La agenda de Vladímir Putin y Barack Obama

Obama declaró que Putin tenía ya un pie en el pasado y debía comprender que la Guerra Fría había terminado. Estas declaraciones crearon un fondo negativo en las relaciones personales. Fuente: AP

Obama declaró que Putin tenía ya un pie en el pasado y debía comprender que la Guerra Fría había terminado. Estas declaraciones crearon un fondo negativo en las relaciones personales. Fuente: AP

Durante los próximos cuatro años Barack Obama seguirá siendo el principal socio de Moscú en Washington. Y aunque entienda las relaciones con Rusia de forma más pacífica que Mitt Romney, persisten los problemas en las relaciones bilaterales.

El presidente del comité de asuntos internacionales de la Duma, Alexéi Pushkov, y el miembro del consejo científico del centro Carnegie de Moscú, Alexéi Malashenko, explican qué asuntos serán prioritarios en las agendas de los presidentes y hasta qué punto lograrán solucionarlos.

 

El escudo antimisiles de Estados Unidos en Europa del Este

 

Pushkov: Soy escéptico respecto a las negociaciones sobre el sistema antimisiles, aunque parece que Obama ha prometido mostrar mayor flexibilidad. De todos modos, esta flexibilidad estará limitada en gran medida por la situación en el Congreso, donde cualquier paso hacia el encuentro con Rusia será calificado de traición a los intereses nacionales.

 

Malashenko: Creo que nos espera una nueva etapa de negociaciones que terminará con cierta corrección de los planes norteamericanos. No a causa de un cambio de concepción de la Casa Blanca y del Pentágono, sino debido al alto coste del proyecto. En unas situación de crisis los estadounidenses se verán obligados a limitar parcialmente sus ambiciones. Si esto favorecerá o no a Rusia es algo que no está claro todavía.

 

El proyecto de ley de Magnitski,  sobre la introducción de limitaciones financieras y de visados para algunos funcionarios rusos

 

Pushkov: EE UU tiene que tener alguna ley antirrusa en vigor. La ley de Magnitski llega para sustituir a la enmienda Jackson-Vanik y se aprobará, con toda probabilidad. Aunque a la administración de Obama le interesa que se apruebe de una forma más desdibujada. Seguramente en esta ley Rusia no aparecerá como el único país objeto de este ataque.

 

Malashenko: Se aprobará una versión más atenuada. La Casa Blanca no quiere agravar las relaciones. Está claro que no todo depende del presidente Obama, pero tras la victoria su peso crecerá ostensiblemente. 

 

Siria 

 

Pushkov: Nuestra posición y la de Estados Unidos podrían acercarse si Washington se diera cuenta de que se debe intentar que comience un diálogo interno en Siria, es decir, no apoyar a una de las partes.  Pero, por desgracia, las posibilidades de que esto suceda son muy escasas.

 

Malashenko: Existen varias opciones. Las más sensata, según mi punto de vista, es que los EE UU apoyen una intervención exterior, pero no occidental, sino árabe. Al parecer, Siria es un problema árabe. Por otra parte, es mejor solución esto que ir asustando con armas norteamericanas.

 

Irán

 

Pushkov: Israel y los lobbies proisraelíes en Estados Unidos, embravecidos por la derrota de Romney, cada vez ejercen mayor presión sobre Obama para que lleve a cabo acciones decisivas. En este sentido, la probabilidad de un escenario violento y de ataques militares aumenta

 

Malashenko: No ocurrirá nada trascendental. Ya se han sucedido varios presidentes en EE UU y Teherán sigue como estaba. No creo en la posibilidad de ningún ataque a Irán. Ante todo están las relaciones de Washington con todo el mundo musulmán. 

 

Reinicio de las relaciones con Rusia

 

Pushkov: “El reinicio ha terminado.  Su tarea era cambiar el tono de las relaciones bilaterales. Si contemplamos el reinicio como una táctica política que se había impuesto un objetivo limitado, ha valido la pena. Pero si se contempla como algo que llevaría a Rusia y a Estados Unidos a un nuevo nivel en las relaciones, entonces no queda justificado.

 

Malashenko: Creo que Estados Unidos ha cambiado la terminología. La propia palabra 'reinicio' ha perdido fuelle.  Pero seguramente le encuentren algún análogo, quizás no tan ruidoso. Obama no es un hombre propenso a armar revuelo. 

Las relaciones Putin-Obama

 

Pushkov: Obama tiene una especie de deuda moral ante el actual presidente ruso. Poco antes de su primera visita a Moscú, con bastante descuido y falta de tacto político, declaró que Putin tenía ya un pie en el pasado y debía comprender que la Guerra Fría había terminado. Estas declaraciones crearon un fondo negativo en las relaciones personales. Conociendo el carácter de Putin, puedo suponer que si su homólogo al otro lado del océano le hace ver su disposición a crear unas relaciones personales constructivas, accederá.

 

Malashenko: Estos dos políticos apenas se muestran simpatía. A Putin le era más fácil tratar con Bush hijo. Las relaciones con Estados Unidos en aquella época eran malas, pero las personales se mantenían en un nivel de comprensión. De hecho, si hubiera ganado Romney ocurriría lo mismo.

 

Artículo publicado originalmente en Izvestia

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