Los cosacos se organizan

Hay un total de siete millones, algunos se alistan en la guardia nacional, mientras que otros  pretenden crear su propio partido político. Fuente: Ruslán Sujushin

Hay un total de siete millones, algunos se alistan en la guardia nacional, mientras que otros pretenden crear su propio partido político. Fuente: Ruslán Sujushin

En Rusia ha surgido una nueva fuerza política. Hay siete millones de cosacos salen a patrullar la ciudad, se alistan en la guardia nacional y organizan su propio partido político.

“Tomamos un cuchillo y lo giramos con el filo hacia fuera. Con la pierna izquierda nos lanzamos hacia adelante y cortamos al enemigo por todas partes: cara, cuello, mano, y con un segundo asalto, nos detenemos. ¡Bien!”

Una noche de noviembre tiene lugar en Sokolnikí un entrenamiento de combate cosaco cuerpo a cuerpo. En lugar de aire acondicionado, la sala tiene una ventana abierta a cinco grados bajo cero.

En las paredes hay dos reproducciones de iconos y dos pilares envueltos con fieltro para practicar golpes. En la lección participan doce personas: ocho chicos jóvenes y tres chicas, una de ellas con su madre.

El entrenador Dmitri Nenarókov, un clérigo del patriarcado de Moscú, se vuelve hacia mí vestido de camuflaje: “Normalmente utilizamos cuchillos de madera sin filo. Con cuchillos de verdad un golpe fuerte puede atravesar el camuflaje”.

Se dirige al armario y saca uno metálico, en apariencia un cuchillo de cocina corriente. “No está afilado, pero corta carne perfectamente”. A continuación, Nenarókov se dirige a la sala: “Luego colgaremos un cordero muerto y veréis cómo un cortaplumas puede destrozarlo y romper las costillas”.

Nenarókov es miembro de una de las seis sociedades de cosacos, llamadas sotni, que hay en la capital. Cada grupo tiene 150 miembros.

Fuente: Ruslán Sujushin

Nenarókov trabaja en el departamento de educación física del Instituto fronterizo de Moscú FFSB, donde también enseña combate cuerpo a cuerpo. Además, sirve de voluntario en la pequeña iglesia del instituto dando de comer a los alumnos.

Nenarókov es moscovita, nació y creció en Sokolnikí y se licenció en arquitectura. “Por supuesto, los cosacos son todos soldados en espíritu. Todos quieren acción”, dice Nenarókov.

En Rusia, siete millones de personas se consideran cosacas. En el registro nacional hay inscritos once ejércitos cosacos (400.000 personas en total). Planean unirse a finales de 2012 en un solo ejército. El atamán (jefe cosaco) mayor se instalará en Moscú y acatará las órdenes del jefe supremo, el presidente Vladímir Putin. El presidente ruso tiene rango de coronel cosaco. El proceso de unificación de las tropas lo puso en marcha Dimitri Medvédev en mayo de 2011.

El presidente del consejo de asuntos cosacos, nombrado por el presidente de Rusia, es Alexánder Beglov, representante plenipotenciario del presidente ruso en el distrito federal central. Nos ha explicado que una persona que se considera cosaca tiene tres posibles caminos.

Puede dedicarse a las actividades sociales y resucitar las tradiciones,  alistarse en el registro y adoptar las responsabilidades para tener un cargo público, o bien 'simplemente ser cosaco'.

Para entrar en el registro, hay que cumplir con una serie de requisitos: “Ser ciudadano de la Federación Rusa mayor de 18 años y compartir las ideas de los cosacos”. Además, no se puede tener antecedentes penales ni beber alcohol con regularidad.

El ingreso en el ejército se logra en una reunión por mayoría simple de votos, y el atamán debe ratificar la decisión. El aspirante pronuncia un juramento, besa la cruz y el Evangelio, y a continuación recibe la bendición del cura y el “castigo del padre”: un latigazo.

Un cosaco no puede ser ateo. En la Iglesia Ortodoxa Rusa hay un comité sinodal de colaboración con los cosacos, encabezado por el metropolita Kiril de Stavropol y Nevinnomys.

Pronto habrá en el país un Partido Cosaco (KpRF) para representar los intereses laicos de los cosacos. A finales de noviembre tendrá lugar en las afueras de Moscú su congreso constituyente.

Cuando un cosaco jura lealtad al país, cuando se alista, este accede a rendir sus servicios al Estado. “Hay 15 tipos de servicios que puede realizar un cosaco”, dice el cura Nenarókov.

“Por ejemplo, nosotros nos dedicamos a la instrucción militar, extramilitar y premilitar. En Moscú hay tres sotnis de paracaidistas, una sotnia de exploradores de reconocimiento, y una sotnia militar general muy fuerte”. Asegura que el gobierno está interesado en que los cosacos formen parte de la guardia nacional y que hay una reserva militar asalariada, algo desmentido por el consejo presidencial de asuntos cosacos.

El gobierno apoya a los cosacos mediante subvenciones. Hay subsidios estatales anuales de 1.000 millones de rublos (25 millones de euros).

Las autoridades regionales también pueden dar a los cosacos la opción de alistarse en las fuerzas del orden. De este modo, el pasado agosto el gobernador de la región de Krasnodar Alexander Tkachov decidió lanzar la polémica decisión de crear una serie de patrullas cosacas

En Moscú existe desde hace más de un año un equivalente al sonado proyecto de Tkachov. Desde octubre de 2011, el distrito sureste de la capital es patrullado por 80 cosacos liderados por el atamán Serguéi Shishkin. No patrullan por dinero, solo se les paga el transporte y se les da un uniforme rojo y negro.

Llevan la nagaika (especie de laigo) al trabajo, pero dejan el sable en casa. “Los cosacos son de mucha ayuda en eventos multitudinarios. En Liublinó, por ejemplo, combaten el comercio clandestino”, dice el prefecto. Gracias a las patrullas de cosacos, en los estanques de Kuzminski y Liublinó se ha reducido drásticamente el número de ahogamientos”.

“Según hemos podido observar, la gente confía más en los cosacos” , dice el prefecto Zótov.

También el gobernador Tkachov hizo unas declaraciones similares: “En nuestra región vigilarán a los inmigrantes. Los cosacos son representantes del pueblo, y luchan con el pueblo... Los policías están sobrecargados con leyes, etc., pero en este caso es fácil: si ofendes a un cosaco, ofendes al pueblo”.

Artículo publicado originalmente en Vlast. 

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