“Rusia ha vuelto a la escena internacional para quedarse”

De izquierda a derecha, Rubén Ruiz, Esther Barbé (presentadora del acto), Francesc Serra y Javier Morales. Fuente: Maite Montroi

De izquierda a derecha, Rubén Ruiz, Esther Barbé (presentadora del acto), Francesc Serra y Javier Morales. Fuente: Maite Montroi

A pesar de la “desconfianza” que existe en España y, en general, en Europa occidental respecto al presidente ruso, lo cierto es que Vladímir Putin “representa la vuelta a la normalidad de Rusia” en el panorama internacional, es decir, “la recuperación de su papel de potencia en el mundo y en Europa”, asegura Javier Morales, coordinador de 'Rusia en la sociedad internacional. Perspectivas tras el retorno de Putin'.

Este libro, que fue presentado recientemente en el Institut Barcelona d’Estudis Internacionals (IBEI), ha sido desarrollado por diez expertos, casi todos, profesores universitarios. Entre ellos se encuentra Francisco J. Ruiz, colaborador habitual de Rusia Hoy.

En opinión de Morales, la “anormalidad” era la situación de la época Yeltsin, con una Rusia “relegada” de la escena internacional, “subvencionada” por las potencias occidentales, “marginada” y hasta “pedigüeña”. Sin embargo, “Rusia merece ser tenida en cuenta y ha vuelto para quedarse”.

En el mismo sentido, otro de los autores del libro, Francesc Serra, afirmó que la Federación Rusa es ahora una gran potencia industrial, económica y militar “y reclama el puesto que le corresponde”.

En cuanto a la manera que tiene Rusia de ejercer ese papel, Serra explicó que “tiene una actitud radical, siempre la ha tenido”, con la cual “pretende marcar diferencias de valores, de estrategias, de ideas respecto a otras potencias, sobre todo las occidentales”.

Puso como ejemplo de este talante su actuación en Siria. La misma Rusia que dejó caer al exlíder libio Muammar Gadafi “ahora da la imagen de apoyo al presidente sirio Bashar al-Assad. ¿Por qué?”, se pregunta Francesc Serra.

“Es cierto que existen intereses económicos –como también los tienen otros países-; que hay una base militar rusa en Tartus”, pero lo que es determinante es que “el Kremlin necesita demostrar su poder ante sus ciudadanos”.

Por otra parte, Rusia se presenta como aliada de los “inconformistas de la escena internacional”, es decir, Venezuela,  Cuba, Irán, incluso, Corea del Norte. “Hoy en día Rusia tiene poco de revolucionario. Es uno de los países más imperialistas del mundo”.

¿Cuál es la razón de estas relaciones? “Es su manera de oponerse a las potencias occidentales, ofreciendo una supuesta alternativa” y apostando claramente por la multilateralidad.

Según esta misma lógica, el gigante eslavo ha apostado –con poco éxito, según Francesc Serra- por los BRICS  (las potencias emergentes: Brasil, India, China, Sudáfrica y la propia Rusia) y por la unión euroasiática  (espacio económico formado con Bielorusia y Kazajstán).

Por su parte, Javier Morales apostilló que China “se deja instrumentalizar por Rusia” que con ello saca pecho ante las otras grandes potencias, sobre todo, ante Estados Unidos.

En realidad, “Rusia tiene un nacionalismo más pragmático que agresivo. Es socio de la Unión Europea, de hecho, es el país que más colabora con la UE, sin contar a los países candidatos a integrarse en la Unión.

“Casi el 50% de las exportaciones rusas –consistentes básicamente en hidrocarburos- tienen como destino final Europa”, así pues, “no se puede permitir ser beligerante”. De hecho, la Federación Rusa “es un socio que necesita a Europa y al que necesitamos”, concluye Serra.

 Autoritarismo competitivo

 Por su parte, Rubén Ruiz fue el encargado de hablar de la situación interna de Rusia. Calificó ésta de “autoritarismo competitivo”, en tanto que “la vocación (del gobierno ruso) es autoritaria, pero existe una contestación social”.

 Este modelo político está basado, según este experto, en tres pilares básicos: la vertical de poder de Putin; los “mecanismos de incertidumbre institucional” –por ejemplo, el fraude electoral o la creación de partidos 'fantasma' para restar votos a los adversarios-  y, finalmente, las supuestas amenazas que ponen en peligro la seguridad, la soberanía o la construcción del estado del bien estar (por ejemplo, el integrismo islámico, otros radicalismos, la amenaza extranjera).

 Pese al 'espejismo' que supuso la reforma para la elección directa de gobernadores, el gobierno ruso ha tomado medidas como la ley que penaliza a las ONGs que reciben financiación exterior; la detención de líderes opositores como Serguéi Udaltsov; el aumento de las multas por participar en protestas…

 Con todo ello, “Rusia va a seguir teniendo este sistema de autoritarismo competitivo” porque la oposición, muy dividida ideológicamente y actuando desde fuera de las instituciones, “no tiene capacidad para forzar el cambio”.

Eso sí, Ruiz aseguró que, en contra de lo que afirmó Putin, “la sociedad rusa está perfectamente preparada para asumir los estándares democráticos de Occidente” y añadió que “conducir un proceso electoral de manera transparente no va en contra de la tradición rusa”.

 El libro Rusiaen la sociedad internacional. Perspectivas tras el retorno de Putin se puede descargar gratuitamente aquí.

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