Testimonio de activistas en el aniversario de las protestas

Los participantes en el primer mitin multitudinario de los últimos 20 años hablan sobre cómo ha cambiado su vida a lo largo de este último año. Fuente: Ruslan Sujúshin

Los participantes en el primer mitin multitudinario de los últimos 20 años hablan sobre cómo ha cambiado su vida a lo largo de este último año. Fuente: Ruslan Sujúshin

El 5 de diciembre se cumplió un año del inicio de las protestas multitudinarias que empezaron de forma espontánea al día siguiente de las elecciones en la Duma Estatal. Ese día, miles de personas, indignadas por las informaciones sobre falsificaciones masivas en las elecciones, salieron al bulevar de Chístie Prudi, en el centro de Moscú, para participar en el mitin 'A favor de una elecciones limpias'.

En aquella protesta, la policía disolvió a los manifestantes y arrestó a unas 300 personas. Al cabo de cinco días decenas de miles de ciudadanos salieron a manifestarse en la Plaza Bolótnaya.  Entrevistamos a varias personas que participaron en el mitin de Chístie Prudí, cuya vida durante este año ha cambiado mucho.

Serguei Vlasov, coordinador del proyecto no comercial fundado hace ocho meses, 'RosUznik' (uznik, significa preso), se ocupa de buscar abogados para los detenidos durante las acciones de protesta política:

“Trabajo en una empresa de construcción y nunca me había apasionado mucho por la política, como mucho leía algunos blogs.

Poco antes de diciembre del año pasado empecé a leer el blog de Alexéi Navalni y a escuchar las noticias de la radio Eco de Moscú. Voté en las elecciones a la Duma Estatal pero, sinceramente, no confiaba en que pasara nada bueno.

Al día siguiente, al enterarme de los resultados, me di cuenta de que no podían ser posibles. (Cuatro partidos obtuvieron representación parlamentario. El partido gobernante Rusia Unida consiguió el 49% de los votos). Esa mañana decidí que había llegado el momento de implicarse, ya no era posible quedarse al margen.

El mitin fue un corriente, además llovía y había mucho barro y suciedad. Entré al Mc' Donalds a tomar un té. Salí y vi a una multitud, me acerqué para ver qué había pasado.

Y allí mismo, delante de todos, un cordón de la policía antidisturbios iba empujando a la gente al metro. Los dirigía un teniente coronel, un chico lo grabó con el teléfono.

El teniente señaló al chico para que lo cogieran. Me interpuse y les dije que no tenían derecho. El chico con el teléfono se escondió entre la multitud y el teniente coronel ordenó: 'Entonces coged a éste'.

Pasé dos días en comisaría, el juez me condenó a diez días de cárcel y me fui al centro preventorio donde también estaban detenidos Navalni y otra gente excelente. Allí es donde ideamos RosUznik”.

Emil Terekhin, activista:

“Hace un año estaba corrigiendo una novela, iba por el segundo capítulo, salí de casa hacia Chístie Prudí iba con la intención y el deseo de volver por la noche y continuar trabajando.

Llegué a casa justo una semana después, tras pasar siete días arrestado. Ahora no tengo ganas de recordarlo. Aunque, para ser sincero, todas esas dificultades resultaron provechosas.

Durante este año he conocido a muchos nuevos amigos. Centenares de personas, cultas, educadas, con un sentido agudo de la responsabilidad, con un deseo militante de cambiar la situación para mejor.

Todavía hay demasiadas pocas personas que vivan según el principio 'hay algo que no me gusta, salgo y lo digo'. Se trata de un fenómeno que todavía poco extendido en el país, con su pasado totalitario”.

 Vadim Korovin, coordinador del proyecto Rosaguit, creado hace un año y dedicado a la creación y difusión de materiales como octavillas, carteles, camisetas, de la oposición:

En 2010 puse fin a un negocio de publicidad. Tras cumplir con los compromisos con los socios y clientes, empecé a dedicarme a la actividad social. Grababa documentales sobre las acciones de la oposición.

Tras las elecciones en la Duma Estatal sucedió lo que a me parecía previsible. El germen en las mentes ya era muy fuerte, las elecciones fueron el catalizador y la gente salió a la calle. Suponía que así sería.

Dos semanas antes de las elecciones lanzamos el proyecto 'Antikarusel' (cuando un grupo de personas vota repetidamente en varios colegios electorales). Atrajimos voluntarios, organizamos un cuartel general, atendíamos a llamadas telefónicas.

Disponíamos de coordinadores y de 'cazadores' que iban en coche con cámaras de vídeo. Fui al mitin del 5 de diciembre pero en cuanto terminó, regresé para terminar el video sobre los karuseles. Durante la noche del 5 al 6 de diciembre fuimos al centro de detención donde estaban Navalni y Yashin.

Ahora tenemos muchas ganas de llegar a la gente que no participó en las protestas pero también desea que haya cambios.

Sí, el activismo en la calle ha decaído. Pero los jueces no son más honestos, la policía no se ha pasado al lado del pueblo, las tarifas han continuado subiendo como antes. Y la gente está más bien confusa.

Nuestro nuevo proyecto se llama 'Ciudadano de Rusia', y se trata precisamente de un proyecto para levantar el activismo civil en el país.

Se trata de una escuela que realiza seminarios y conferencias sobre temas diversos. Hablamos de los derechos de los ciudadanos, de cuánto tendrían que costar los servicios comunales de las viviendas... Esto es a lo que ahora nos dedicamos y continuaremos haciendo”.

 Artículo publicado originalmente en lenta.ru.

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