Rusia se opone al despliegue en Turquía de misiles Patriot

“Cualquier provocación puede servir de pretexto para un conflicto grave”. Fuente: Reuters / Vostock-Photo

“Cualquier provocación puede servir de pretexto para un conflicto grave”. Fuente: Reuters / Vostock-Photo

El deseo de Turquía de instalar mísiles Patriot en la frontera con Siria ha provocado la discordia entre Rusia y la OTAN. El Ministro de Exteriores de la Federación de Rusia, Serguei Lavrov, alertó que este paso “aumentará el riesgo de choques armados”. Por su parte, el Secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasumussen, calificó las críticas declaraciones de la Federación de Rusia de “infundadas”. El primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, fue el más duro al anunciar que los planes de Ankara para reforzar su seguridad no conciernen a Moscú.

El desacuerdo actual entre Rusia y la OTAN, por un lado, y Moscú y Ankara por otro, ha surgido en un momento muy inoportuno. El próximo 3 de diciembre Vladímir Putin visitará Estambul y el día 4 hay una reunión en Bruselas del Consejo Rusia-OTAN a nivel de ministros de Exteriores. 

Las relaciones de la Federación de Rusia con ambas partes ya son de por sí tensas: con Ankara por la intercepción por parte de los cazas turcos de un avión de la compañía Syrian Air que hacía la ruta Moscú-Damasco,  y con la OTAN por los negociaciones sobre el sistema de defensa antimisiles, que se encuentran en un punto muerto. 

El pasado miércoles se hizo público que Turquía había enviado una petición a la sede de la OTAN para el despliegue a lo largo de la frontera de 900 kilómetros con Siria de baterías de misiles tierra-aire Patriot

La petición de Ankara, según explican, está motivada por la necesidad de defenderse de posibles ataques del ejército sirio. 

El pasado jueves el secretario de la OTAN, Anders Fogh Rasumussen, anunció que la Alianza estudiaría la petición de Turquía sin demora. El representante de Exteriores ruso, Alexánder Lukashévich, vio en “la militarización de la frontera sirio-rusa un señal alarmante”. 

Hizo un llamamiento a Turquía a que “no se dedique a hacer ejercicios para mostrar su fuerza y a conducir la situación hacia un rumbo peligroso”. 

Por su parte, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, también comentó la petición de Ankara. Lavrov recordó que anteriormente la Alianza había asegurado que “de ningún modo se ocuparía de Siria” y subrayó que la instalación de este tipo de armas en Turquía creará riesgos adicionales. 

“Nuestra preocupación viene motivada por lo que se puede llamar 'síndrome de la pistola de  Chéjov',  aclaró el ministro. Si en el primer acto aparece una escopeta, significa que tiene que ser disparada en el tercero”. 

Según Lavrov, en los asuntos político-militares y en la regulación de los conflictos la aparición  de 'escopetas' crea riesgos pero no por lo que dicta el guión de la dramaturgia chejoviana sino porque “la acumulación de armamento crea amenazas”. 

“Cualquier provocación puede servir de pretexto para un conflicto grave”, alertó Lavrov. 

Mientras tanto, el secretario general de la OTAN calificó de infundada la crítica del representante ruso. “Desde el principio dejamos muy claro que tomaríamos medidas para defender a Turquía, nuestro aliado”, subrayó el señor Rasmussen. 

Explicó que el envío de sistemas Patriot al país permitirá “mantener la estabilidad a lo largo de nuestras fronteras meridionales”. 

“Se trata de una medida totalmente defensiva”, añadió Ramsussen. Además, refutó los comentarios de una serie de expertos occidentales que opinaron que al reforzar la defensa la Alianza se prepara para crear una zona de exclusión aérea sobre el territorio sirio. 

“La instalación de los misiles Patriot no tiene nada que ver con la creación de una zona libre de vuelos”, aseguró el teniente general Evgueni Buzhunski. 

“Hay que interpretar  la petición de Ankara dentro del contexto de agravamiento de las relaciones entre Siria y Turquía. Si los sirios invaden el espacio aéreo de Turquía, los derribarán”, señaló. 

Mientras tanto, la reacción más dura a la crítica de Moscú llegó precisamente desde Ankara. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció que los planes de su país para reforzar la defensa no son de la incumbencia de Rusia. 

“Considero que las declaraciones que ha hecho Rusia son totalmente equivocadas. No es correcto tomarse un tema interno turco, que no tiene ninguna relación con Rusia, como si fuera un problema propio”, destacó. 

Los medios de comunicación turcos informaron que los sistemas Patriot llegarán a Turquía a mediados de diciembre. Durante los próximos días expertos de la Alianza visitarán Turquía para inspeccionar los posibles lugares donde se instalarán. 

Lo más probable es que los sistemas procedan de Alemania, y podría ser que se enviaran 170 soldados del Bundeswerh para su mantenimiento. 

Una serie de políticos alemanes de la oposición expresaron sus recelos en relación a “la internacionalización del conflicto”. 

Serguéi Lavrov dijo que entiende que “nadie tienen intención de involucrar a la OTAN en la crisis siria”. “Pero en los asuntos militares es importante el potencial y no tanto las intenciones”, recordó Lavrov citando a Otto von Bismarck. 

“Y cuando el potencial aumenta crecen también los riesgos”. Cabe recordar que los sistemas Patriot ya se instalaron en dos ocasiones en Turquía, durante la primera y la segunda guerra en Irak (1991 y 2003). Sin embargo, no se pusieron en funcionamiento. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant.   

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