'Partisaning': el urbanismo de guerrilla va ganando impulso

Cada vez son más los jóvenes rusos que se dedican a hacer intervenciones urbanas encaminadas a mejorar la infraestructura de la ciudad. Fuente: Didier Courbot

Cada vez son más los jóvenes rusos que se dedican a hacer intervenciones urbanas encaminadas a mejorar la infraestructura de la ciudad. Fuente: Didier Courbot

Pintar tú mismo un paso de cebra, poner un banco en un patio comunitario, crear un ambiente cómodo para los alcohólicos de la calle, trazar rutas en bicicleta por tu ciudad y hacerlo todo sin la participación del funcionariado: el partisaning es divertido y útil.

Partisaning significa mejorar tu ciudad con tus propias manos, realizar por ti mismo cambios en la infraestructura, sin esperar hasta a que lo haga el gobierno municipal. La atención de los activistas del partisaning se centra en casi todo lo relativo a la infraestructura urbana: cruces peatonales, señalización de tráfico, carriles bici, aceras, patios, etc.

 

Los ideólogos que han inspirado este movimiento son Antón Make e Ígor Ponosov. El primero empezó diciendo que había decidido hacer un mapa para los ciclistas de Moscú, ya que la capital rusa está a la cola de las ciudades europeas en el desarrollo de infraestructura para bicicletas

 

Moviéndose a diario por Moscú en bicicleta, Make consiguió fijar en un mapa las rutas más convenientes para los ciclistas. Así que primero trazó un mapa en papel, y luego elaboró la versión electrónica. La actividad de Antón no pasó desapercibida ante los medios de comunicación y el movimiento empezó a ganar popularidad. 

 

Los activistas del partisaning llevan a cabo varios proyectos locales, tratando de hacer el entorno más amigable y la vida en la ciudad más cómoda.

 

Se disfrazan de obreros de conservación de carreteras y pintan pasos de cebra donde creen que es necesario; instalan casetas de obra; cuelgan señales caseras. El destino de este tipo de intervenciones creativas se sucede de distintas maneras.

 

Los bancos se suelen robar o romper; las señales son eliminadas. Pero también hay resultados positivos. Por ejemplo, pocos días después de que los partisanos pintaran un paso de peatones en una calle de Moscú, había verdaderos trabajadores repasando aquella transición hecha a mano y se colgaron las señales de tráfico oficiales necesarias.

 

"A través de nuestras actividades, queremos demostrar a la gente que uno mismo puede cambiar el mundo. No hace falta esperar hasta que las autoridades hayan desarrollado la misma idea.  Sólo hace falta ponerse y hacerlo ", afirma Ígor Ponosov.

 

Ígor, Antón y sus colegas partisanos sondean el terreno, hablan con la gente para saber lo que falta en su patio o en el vecindario. Para ello, reparten mensajes por los buzones de la ciudad, en los que figuran datos obtenidos por vía telefónica, entrevistan a personas en los patios comunitarios de los edificios o charlan con la gente en Internet.

 

Ígor explica que muchas personas están en contra de las casetas en los patios ya que sirven, básicamente, para que "descansen" en ella personas sin techo, alcohólicos y jóvenes ruidosos. Para evitarlo, a menudo incluso se llevan los bancos que habían colocado las autoridades locales.

 

"Actualmente, estamos desarrollando el concepto de zonas especiales para los alcohólicos y aquellos a quienes les gusta beber en los patios. Ahora resulta que la gente se ha quedado sin un lugar donde poder reunirse. De algún modo, esto evita que se socialicen, y aboca a la exclusión a determinados colectivos.

 

Se pueden hacer bancos especiales para ellos, ceniceros de arena para que apaguen las colillas, o con cajas para las botellas. Pero esto, por supuesto, es sólo un concepto, que tal vez no se llegue a implantar", dice Ígor.


Funcionamiento autogestionado

 

Hay numerosas ideas para el partisaning urbano, pero algunas no llegan a aplicarse a causa de la simple falta de tiempo o recursos. Todos los proyectos urbanos e intervenciones realizadas corren a cargo de los propios activistas o se llevan a cabo con fondos obtenidos de personas que comparten sus puntos de vista.

 

Si la gente quiere cambiar algo en la ciudad, pero no tienen tiempo para ello, tal vez sí pueda transferir el dinero al monedero electrónico del movimiento para que otros lleven a cabo sus ideas.


Ígor Ponosov y Anton Make crearon una web para el movimiento: , en la que publican informes sobre las actuaciones llevadas a cabo, comparten experiencias y hablan de proyectos realizados en otros países.

 

"En la web, recogemos información sobre los diversos proyectos urbanos que consideramos cercanos al partisaning. En Europa existe algo similar: el urbanismo táctico. La diferencia entre estas tendencias es que nuestro arte callejero es más bien de segundo plano, mientras que el urbanismo táctico occidental posee mayor fundamento, ya que lo hacen diseñadores, artistas, arquitectos, etc. Así que, para ellos, lo principal es la visualización; para nosotros es la funcionalidad. Sus acciones son más bellas y limpias y las nuestras, más bien marginales ", apunta Ígor Ponosov.

 

Las actividades de esta guerrilla urbana caen muchas veces en la categoría de delitos contra la propiedad pública. Si, por ejemplo, un partisano es descubierto pintando un paso de peatones, deberá enfrentarse a multas de a partir de 45 dólares. Los partisanos son plenamente conscientes de la naturaleza “anárquica” de su labor, pero creen que es la única forma de cambiar las cosas para mejor.

La distribución geográfica del partisaning siempre ha ido más allá de Moscú.

 

En San Petersburgo, Novosibirsk y otras ciudades se registran periódicamente intervenciones de algún modo similares a las que Ígor, Anton y sus compañeros realizan en la capital. Pero no existe un sistema generalizado como tal y el movimiento se desarrolla de manera espontánea.

 

Se cree que el partisaning, teniendo en cuenta su naturaleza espontánea, no puede realmente influir en la vida de la ciudad. Pero los partisanos siguen pintando pasos de cebra, colocando bancos caseros para sustituir los rotos e intentando demostrar, por todos los medios, lo contrario.

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