Se multiplican los accidentes de munición

Tras la explosión, expertos del Ministerio de Defensa estudiaron un radio de 254 hectáreas y encontraron más de 3.000 piezas de artillería sin detonar. Ahora tienen que destruirlas en "modo seguro". Fuente: ITAR-TASS

Tras la explosión, expertos del Ministerio de Defensa estudiaron un radio de 254 hectáreas y encontraron más de 3.000 piezas de artillería sin detonar. Ahora tienen que destruirlas en "modo seguro". Fuente: ITAR-TASS

El 9 de octubre, en el polígono de Donguz, en la región de Orenburg, explotaron 4.000 toneladas de munición destinadas a ser recicladas. Había 1.300 toneladas de misiles de 100 mm, 400 toneladas de bombas para aviación y 2.300 toneladas de misiles reactivos de 280 mm.

"Las explosiones fueron tan fuertes que, en las casas, las ventanas salieron volando y los techos se derrumbaron. En las calles, cayeron árboles; las tiendas del mercado local se vinieron abajo como un castillo de naipes. Los niños fueron evacuados de las escuelas y guarderías, y se invitaba a todos a abandonar el pueblo y salir a la estepa. Donguz quedó cubierto de humo negro”, recuerda  Valentina Aramova, vecina del barrio.

En Europa está prohibido eliminar munición sin limpiar las emisiones, o transportar municiones averiadas sin contar con sistemas especiales de aislamiento. Las instalaciones de reciclaje deben cumplir con los requisitos de sanidad más estrictos, no sólo en cuanto a contaminación, sino también en cuanto a impacto acústico. Todos los residuos generados son recogidos y utilizados con cuidado. No hay víctimas como resultado del reciclaje.

Un oficial de salvamento sufrió una conmoción cerebral, aunque no se teme por su vida. En el área más cercana al lugar de la explosión, una zona muy poblada, se identificaron daños en tres viviendas, ventanas rotas y grietas en los edificios de guarderías, escuelas y hospitales.

No obstante, el mayor daño fue para el propio vertedero de Donguz.  Allí surgieron dos cráteres de un diámetro de 150 metros, se destruyeron 20 vehículos y un almacén. Además, el tren regional Tashkent-Moscú, en el que viajaban 506 personas fue detenido. También se suspendió temporalmente la circulación de trenes de mercancías en el tramo Orenburg-Iletsk.


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El departamento de investigación militar de la guarnición de Orenburg abrió una causa penal contra Alexander Kasatkin. El soldado explicó que, junto con uno de sus colegas, violó las reglas de seguridad que prohíben fumar cerca de los objetos explosivos.

En los últimos tres años, se han producido alrededor de 20 explosiones en las bases rusas de almacenamiento y reciclaje de municiones. Entre agosto y septiembre de este año, se registraron tres en el polígono de Donguz en la región de Orenburg, dejando soldados heridos como consecuencia. El primero ocurrió el 30 de agosto, en los procedimientos para la destrucción de munición, cuando la metralla hirió a dos soldados que estaban de servicio. El 4 de septiembre, dos reclutas fueron socavados cuando construían una zanja justo donde, a poca profundidad, había una caja de zinc con cartuchos. El 13 de septiembre, otros dos soldados sufrieron también el socavón no sancionado.

Sobre estos incidentes, hablamos con el presidente de la Cámara Pública de Seguridad Nacional, Alexánder Kanshin.

¿Cuál fue el motivo de las explosiones en Donguz?

Es como un eco de los años 90. Cuando la Unión Soviética se disolvió, comenzamos a retirar las tropas de Alemania, Polonia, Checoslovaquia y Hungría.

Entonces, nos cayeron encima gran cantidad de armas, tecnología y municiones. El Ministerio de Defensa recortado la plantilla de profesionales que trabajan en el ámbito de los residuos y, por otra parte, se ha comprometido a destruir una gran cantidad de municiones en muy poco tiempo.

Hoy en día, en los arsenales trabajan obreros, a veces incluso abuelas. Funcionarios despedidos, suboficiales, funcionarios civiles y, por supuesto, chavales que hacen el servicio militar. Es la vieja escuela.

Según las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación, en los últimos años, más de 50 personas han muerto y más de 300 han resultado heridas.

¿Cómo tiene previsto resolver este problema?


Queremos reforzar el control público sobre el proceso de reciclaje, para involucrar a los habitantes del pueblo, voluntarios, diputados locales, a los residentes del área de polígonos y almacenes. Estas personas deben saber qué se utiliza cerca de sus casas, cuándo y quién lo hace. Estar advertidos aumentará las probabilidades de que sus casas queden intactas en caso de un accidente. 

 ¿Ha logrado la comisión algún resultado?

Esta primavera, los miembros del comité, junto con científicos y soldados, destruyeron 80.000 toneladas de explosivos en el polígono de Sverdlovsk.

No lo hicieron al aire libre, sino siguiendo el método industrial. El Ministerio de Defensa tiene prisa por reciclar antes de 2013 la enorme cantidad de munición a su disposición. El método industrial es un proceso más largo, más laborioso.

A mi juicio, en 2013 el Ministerio de Defensa no habrá cumplido con el plan. Tenemos un total de 46 puntos de reciclaje, en los que se han eliminado cerca de 1,5 millones de municiones en tres años, pero todavía quedan 1,3 millones por ser destruidos.

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