Putin y Merkel se reúnen en un momento delicado del diálogo ruso-germano

Merkel llega a la capital rusa antecedida por una serie de declaraciones de miembros de su Gobierno y su propio partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), que reflejan alarma por el cariz que adquiere la política interior de Putin desde que en mayo de este año inició su tercer mandato como presidente de Rusia.

En junio pasado, tras reunirse con Putin en Berlín, la canciller alemana resaltó las "buenas e intensas relaciones de amistad" entre los dos países, pero también hizo hincapié en el interés de Alemania en el desarrollo de la "pluralidad democrática" en Rusia.

Las penas de prisión de dos componentes del grupo punk Pussy Riot, el endurecimiento de las normas que regulan los mítines y manifestaciones, las actividades de las ONG, así como la ampliación del concepto de traición a la patria, muestran la regresión rusa en ese ámbito en el lapso transcurrido desde entonces.

Según el vicepresidente del grupo parlamentario de la CDU, Andreas Schockenhoff, todo esto muestra que "el Estado (ruso) ve en la actividad ciudadana una amenaza, y no un elemento constructivo del sistema democrático".

Coordinador por la parte alemana de diálogo entre las sociedades civiles de ambos países, Schockenhoff indicó en una entrevista con el periódico ruso "Kommersant" que sus críticas a la situación en Rusia obedecen a las últimas decisiones de sus autoridades.

"Se han adoptado medidas que intimidan a los ciudadanos activos y la sociedad civil crítica. A nosotros, como socios de Rusia, estas tendencias nos preocupan", dijo.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, en un artículo publicado recientemente en el periódico "Frankfurter Allgemeine Zeitung", escribió que Berlín va a seguir "muy atentamente" las acciones de las autoridades rusas en materia de derechos humanos.

"Las relaciones de socios no suponen una renuncia a la crítica", subrayó Westerwelle, líder del Partido Demócrata Liberal.

Para el vicepresidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma del Estado, la Cámara de Diputados de Rusia, Viacheslav Níkonov, las críticas que se oyen desde Berlín son una "reacción claramente exagerada de la clase gobernante alemana".

En Rusia, replicó, no se ha adoptado ninguna medida que no contemple la legislación alemana.

Por su parte, el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, indicó hoy que en Moscú saben perfectamente que en Alemania, ahora que empiezan las batallas electorales, hay gente que busca "ganar puntos" a costa de las relaciones ruso-germanas.

Se mostró convencido de la solidez de los vínculos entre ambos países, que -dijo- cuentan con un "buen airbag": un intercambio comercial de 87.000 millones de dólares.

Putin y Merkel, además de repasar todo el espectro de las relaciones bilaterales, abordarán problemas de la actualidad política y económica internacional.

En este último aspecto, la cooperación en el campo de la energía ocupará un lugar preponderante, más aún cuando la Comisión Europea investiga si el consorcio gasístico ruso Gazprom obstaculiza la competencia en los mercados de Europa Central y del Este y abusa de su posición dominante.

El presidente ruso se manifiesta contrario a la división del negocio de Gazprom, tal como exige la Unión Europea para que la compañía pueda operar en su territorio.

La energía es uno de los principales escollos en las relaciones entre Moscú y Bruselas, asunto en el que tampoco se logró avanzar en la última cumbre UE-Rusia celebrada en junio en la ciudad rusa de San Petersburgo.

La consultas entre Putin y Merkel tendrán lugar durante el XII foro ruso-germano "Diálogo de San Petersburgo", que comenzó el miércoles y cuya sesión de clausura, mañana, contará con la asistencia de ambos.

Alemania, después de China, es actualmente el segundo socio comercial de Rusia

Todos los derechos reservados por Rossíiskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies