El drama ruso golpea al público porteño

El drama ruso golpea al público porteño Intensa, actual e imperecedera. Fuente: Antonio Fernández

El drama ruso golpea al público porteño Intensa, actual e imperecedera. Fuente: Antonio Fernández

Así es la versión de “La Tormenta” de Alexánder Ostrovski, dirigida por Daniel Suárez Marzal y Roberto Aguirre, que representa el drama de una familia rusa del siglo XIX.

La historia logra golpear al público porteño del mismo modo que una tempestad causa estragos a su paso. La puesta en escena de “La Tormenta” , que se presenta en el Centro Cultural de Cooperación (Corrientes 1543) los viernes y los sábados, es un homenaje al teatro ruso y a los grandes dramaturgos de este país. La obra de Alexánder Ostrovski –que podrá verse hasta el 1° de diciembre– aborda los espacios oscuros de la psicología humana.

La trama transcurre en la segunda mitad del siglo XIX en el seno de una familia rusa que vive en un pueblo a orillas del río Volga. Se basa en la tragedia de una joven, Katerina Kabánova, abrumada por la sombra cruel de su suegra y rodeada de personajes que, al igual que ella, hacen todo lo posible por escapar de la realidad.

Entre las actuaciones se destaca la labor de Ana María Castel (como Marfa Kabánova) y de Maya Francia (Katerina Kabánova), que logran acentuar con maestría la energía contrastante entre la víctima, que vive su angustia al borde de la locura, y la dureza del despotismo manipulador de una mujer que impone caprichosamente su ley matriarcal.

Katalina Werefkin es una joven estudiante que en su tiempo libre hace teatro y participa en este espectáculo. “Nos juntamos en un espacio reducido y privado e interpretamos obras de Chéjov.

Me gusta la combinación y el contraste entre tragedia y comedia y algunos de sus personajes caricaturescos. Me parece enriquecedor el hecho de que cuando termina la obra el público queda como en stand by”, cuenta la joven actriz.

Ostrovski es testimonio de la presencia que continúan teniendo los clásicos rusos en el teatro argentino. Los directores de “La Tormenta”, Daniel Suárez Marzal y Roberto Aguirre, han creado un seminario dedicado a la historia del teatro ruso.

 “La idea consiste en investigar, ir más allá e indagar desde el punto de vista práctico”, afirman los directores. En el seminario todos los integrantes se nutren de experiencias enriquecedoras, combinando métodos consolidados con nuevas formas de trabajo.

Es un ámbito abierto de intercambio que surgió a raíz del respeto que comparten ambos directores argentinos por el teatro ruso. “Rusia es una marca inevitable en la historia del teatro mundial y su excelencia continúa despertando admiración”, asegura Daniel Suárez Marzal.

“Lo que me movió a inscribirme fue la posibilidad de conocer a otros dramaturgos rusos y encarnar a los seres que proponen los autores. En mi caso, como la mayoría, sólo había trabajado con textos de Chéjov, y fue un acierto inscribirme porque aparecieron autores como Mayakovski, que sólo conocía como poeta.

A medida que fuimos montando escenas de su obra “La chinche” nos fuimos sumergiendo en el universo que planteaba: la revolución, el proletariado, la burguesía”, cuenta Sergio Falcón, alumno del seminario.

En contra de todos los pronósticos, a los seminaristas les resultó muy fácil entender lo planteado por Mayakovski, ya que reconocieron una gran familiaridad entre la idiosincrasia rusa y la argentina, como si fuera casi natural trazar una línea paralela de acontecimientos entre la Rusia y la clase obrera argentina de los años 1900.

“Es un acercamiento al pueblo ruso, sus artistas, su legado, un recorrido muy fructífero”, afirma Sergio Falcón. El objetivo es indagar en las obras de autores como Alexánder Ostrovski, Iván Turguéniev, Vladimir Mayakovski y por supuesto, Antón Chéjov.

Aguirre y Marzal ven lo escrito por estos dramaturgos rusos como una fuente de energía, creatividad, plena de situaciones desbordantes, sumamente enriquecedoras. En 2013 los directores pretenden llevar a escena “La Chinche” de Mayakovksi, “Padres e Hijos” de Turguéniev e “Ivanov” de Chéjov.

Además coinciden en que se destacan muchas cosas afines con los personajes. “Los vínculos nos atrapan y las obras calan hondo en nosotros, surgen cosas profundas y nos enamoramos del proyecto", sostienen.

El paralelismo que existe entre ambas culturas plantea la inquietud de si existen obras argentinas que puedan generar la misma aceptación por parte del público ruso. Frente a esto, los directores hicieron referencia a la obra de Enrique Santos Discépolo y a la posibilidad de incluir tintes tangueros en la obra.

“Hay algo en el grotesco argentino que está emparentado a Rusia, te reís y llorás, es terrible y cómica, es muy chejoviano”, señala Aguirre. Roberto Aguirre Director teatral de “la tormenta”, presentada en buenos aires " Hay algo en el grotesco argentino que está emparentado a Rusia, te reís y llorás, es terrible y cómica, es muy chejoviano”. 

La obra de Alexánder Ostrovski representa el drama de una familia de la segunda mitad del siglo XIX La trama de “La Tormenta” transcurre en el seno de una familia rusa del siglo XIX que vive en un pueblo a orillas del río Volga.

“Rusia es una marca inevitable en la historia del teatro y sigue despertando admiración”, comenta Daniel Suárez Marzal. Katalina Werefkin estudiante y actriz que participa en el espectáculo.

"Nos juntamos en un espacio privado e interpretamos obras de Chéjov. Me gusta la combinación y el contraste entre tragedia y comedia y algunos de sus personajes clownescos. Me parece enriquecedor el hecho de que cuando termina la obra el público queda como en stand by”.

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