Un museo dedicado a Kaláshnikov

Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov. Fuente: PhotoXpress

Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov. Fuente: PhotoXpress

Desde hace más de dos siglos Izhevsk, la capital de Udmurtia, cuenta con una de las armerías más importantes de Rusia. El 10 de junio de 1807 se fundó la fábrica de armamento.

La fábrica siempre gozó de una especial disposición por parte de las autoridades y fue dotada de los equipamientos imprescindibles, a menudo costosos, por lo que prosperó rápidamente.

Mientras que en el primer año de existencia de la fábrica los armeros fabricaron un total de siete armas de silicio, pasados cinco años, en plena guerra con Napoleón, se habían fabricado ya más de 6.000. En total, durante la primera mitad del siglo XIX, la fábrica de armas de Izhevsk había lanzado un tercio de  la producción de todos los armeros rusos.


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Durante los años de la Segunda Guerra Mundial aquí se fabricaba el armamento que hizo del ejército soviético un ejército móvil y eficiente: las armas antitanque Degtyarov y Símonov, las ametralladoras y los cañones antiaéreos Beryozin, los cañones antiaéreos Shpitalny y Nudelman-Suranov… más de una veintena de nombres. 

Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov

Destacado diseñador de armas de fuego, Doctor en Ciencias Técnicas, Teniente General. Nació el 10 de noviembre de 1919 en la localidad de Kuriá, en la provincia rusa de Altái. Es el único hombre que ha recibido el título de Héroe de Rusia y dos veces el título de Héroe del Trabajo Soviético.

Pero la verdadera fama de Izhevsk llegó cuando inició su labor Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov, el destacado diseñador de armas de tiro.

La automática que ideó, la famosa AK (la automática Kaláshnikov), se convirtió en leyenda nada más salir de la línea de montaje en 1949. Mijaíl Kaláshnikov posee 35 certificados de autoría en el ámbito de las armas de tiro; en su “portfolio” hay también ametralladoras y escopetas de caza.

Pero quien le trajo la fama internacional al diseñador, a Izhevsk y al armamento ruso en la segunda mitad del siglo XX fue la AK, el arma de tiro más popular del mundo.

Un arma sin igual por su simplicidad y la fiabilidad de su diseño, la precisión en el combate, su peso, sus dimensiones y su versatilidad: se puede disparar tanto con un calibre de 5,56 mm, acorde con el armamento de la OTAN, como con el calibre estándar soviético, de 7,62 mm.

Por lo tanto, no resulta sorprendente que el Museo de armamento, el orgullo de la ciudad, se haya bautizado con el nombre de Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov. Aun así, la exposición no se limita a la biografía e invenciones del famoso diseñador, sino que explica la historia de la fábrica de armamento de Izhevsk en su conjunto.

La forma en que se presenta la información es singular, con abundantes instalaciones interactivas. El desarrollo del sector armamentístico se contempla en el contexto de otros inventos de la humanidad y como uno de los aspectos de la cultura técnica mundial.

Al principio se pueden admirar modelos de todo tipo de armas de tiro creadas en las fábricas de armamento de Izhevsk a lo largo de su existencia: desde escopetas con cerrojo de sílex hasta las automáticas Kaláshnikov y Níkonov.

A continuación se accede a la sección llamada: “El destino de un hombre”, sobre Mijaíl Kaláshnikov.

Las diferentes secciones están dedicadas a los tipos de disparo: de fuego, neumáticos y de ballesta. Incluso se puede probar la famosa arma en acción y experimentar en primera persona su precisión. Para ello se emplean modernos avances tecnológicos y se pueden simular diversas situaciones bélicas.

Más información en la página del museo

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