Lavrov descarta la intervención de Rusia en Siria

El ministro de Asuntos Exteriores ruso reiteró la postura de su país en relación al país árabe. Fuente: AP

El ministro de Asuntos Exteriores ruso reiteró la postura de su país en relación al país árabe. Fuente: AP

El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, descartó ayer una intervención militar de su país en el conflicto de Siria y afirmó que la cooperación técnico-militar entre ambas naciones tiene como objetivo garantizar la estabilidad en Oriente Próximo.

“Por supuesto que no se puede hablar de ninguna implicación de Rusia en el conflicto armado. Insisto que nuestra cooperación de muchos años en el ámbito técnico-militar sirve ante todo para mantener la estabilidad en Oriente Próximo y nunca ha estado orientada a apoyar a ninguna fuerza en el escenario interior sirio”, declaró.

El canciller ruso también se refirió a la base naval rusa localizada en el puerto sirio de Tartus,  la única que la Armada rusa tiene fuera de las fronteras nacionales.

Según Lavrov, la base, destinada al aprovisionamiento y mantenimiento de buques, “funciona con total normalidad”.

Reiteró que Moscú “rechaza categóricamente” cualquier intervención exterior en el conflicto de Siria, y “hace todo lo posible para detener la violencia y obligar a las partes a entablar negociaciones” en las que el propio pueblo sirio debe definir el futuro de su país.

“Si en lugar de esto se incentiva a una ‘guerra hasta el final’, se terminará solo por agravar el sufrimiento del pueblo sirio y empeorar la situación en la región, de por sí explosiva”, advirtió el ministro ruso, al tiempo que recordó que en las filas opositoras cada vez hay más “radicales, mercenarios extranjeros y terroristas vinculados con Al Qaeda”.

Por otro lado, el jefe de la diplomacia rusa indicó que su ministerio sigue muy de cerca la situación de los miles de ciudadanos rusos que continúan residiendo en Siria.

Desde marzo de 2011, Siria es escenario de un violento conflicto armado que, según la ONU, se ha cobrado ya más de 30.000 vidas. El Gobierno del país afirma que sus fuerzas de seguridad se enfrentan a milicias fuertemente armadas y apoyadas desde el exterior.

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