Sacar dinero con un dedo

Un banco ruso coloca cajeros automáticos en los que sus clientes pueden retirar efectivo identificándose con las huellas dactilares. Fuente: Alamy / LegionMedia

Un banco ruso coloca cajeros automáticos en los que sus clientes pueden retirar efectivo identificándose con las huellas dactilares. Fuente: Alamy / LegionMedia

La filial de uno de los bancos más importantes de Rusia pone en marcha un experimento para implantar sistemas de identificación biométrica del cliente: para ello se instalarán los escáneres adecuados en los cajeros automáticos. Los expertos aprueban la iniciativa, pero advierten que el desembolso en equipamientos podría bloquear el beneficio que se obtendría de la introducción de la nueva práctica.

En Rusia los cajeros automáticos empezarán a controlar la retirada de efectivo mediante un lector huellas dactilares. Leto-bank, una filial de VTB, se dispone a adquirir estos dispositivos.

Los cajeros automáticos con lectores biométricos permitirán hacer reintegros de efectivo sin tarjetas bancarias: bastará con acercar el dedo al escáner. “Al principio la nueva tecnología se utilizará de forma experimental en las oficinas bancarias”, ha declarado Pável Gurin, miembro de la Directiva de Leto-bank.

“Cuando los clientes acudan a entregar las instancias les ofreceremos la posibilidad de registrar sus huellas dactilares. Una de las opciones de identificación será la toma de huellas dactilares, siempre que el cliente acceda. Además de reducir los riesgos para los bancos, posibilitará, a su vez, proteger a los propios clientes.

La identificación biométrica se promueve activamente en los bancos de Suiza, Alemania, Francia, Turquía y Nigeria. En la India el cliente se identifica por sus huellas dactilares y en Brasil, por el dibujo de las venas de la mano. El banco polaco BPS SA fue el primero de Europa en implantar la técnica de identificación de los titulares de tarjetas mediante el dibujo de las venas del dedo. Esta tecnología se hizo popular tras el terremoto que sacudió Japón en 2011 porque durante la estampida muchos ciudadanos extraviaron sus documentos y tarjetas bancarias.


En particular, nos permitirá extender esta técnica también a los terminales de autoservicio. Si un cliente acude a nosotros sin el pasaporte, pero lo podemos identificar como cliente del banco mediante sus indicadores biométricos ¿por qué no habríamos de hacerlo? Aún hay que meditarlo, hay que sopesar los pros y los contras y en qué medida el propio proceso resultará más caro para los clientes, porque, al fin y al cabo, son ellos quienes tienen la última palabra”, dice Gurin.

Sin embargo, Maxim Emm, director ejecutivo de la empresa Peak Systems, considera que las ventajas del nuevo sistema de reintegro de efectivo no son evidentes.

“El problema reside en que resultan un poco más caros que los cajeros ordinarios y en que por ahora su uso es exclusivamente para los clientes de Leto-bank, y solo en los cajeros automáticos de este banco. Dudo que los clientes se pongan a buscar un cajero de Leto-bank solo para poder usar el dedo.

Estaría bien que todos los bancos acordaran emplear este tipo de identificación. En este momento lo más importante es comprobar en qué medida la gente estará dispuesta a utilizar este sistema, si confiará mucho o poco en él, si la reducción de riesgos compensará el aumento de los gastos y si realmente disminuirán los fraudes o robos de dinero”, considera Emm.

Artículo publicado originalmente en Kommersant

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