Una reforma legal para la deuda privada

Se aprueba la primera lectura de la Ley de Insolvencia para Personas Físicas, que podría abrir paso a los deshaucios en Rusia. Fuente: PhotoXpress

Se aprueba la primera lectura de la Ley de Insolvencia para Personas Físicas, que podría abrir paso a los deshaucios en Rusia. Fuente: PhotoXpress

El proyecto de Ley de Insolvencia para Personas Físicas ha sido aprobado en primera lectura. Este primer paso ha causado gran júbilo a muchas de esas personas, dado que se presenta como una liberación de la abrumadora carga de una deuda fiscal insostenible. Sin embargo, la alegría se verá disminuida cuando los ciudadanos cobren conciencia de que con esta misma ley también se les puede quitar su vivienda y de que la responsabilidad fiscal recaerá no sólo sobre el deudor, sino también sobre su familia.

A mediados de noviembre la Duma Estatal de Rusia aprobó el proyecto en primera lectura la Ley de Insolvencia para Personas Físicas. 

La compañía Magram Market Research ha publicado recientemente los resultados de su investigación: la encuesta se realizó entre 1.500 ciudadanos rusos y un 76% aprobó la introducción de un procedimiento de concurso de acreedores para ‘deudores civiles’. 

Asimismo, más de la mitad de los encuestados preveían que la nueva ley les ayudaría a resolver el problema de sus deudas. 

Probablemente, semejante optimismo se deba a la manera en la que la futura ley ha sido presentada al gran público. 

Los diputados la han anunciado como una nueva herramienta para ayudar a aquellas personas que se han visto atrapadas en una compleja relación con los acreedores. Eso es cierto en gran medida. 

Si el deudor no puede pagar a sus acreedores, podrá presentar una solicitud al Tribunal de Conciliación y Arbitraje y reestructurar su deuda en cinco años, siempre y cuando los acreedores estén de acuerdo.

La propuesta parece especialmente atractiva para aquellos cuyos únicos 'bienes' son sus deudas millonarias.  

Se supone que una vez que el deudor solicita el reconocimiento de la quiebra, todas sus obligaciones financieras se pararán en seco. Es decir, que las deudas del quebrado dejan de devengar intereses, y los recargos por retraso en los pagos dejan de aumentar. 

Otro punto importante: la ley determina qué bienes del deudor no se pueden subastar. En particular, se prohíbe el remate de la única casa de un deudor en quiebra.

Sin embargo, una vez que la ley fue aprobada en primera lectura, todos los que tenían posibilidades de introducir cambios en ella se lanzaron a mejorarlo con entusiasmo. 

Por ejemplo, hay una disputa sobre cuál sería el umbral de deuda a partir del cual una persona natural se podría declarar en quiebra. 

En la actualidad, el proyecto de ley establece la cuantía de 50.000 rublos (unos 1.600 dólares) de deuda como cantidad suficiente para iniciar el procedimiento.

Nikolái Zhuravliov, miembro del Comité de Presupuesto Público y Mercados Financieros del Consejo de la Federación de la Asamblea Federal (la Cámara Alta del Parlamento de Rusia), propone aumentar esta cuantía límite hasta 200.000 rublos (6.400 dólares). 

Por otra parte, Serguéi Gavrílov, presidente de la Comisión de Propiedad, cree que bastará con 100.000 rublos (3.200 dólares).

Embargar la única vivienda

Sin embargo, ésta quizá sea la modificación más inocua. “¡Por alguna razón nadie explica a la gente que les van a embargar sus casas!”, exclama Andréi Vlass, vicepresidente de la Asociación de las Entidades Anticobradoras. 

En efecto, tal sugerencia está entre las enmiendas propuestas. Los legisladores consideran que la disposición constitucional sobre la inviolabilidad de la vivienda única debe ser reformulada para los casos de 'deudores civiles'.

Hay quienes opinan que es necesario incluir en la masa activa del concurso de acreedores la vivienda que supere en superficie las normas sociales (en Moscú, por ejemplo, esta norma es de 10 metros cuadrados de espacio habitable por persona).

