“La microelectrónica soviética era motivo de orgullo”

Sobre el pasado, presente y futuro del sector de microelectrónica en Rusia. Fuente: flickr / Pierre Metivier

Sobre el pasado, presente y futuro del sector de microelectrónica en Rusia. Fuente: flickr / Pierre Metivier

En la época soviética había un chiste: los científicos soviéticos habían creado un microchip con tres patas... y dos asas para trasportarlo. A pesar de eso los satélites volaban y se desarrollaba con éxto la maquinaria militar. Pero, ¿tenían razón los detractores de entonces y por eso Rusia no produce teléfonos móviles en la actualidad? Entrevista a Guenadi Krasnikov, presidente del consejo de dirección del Centro de Investigación de Electrónica Molecular y de la fábrica 'Mikron'.

Díganos la verdad, ¿la microelectrónica soviética era realmente tan mala como se decía en la época?

 

Por supuesto que no. En la Unión Soviética la microelectrónica era un orgullo, un símbolo de liderazgo mundial reconocido por todos. En aquel entonces éramos, junto con los EE UU y Japón, uno de primeros países del mundo en microelectrónica.

 

¿La gente de la calle no sabía nada de esto?

 

Entonces, el 99 % de la producción se destinaba a las necesidades de defensa y tan solo, algo así como un 0,5 % a la tecnología de uso cotidiano. Y los ciudadanos tan solo podían juzgar a partir de los artículos de uso popular.

 

La gente notaba la carencia que había y en aquel entonces no se priorizaban los artículos de uso cotidiano. Cada empresa tenía su propio ámbito de producción. Nosotros, por ejemplo, haríamos relojes electrónicos y juguetes. Otros producían calculadoras electrónicas. Y como esta rama era secundaria, el diseño y la calidad, por decirlo suavemente, no impresionaba.  Es difícil considerar este enfoque como correcto, aunque tiene su explicación.

 

¿Sobrevivieron muchas empresas soviéticas?

 

Era un sector enorme, más de un millón de personas trabajaban en la electrónica, y tenía una infraestructura inmensa. Ciertas cosas sobrevivieron. Y esta historia todavía no ha terminado, ya que muchos de los que sobrevivieron se mantienen hoy en día pero no se desarrollan.

 

En nuestra empresa, por ejemplo, la modernización comenzó en 2005-2006. Redujimos la brecha tecnológica que teníamos y creamos, prácticamente de cero, una nueva base cientifico-tecnológica, una nueva producción de chips y una cadena de montaje moderna. En resumen, hemos ido más allá de lo que había en tiempos de soviéticos.

 

La tecnología microelectrónica es muy cara y compleja. Por eso en la fase de reconversión, cuando redujimos nuestro nivel de atraso, tuvimos que comprar nueva tecnología a las principales compañías mundiales. Ahora construiremos la nuestra, que será competitiva.

 

¿Cuándo seremos capaz llegar a producir  electrónica de uso cotidiano competitiva?

 

Nosotros no sacamos productos terminados. Nuestro campo son los microcircuitos. En nuestro sector, el espacial, hay mucha tecnología importada. Nos encantaría cambiarla por producción nacional.

 

Estamos trabajando con Roskosmos en varios programas. Pero es un camino largo, que durará años. Nuestra especialidad son los elementos de memoria EPROM y las memorias flash, llamadas energéticamente independientes, es decir capaces de guardar información sin alimentación: tarjetas y trasponedores sin contacto, productos de identificación por radiofrecuencia (RFID), tarjetas SIM, chips de alta seguridad para tarjetas de identificación, pasaportes y tarjetas de crédito, etc.

 

¿Cuándo podremos producir nosotros teléfonos móviles?

 

Para eso hace falta otro tipo de tecnología, las estructuras CMOS de microcircuitos integrados con un bajo nivel de gasto de energía. Se trata de un tipo específico de tecnología en el que estamos acercándonos a occidente.

 

Por eso no es realista pensar que en un futuro próximo podamos producir microcircuitos para teléfonos móviles, no serían competitivos.

 

Sin embargo, estamos en una buena posición en la tecnología de producción de chips para estructuras de silicio y germanio, que permiten unas frecuencias muy altas de trabajo (hasta 10-20 GHz).

 

Se aplican en diferentes sensores: están integrados en los coches modernos, sensores de distancia, de gasto, radares, etc. De hecho, no hay ni una empresa en el mundo que pueda trabajar en todas las tecnologías existentes.

 

La época de las empresas que producían "de todo para todo" es algo del pasado, hoy en día, estamos en la época de la especialización.

 

Cada artículo está relacionado con un enorme mercado global. Ahora mismo trabajamos principalmente para el mercado externo, exportamos microchips de identificación sin contacto, interfaces, convertidores. Tenemos representación en Taiwán, en Hong Kong, en Shénzhen.

 

¿Y el mercado ruso?

 

La estructura del sector de la microelectrónica en Rusia acaba de empezar a crearse. La etapa de reconversión del sector comenzó hace 5 ó 6 años y justo cuando empezaba a haber movimientos positivos nos metimos en los problemas de la crisis de 2008-2009.

 

Además el estado de nuestra empresa no es típico del sector. Conseguimos   dar un salto cualitativo hacia adelante, y hoy nuestra tecnología de 180-90 Nm está considerada como una de las mejores de Europa del Este. Pero otras empresas se encuentran en situaciones distintas.

Las hay que todavía siguen fabricando microchips desarrollados en los 80 exclusivamente para la industria militar, sin ocuparse de la industria civil. Todavía existe esa necesidad porque nuestra tecnología militar de aquella época sigue funcionando en distintos países.

 

Pero a medida que esta tecnología vaya quedándose fuera del mercado también lo harán estas empresas.

 

El país necesita desarrollar una estrategia de desarrollo del sector en las condiciones generales en las que nos encontramos. Creo que sería imprescindible el desarrollo del mercado interno, la ampliación de las empresas, lo que en parte permitirá no dispersar los pedidos de defensa del estado y las preferencias económicas.

 

Artículo publicado originalmente en Itogui

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