La posición de Moscú en el asunto de las Malvinas

Cristina Fernández de Kirchner. Fuente: AP

Cristina Fernández de Kirchner. Fuente: AP

El 22 de noviembre en el Congreso nacional argentino tendrá lugar la lectura de "Intereses argentinos en el Atlántico Sur". Al evento han sido invitados representantes de países con los que se ha creado lo que se ha venido a llamar el "Grupo de amigos de Argentina para las Malvinas", entre los que se encuentra Rusia.

El resurgimiento con nueva fuerza de la vieja disputa, debido al 30 aniversario del conflicto armado entre Argentina y el Reino Unido por las islas Malvinas/Falkland y el descubrimiento de petróleo en las mismas, se está siguiendo cauces diplomáticos e informativos.

Durante la campaña presidencial ya quedó claro que esta se convertiría en una de las líneas importantes de la política exterior del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. En la 66 Asamblea General de la ONU de septiembre de 2011, anunció la necesidad de iniciar negociaciones con Gran Bretaña sobre esta cuestión.

Hasta el momento, se han aprobado 10 resoluciones de la Asamblea General de la ONU, 29 del Comité Especial de las Naciones Unidas para la descolonización, 11 resoluciones y 8 declaraciones de la OEA y algunas decisiones de fórums latinoamericanos regionales, haciendo un llamamiento a Londres para discutir el estatus jurídico internacional de las islas.

Sin embargo, la parte británica ha rechazado en todo momento sentarse a negociar, recurriendo en cada ocasión a su derecho a veto como miembro permanente del Consejo de Seguridad.

La posición de Gran Bretaña se ha mantenido inamovible: las islas se encuentran bajo soberanía de la corona británica y el único tema a discutir sería la concesión de la independencia previo deseo expreso de la población del archipiélago. Hasta el momento, los habitantes de las islas no han expresado dicho deseo.

En Rusia, según nos ha asegurado el departamento pertinente del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, se sigue con atención el desarrollo de la situación en Sudamérica.

Los diplomáticos rusos comunicaron que en el departamento parten de la premisa de que la discusión entre Buenos Aires y Londres sobre la soberanía de las Malvinas/Falkland debe resolverse exclusivamente de forma pacífica.

Las partes deberían evitar aumentar la presencia militar en la región y observar rigurosamente sus obligaciones internacionales, en concreto las adquiridas en el tratado de prohibición de armamento nuclear en Latinoamérica (Tratado de Tlatelolco).

Queda claro que Moscú apoya el objetivo de Argentina de iniciar conversaciones con Gran Bretaña para no permitir la militarización del Atlántico sur.

Rusia ha declarado esta posición en numerosas ocasiones, también en reuniones de alto nivel. Basta con recordar los documentos conjuntos firmados en las visitas oficiales de Cristina Fernández de Kirchner a Moscú en diciembre de 2008 y de la del entonces Presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, a Buenos Aires en abril de 2010.

Rusia apoya a Argentina en la discusión de la cuestión de las Malvinas/Falkland dentro del Comité Especial de descolonización de la ONU. Así, a petición del canciller de Asuntos Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina, Héctor Timerman, el representante permanente de Rusia en la ONU, Vitali Churkin, en la última sesión del Comité en junio de 2012 (en la que estuvo presente Cristina Fernández de Kirchner, un hecho ya de por si extraordinario para una estructura como esta de la ONU) declaró su solidaridad con Buenos Aires.

Además, al acceder a la petición de la parte argentina, el diplomático ruso realizó una crítica dirigida a Londres y expresó la esperanza de que ambas partes cumplieran sus obligaciones internacionales, especialmente teniendo en cuenta la preocupación expresada por los gobiernos latinoamericanos y sus organizaciones regionales.

 

Según Borís Martinov, vicedirector del Instituto para América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia y activo miembro del "Grupo de amigos de Argentina para la cuestión de las Malvinas" ruso, treinta años después de la guerra en el Atlántico Sur las posiciones de Argentina se han reafirmado considerablemente. 

"Ahora prácticamente toda Latinoamérica puede salir como un frente unido en defensa de Argentina. Por no hablar de Brasil, que en su concepción de defensa declara sin ambajes que el Atlántico Sur entra dentro de su zona de intereses y que no permitirá en él el desarrollo de acontecimientos dramáticos", comentó a nuestra publicación.

 

Martinov opina que el actual agravamiento de las relaciones entre Buenos Aires y Londres es el prólogo de una nueva etapa en sus relaciones mutuas.

 

"Si se encuentra petróleo en el archipiélago en cantidades de explotación industrial, los británicos tendrán que repartirla con los argentinos, si no, no lo conseguirá ninguno. Es necesario resolver esta cuestión de forma civilizada, o bien se dividen las islas o bien Inglaterra mantiene algunos derechos entregando la soberanía a Argentina", opina Martinov.

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