En la actualidad, embargar la vivienda de un deudor es prácticamente imposible, incluso si se trata de un ático de muchas habitaciones en el centro de Moscú. 

“¿De verdad cree, que si usted debe varios millones de dólares que no puede pagar, pero a la vez vive en un lujoso apartamento en Moscú, sus acreedores le perdonarán la deuda tan fácilmente?”, pregunta Andréi Vlass totalmente perplejo.

En la discusión del proyecto de Ley de Insolvencia para Personas Físicas, de alguna manera se da por sentado que se trata principalmente de relaciones con entidades bancarias. 

Mientras tanto, el impago de facturas de gastos del hogar puede acumular una deuda suficiente para iniciar un procedimiento de concurso de acreedores.

A día de hoy, la principal amenaza para tal deudor es la prohibición de abandonar el país; una prohibición que a muchos rusos no les importa. 

En cambio, si se llega a plantear una posibilidad de perder la vivienda, la actitud hacia las facturas de gastos del hogar podría cambiar muy seriamente.  

En este caso, las sociedades gestoras ni siquiera tendrían la necesidad de interponer una demanda judicial en cada caso particular: la propia amenaza de iniciar el concurso de acreedores sería más que suficiente.  

Además, de acuerdo con el proyecto de ley, también tienen legitimación para iniciar el concurso las ‘personas autorizadas’, lo cual incrementa considerablemente el grupo de ciudadanos que pueden tener problemas una vez que haya sido aprobada la nueva ley. 

‘Una persona autorizada’ puede ser, por ejemplo, la Agencia Estatal de Administración Tributaria de la Federación Rusa (FNS por sus siglas en ruso). De modo que el impago de los impuestos sobre un vehículo o una vivienda puede conducir a la pérdida de estos bienes.  

En teoría, la misma suerte amenazaría a los que a día de hoy tranquilamente ignoran el pago de las multas de tráfico.  

“¿Cómo aislar la parte de los bienes familiares que ha de venderse para cubrir deudas, de aquella otra parte que no corresponde a los padres, sino a los hijos y, por tanto, no se debe tocar?”, preguntaba Gueorgui Koltashov, director del Departamento de Gerencia de Deudas y Gestión del Procedimiento del Concurso de Acreedores de la Agencia Estatal de Administración Tributaria de la Federación Rusa. 

La enmienda, según la cual familias enteras podrán ser declaradas en quiebra, no es la única noticia que Hacienda ha hecho pública a través de los medios de comunicación. 

Gueorgui Koltashov también ha hablado de un nuevo sistema de almacenamiento de datos. “Podremos hacer un seguimiento de cómo y a quién transfieren los contribuyentes sus bienes y trazar la disparidad de gastos e ingresos”, explicó Koltashov.  

En cuanto a la relación de los ciudadanos con las entidades financieras, tras la aprobación de las enmiendas propuestas, el entusiasmo de muchos prestatarios ante la perspectiva de poder deshacerse con relativa facilidad de la deuda de los préstamos, probablemente se moderará.  

Sin embargo, en aquellos casos en los que el deudor de verdad carece de medios para hacer frente a los pagos, la declaración de concurso beneficiará tanto al propio deudor como a la entidad bancaria.  

Después de todo, de este modo el prestatario se libera de la deuda y el banco, por su parte, recupera una parte de la deuda y recapitaliza el crédito declarado impagable.  

Los banqueros, sin embargo, temen a otro tipo de 'deudores civiles'. “Dada la especificidad del sistema bancario ruso, las carteras de crédito de las entidades financieras se aseguran a través de los avales de los beneficiarios finales de las empresas. 

Estos beneficiarios son, precisamente, ‘personas naturales’, gente muy competente que también tiene a su disposición asistentes legales. 

“Comenzarán a recurrir activamente a la institución del concurso de acreedores para así evitar el cumplimiento de sus obligaciones fiscales”, aseguró Serguéi  Letunov, abogado en jefe de Probusinessbank. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Dengui. 

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