Cómo hacer un viaje en el tiempo... en tren

Una vieja locomotora sigue recorriendo caminos del centro de Moscú que han sido abandonados hace mucho tiempo. Fuente: Oleg Serdechnikov

Una vieja locomotora sigue recorriendo caminos del centro de Moscú que han sido abandonados hace mucho tiempo. Fuente: Oleg Serdechnikov

En el Museo de las Redes Ferroviarias de Moscú se pueden ver algunas piezas históricas y escuchar el el silbido del vapor de la antigua locomotora antes de partir a lugares insospechados.

En la estación Paveletski de Moscú, al lado de las vías puede verse un edificio no demasiado grande que fue construido para un único tren: el legendario tren funenario 'Vladímir Lenin' (U127-1910). Al principio este tren circulaba por Asia Central y después de la Revolución lo llevaron a Moscú, donde los trabajadores de las redes ferroviarias que lo conducían enfermaron y murieron de gripe española.

Durante un tiempo la locomotora permaneció en el depósito y en ella comenzaron a vivir vagabundos que también se contagiaron del virus y fallecieron.

Más tarde el tren fue rebautizado con el nombre de “viuda negra”. Los maquinistas supersticiosos tenían miedo de viajar en él. En el año 1923 lo reformaron, lo pintaron de rojo y le pusieron una placa en la que decía: “De los candidatos independientes a los comunistas”.

Vladímir Lenin inauguró el renovado tren y un año después falleció. El féretro con su cuerpo llegó a la capital de Rusia precisamente en este mismo tren. Se dice que la locomotora estaba maldita y que atraía la mala suerte.

No obstante, hace tiempo que dejó de creerse en esa leyenda. Desde 1937 la locomotora es en una reliquia de museo. Durante la Segunda Guerra Mundial la evacuaron de Moscú ya que se consideraba objeto de importante valor. A finales del siglo pasado se creó un pabellón especial para ella. En la actualidad se encuentra en el Museo de las Redes Ferroviarias de Moscú. 

Los primeros viajes

Las primeras redes ferroviarias aparecieron en Rusia en el siglo XIX.  En aquel entonces el viaje de San Petersburgo a Moscú (alrededor de 700 kilómetros) duraba 21 horas. La vía que conecta las dos ciudades fue construida por el emperador Nikolái I.

Según la leyenda, antes de la construcción era indispensable explorar el terreno, por ello el zar, con el fin de acelerar el proceso, trazó una línea en el mapa de San Petersburgo a Moscú: “Así tiene que ser el camino”, dijo mientras dibujaba con su dedo índice una línea recta con una ligera curva.

Pero esto es sólo una leyenda, en realidad construyeron la vía recta para ahorrar dinero y la pequeña curva existente se debía a que en el camino había un barranco por el que la locomotora no podía pasar.

“En la actualidad, en el museo hay más de 2.500 objetos expuestos que hablan sobre la historia y las perspectivas de la vía ferroviaria moscovita”, explica Nadezhda Alexándrovna, directora del Museo de Redes Ferroviarias de Moscú. 

El tren retro

“Para acelerar el motor de la locomotora hay que lanzar dos palas de carbón por minuto al horno, ahora no necesitamos tanto”, Leonid Kurchávov lleva más de un cuarto de siglo trabajando en las redes ferroviarias.

Al principio conducía las locomotoras y ahora viaja en el tiempo. Es maquinista de la locomotora Er 774-38. Este tipo de trenes fueron utilizados en la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial. Los vagones iban de Moscú a San Petersburgo y viceversa. Actualmente lleva a turistas.

Este tren sale de la estación de Paveletskaya y el recorrido recibe el nombre de “red ferroviaria circular de Moscú” pero  los habitantes de la capital desconocen su existencia y hace más de 80 años que nadie pasa por esta vía.

Son 54 kilómetros que conforman la primera red circular de Rusia. Catorce estaciones y seis puentes. El anillo une cinco barrios industriales. 

Desde la ventana pueden verse los talleres de la fábrica 'Zil' donde en la época soviética se construían limusinas para los dirigentes del Partido Comunista.

Detrás del garaje aparece un edificio de dos plantas no muy grande: es la estación de 'Kanátchikovo' a sólo 5 kilómetros del Kremlin. En la entrada hay una señal que indica “66.50 sazhen [antigua medida rusa] bajo el nivel del mar”. Antes estas señales estaban colgadas en todas las estaciones pero ahora sólo queda una.

En el patio de la estación puede encontrarse una losa de granito negro, es un monumento a los trabajadores del ferrocarril que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial.  Trasportaban municiones y tanques al frente desde el este del país, que era donde se encontraban las plantas de defensa. Cuando había escasez de combustible los mismos trabajadores llevaban carbón de sus casas para calentar el vagón de maniobras de la locomotora.

'Erka' entra en un túnel kilométrico, hay una plataforma a ambos lados de la vía. Allí se encuentra la estación 'Ploshad Gagárina', situada bajo la avenida Leninski. Prometen reformar esta estación hacia el 2022, mientras tanto este recorrido sigue atrapado entre el futuro y el pasado.

De nuevo garajes, cruces de carreteras, rascacielos... Es el siglo XXI, a través de la locomotora de vapor aparecen una serie de pequeñas estaciones con barrotes tallados, columnas y pilastras pasados de moda...

Se acerca a la estación Rímskaya acompañada por el silbato final. Última estación: Museo de la Técnica de las Redes Ferroviarias. Un almacén al aire libre que cuenta con cerca de 70 objetos de exposición donde pueden verse desde vagones de la época de Nikolái II hasta los trenes eléctricos de última generación. 

El más antiguo es 'Ovechka', una locomotora de la serie Ov 1903 con faros de queroseno y escudo imperial. En un ferrocarril de este tipo Lev Trotski, uno de los líderes de la Revolución de Octubre, viajó por Rusia instando a los soldados a luchar al lado del Ejército Rojo. 

También se exponen locomotoras 'Co' que eran las que transportaban mercancías a las zonas áridas de Asia. Allí no disponían de las de vapor, por lo que podían ahorrar en agua. En el museo está la famosa locomotora 'Félix Dzerzhinski', llamada así en honor al Comisario de Asuntos Internos, creador del sistema de campos de trabajo de la Unión Soviética. Es una enorme locomotora que fue ideada en un taller especial de construcción de un 'Sharashka', por científicos que estaban recluidos. Esta locomotora  fue considerada un símbolo de la industrialización.

Otro de los objetos expuestos es el P36, una locomotora de los años 50. La llamaron 'General', es de color verde con rayas amarillas. Puede alcanzar los 125 kilómetros por hora. Llevaba el mítico tren 'Krásnaya strelá' (Flecha Roja). Ahora, la vieja 'General' observa como los trenes del siglo XXI exploran las vías que ella inauguró años atrás. 

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