En octubre Gazprom lo estimó 15.500 millones de euros, pero tras varias "revisiones" el precio ascendió a los 16-17.000 millones. 

El monopolio de gas no ha admitido oficialmente que el coste final pueda ser mayor. Aunque Valeri Nesterov de Sberbank Investmente Research señaló que Gazprom tendrá que gastar alrededor de 10.000 millones para expandir el sistema de suministro de gas cerca de Anapa (en la costa norte del mar Negro) para poder acomodarlo al punto de procesamiento. Todo ello implicará que el coste total ronde los 27.000 millones de euros. 

Para poder colocar llevar a cabo la parte en tierra del proyecto, Rusia ha firmado acuerdos con Bulgaria, Serbia, Hungría, Grecia, Eslovenia, Croacia y Austria. Mientras que firmo un acuerdo con Turquía para la parte submarina. Una fuente gubernamental añadió que Gazprom tuvo que hacer dolorosas concesiones casi en cada acuerdo . 

El país con el hubo más desacuerdos fue Bulgaria. Alexéi Miller, director general de Gazprom, fue capaz de llegar a un acuerdo con el gobierno búlgaro solo el 15 de noviembre. El gigante ruso se comprometió a bajar los precios del gas para ayudar a la economía búlgara. 

El país recibirá un descuento del 20% que se hará efectivo el 1 de enero de 2013, aunque la compañía rusa, en un principio quería un descuento del 11%. Además, Sofía también se ha asegurado el derecho a adquirir gas directamente (en vez de hacerlo en un proyecto común). 

Según Miller, el precio de los búlgaros será uno de los más bajos, aunque este país compra alrededor de 3.000 millones de metros cúbicos anuales. Por su parte, Gazprom asumirá una serie de obligaciones, como ser el sponsor del equipo de fútbol Levski, lo que aumentará los equipos patrocinados por la empresa rusa, tras el Zenit ruso, el Schalke 04 alemán y el serbio Crvena Zvezda. 

“Es imposible hacer una estimación del alcance de todos lo beneficios ofrecidos a los países que participan en el proyectos, de modo que el precio final de South Stream es motivo de debate”, dijo exasperado un alto ejecutivo de Gazprom. 

Además del duro regateo en el que se vio inmerso con sus futuros socios, la empresa rusa se tuvo que enfrentar también a un poderoso participante, la UE, y más concretamente, a la Comisión Europea. 

Hace tiempo que Bruselas declaró que la dependencia del gas natural ruso era una amenaza, de modo que ha tratado de obstaculizar South Stream de manera informal, sobre todo apoyando proyectos rivales como Nabucco.

Cuando el presidente de la Comisión, José Barroso presidió el acto intergubernamental de la firma del acuerdo de Nabucco en 2009, parecía que ese gaseoducto iba a construirse más rápidamente que South Stream. 

Sin embargo, eso nunca llegó a ocurrir. En parte por el aumento del presupuesto original, que creció de unos 8.000 millones de euros iniciales a unos 20.000 millones. Pero la principal razón fue que Nabucco no consiguió asegurarse una base de recursos adecuada. 

El suministro desde el norte de Irak era demasiado arriesgado, mientras que Ankara no estaba dispuesta a apoyar a los kurdos iraquíes, comprando su gas natural. La opción egipcia se  desbarató con la 'Primavera árabe', la guerra en Siria y el aumento de la tensión entre El Cairo y Tel Aviv. Nunca se construyó un gaseoducto a través del Caspio por la inflexible postura de Rusia acerca de la división el Caspio. Y ahora, la última opción de Nabucco, Azerbaiyán, prefiere otros proyectos.

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